Hay un tema internacional muy importante que requiere de nuestra atención por sus implicaciones en el ámbito jurídico. Los medios de información no se han concentrado mucho en difundirlo, pero políticamente hablando se trata de un hecho sin precedentes.
Recientemente, el jueves 11 y viernes 12 de enero, la Corte Internacional de Justicia de la Haya se convirtió en tribunal ante la crisis en Palestina. Esto se debe a que Sudáfrica presentó un caso ante la corte el 29 de diciembre del año pasado, señalando en 84 páginas que: “Las acciones de Israel son de carácter genocida porque pretenden provocar la destrucción de una parte sustancial de los palestinos en Gaza.”
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No es una mera declaración estridente. Se trata de una solicitud de intervención de la corte, bien sustentada y elaborada a detalle, según los especialistas.
A Israel no le ha gustado en absoluto tener que acudir a la Haya para defender una posición que ha perdido ante la opinión pública. Pero no es lo mismo que los medios de comunicación masiva y las redes sociales condenen las más de 20 mil víctimas de los ataques israelíes contra Gaza, a que lo haga el máximo tribunal del sistema de las Naciones Unidas.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) es el máximo tribunal de las Naciones Unidas que decide sobre disputas entre estados. Todos los miembros de la ONU son automáticamente miembros de la CIJ. Un estado tiene que presentar un caso ante la CIJ, que está compuesta por 15 jueces elegidos para un período de nueve años por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por cierto, el mexicano Juan Manuel Gómez-Robledo es uno de esos 15 jueces, y su función como ministro comenzó el primero de enero de este año.
La cadena noticiosa BBC presentó un resumen muy claro de las acusaciones de Sudáfrica contra las acciones de Israel:
“Esta matanza es nada menos que la destrucción de la vida palestina. Se inflige deliberadamente y nadie se salva, ni siquiera los recién nacidos”
"La intención de destruir Gaza ha sido alimentada al más alto nivel del Estado", dijo al tribunal Tembeka Ngcukaitobi, abogado del Tribunal Superior de Sudáfrica. El experto señaló que líderes políticos y militares de Israel, incluyendo el primer ministro Netanyahu, estaban entre "los incitadores al genocidio”.
“El primer acto genocida cometido por Israel según Sudáfrica es la matanza masiva de palestinos en Gaza, en violación del artículo 2a de la Convención sobre Genocidio”, afirmó Hassim. Mientras estoy ante ustedes hoy, las fuerzas israelíes han matado a 23.210 palestinos durante los ataques sostenidos de los últimos tres meses, de los cuales se cree que al menos el 70% son mujeres y niños. Unos 7.000 palestinos siguen desaparecidos y se presume que han muerto bajo los escombros”.
Israel ha rechazado las acusaciones y en su defensa sólo logró señalar que Sudáfrica tiene una visión distorsionada de la realidad. Estados Unidos, Canadá y Alemania, entre otras naciones, no apoyan las acusaciones de Sudáfrica. Incluso “Alemania intervendrá como tercero en La Haya en caso sobre demanda de Sudáfrica contra Israel por "genocidio".
La comunidad internacional está empezando a manifestarse, y no se espera un fallo de la corte contundente contra Israel. Sin embargo, a pesar de la justificación de las represalias contra Hamás, Israel tendrá que lidiar con el peso moral de una acusación que lo señala por las miles de víctimas inocentes que han visto sus vidas cegadas por la venganza contra Hamás, y que no discrimina mujeres, ni niños ni ancianos.