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OPINIÓN

La “revaloración” del personal académico en la BUAP

El Programa Nacional de Educación Superior incluye a las Universidades, Tecnológicos y Normales

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Enero 16, 2024

El 28 de diciembre de 2023 apareció en el Diario Oficial de la Federación el Programa Nacional de Educación Superior (PRONAES) decretado por el Poder Ejecutivo Federal.

El documento consta de once apartados de entre los cuales el central es el 6. Objetivos prioritarios:

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6.1.- Ampliar la cobertura con equidad, inclusión e interculturalidad, para hacer efectivo el derecho humano a la educación superior.

6.2.- Impulsar la integración del Sistema Nacional de Educación Superior mediante la coordinación de sus actores, normas, instituciones y procesos.

6.3.- Fomentar la formación de excelencia de las y los estudiantes mediante la innovación, la mejora continua integral de la educación superior, la revalorización del personal académico, la práctica del deporte, y el impulso de las ciencias, las humanidades y el desarrollo tecnológico.

6.4.- Impulsar el compromiso social de las IES desde la vinculación con perspectiva territorial, para contribuir al bienestar de la población y al desarrollo sostenible del país.

6.5.- Promover una nueva política de financiamiento que garantice el cumplimiento de los fines de la educación superior, así como su obligatoriedad y gratuidad.

Aunque este Programa se sustenta en la Ley General de Educación y, más específicamente, en la Ley General de Educación Superior, ofrece en su apartado 7 un conjunto de estrategias y de acciones puntuales que nos permiten apreciar la coherencia y la relevancia entre los objetivos propuestos y las acciones encaminadas a alcanzarlos.

Como se comprenderá, es un documento que requiere de nuestra reflexión detallada y, por lo tanto, será abordado por partes. En esta ocasión me ocuparé del Objetivo 6.3, particularmente al punto referido a la revaloración del personal académico. Entiendo que esta revaloración es un medio para fomentar la formación de excelencia de las y los estudiantes.

El documento parte de un diagnóstico: “diversos desafíos que enfrenta México en materia de ES (Educación Superior), los cuales se resumen conforme a lo siguiente: baja tasa de acceso y cobertura; elevados niveles de abandono escolar; marcada heterogeneidad en la calidad de la oferta educativa profesional y de posgrado; desigual y débil vinculación de las IES con sus entornos sociales y económicos; insuficiencia y desconexión de los mecanismos de financiamiento público con los requerimientos de desarrollo de la ES, y diversos problemas financieros estructurales, que requieren transitar hacia un nuevo modelo de financiamiento de la ES”.

“En el contexto internacional, la cobertura en ES de México se ubica por debajo de la media de los países de ALyC, que es de 49.4%, y la de los países de la OCDE, de 57.0%, lo cual muestra que el acceso a la ES en el país continúa siendo un privilegio, más que un derecho. El Censo de Población y Vivienda 2020, publicado por el INEGI, muestra que sólo dos de cada diez personas con 25 y más años cuenta con estudios de tipo superior, y aun cuando la tasa bruta de cobertura en Educación Superior es de 42.6%, sólo tres de cada diez jóvenes del grupo de edad de 18 a 22 años cursan una carrera profesional.”

Este diagnóstico lleva a los objetivos arriba señalados y respecto al 6.3 señalan “El ejercicio pleno del derecho humano a la ES exige que la perspectiva intercultural se coloque al centro de la transformación educativa. Para ello es necesario que las IES (Instituciones de Educación Superior) se aseguren de que su planta académica y sus equipos directivos renueven su visión sobre el futuro de la ES, desarrollen sus actividades bajo nuevos paradigmas y fortalezcan sus habilidades docentes y digitales, dotándoles del equipamiento y la infraestructura necesarios.”

Aparentemente la nueva visión sobre la Educación Superior es la de la interculturalidad, aunque no sabemos a qué se refieran con “asegurarse” de que la planta académica renueve su visión y desarrolle su actividad docente bajo nuevos paradigmas. Pareciera que el uso de términos como ‘renovar’ y ‘nuevos’ garantizaría la mejora de esta visión, pero no es así. Aquí uno desearía mayor claridad.

La siguiente referencia a la planta académica es la única que alude a su situación laboral: “Un asunto adicional en cuanto al personal académico es el reconocimiento de la diversidad de sus condiciones laborales y académicas; así como de las políticas dirigidas al reconocimiento material y simbólico de su desempeño. Ello implica impulsar la reflexión sobre los diversos programas de estímulos de las IES para que, debido a la misión de cada institución, se otorguen incentivos y reconocimientos equitativos a la labor docente. La consolidación de la carrera del personal académico de las IES de los distintos subsistemas -desde el ingreso hasta el retiro-, plantea desafíos que deben enfrentarse con renovados instrumentos de política pública que impacten en una mayor equidad al interior del SNES.”

Analicemos esto. La diversidad laboral se traduce en los distintos contratos de trabajo y la académica en al menos la existencia de los tres subsistemas educativos: el normalista, el tecnológico y el universitario, diversidad que obedece a los fines específicos de cada subsistema. Asumen también la diversidad en cuanto a los reconocimientos materiales y simbólicos al desempeño académico. Con ‘reconocimiento’ aluden a los estímulos o incentivos, pues los salarios no se mencionan.

Por otra parte, pareciera que la consolidación de la carrera del personal académico es un fin que se vuelve medio para alcanzar la equidad en todo el Sistema Nacional de Educación Superior. Aunque no sabemos cómo afectaría esta “equidad” al personal académico de cada subsistema.

Dos aseveraciones llaman nuestra atención. La primera: “Luego de más de tres décadas de vigencia de un modelo de financiamiento público orientado por una política sustentada en criterios de asignación restrictiva e inercial del subsidio ordinario, federal y estatal, así como de competencia desigual entre las IPES para acceder a recursos extraordinarios adicionales al subsidio regular, en función del cumplimiento de indicadores determinados por los organismos externos de evaluación y acreditación, existen amplios consensos sobre su agotamiento y sobre la necesidad de transitar hacia un nuevo modelo que haga efectiva la obligatoriedad y gratuidad de la ES.”

La segunda: “…será necesario impulsar el desarrollo de políticas de formación, que reconozcan el rol estratégico del personal académico que labora en las diversas tareas de docencia, investigación, difusión y extensión que involucra la educación superior.”

Nosotros nos preguntamos, si el modelo está agotado, ¿por qué se mantienen los programas de estímulos a los docentes que sólo han fomentado la competencia estéril totalmente contraria al espíritu colegiado del trabajo académico?

Por otra parte, la “revaloración” del personal académico, ¿se reduce a su rol estratégico en la docencia, investigación, difusión y extensión? ¿Qué se quiere decir con ‘estratégico’? El papel del docente es esencial, no sólo se ocupa del cómo se enseña, investiga o difunde, sino también del qué se enseña, investiga y difunde.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia devolver de una vez por todas al docente el lugar protagónico que ocupa en el Sistema Nacional de Educación Superior?

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