Puedes comenzar en la sociedad sin respaldo alguno, debiendo generar tu propio espacio, luchar todos los días para avanzar, ante familias que tienen muchos años haciendo lazos y relaciones.
Estudiar, acumular riqueza por medio del comercio, de algún talento, buscar ser observado por estas élites, los cuales te apoyarán o no, te relegarán o te impulsarán, pero siempre en su justa dimensión dentro de las constituciones del estado y del poder formal y real.
Más artículos del autor
Esta sociedad es extremadamente selectiva, algunos acumularán riqueza, pero no serán llamados por estas élites. Para ello toma como candados el vestir, ahora el físico y las formas de hablar ya es muy avanzando hasta para ellos; en el hablar se demuestra quién es quién y más en el preguntar, ya no se diga en el escuchar.
Impulsando religiones para saber de los miedos, realidades y los ideales que busca cada familia y donde se añora un perdón relativo, pero así están en medio de lugares sin luz y sin fuerza, sin futuro ni pasado, sin humanos ni la humanidad de estos seres.
Las fuerzas de guerra están cercanas a toda la sociedad, con sus élites como las religiones, como los sindicatos, los partidos políticos, allí todos pueden vivir y las masas pueden morir. Las reproducciones sociales marcan que cuando un grupo llega al poder se encargará en aniquilar a los demás, no importa que tan liberal o conservador se es, todos desean el poder perpetuo.
Algunos son desahuciados desde su juventud y aceptan el saber que nunca saldrán de su círculo, por más poderoso o más modesto que esta persona viva, solo sabe que lo único seguro que sí es de ellos es la muerte.
Es increíble cómo la gente se guía por su color de piel, es como busca rechazar y hasta olvidar su pasado.