Hace unos meses comentaba algunas de las razones por las que el dólar no alcanzaba niveles de MXN17.0 por peso en promedio en dólar promediando MXN 17.1, ¿qué pasa?. Hoy le propongo analizar las variables que llevan al dólar en esos niveles en términos de pesos, desde diferentes perspectivas. Al final, el hecho es que vemos un dólar esta semana cotizando por debajo de los MXN17.0 y la opinión pública se pregunta por las razones detrás, incluso, teme una próxima devaluación.
Hagamos un ejercicio de imaginación. Pensemos en cinco edificios sobre una superficie plana donde solo están esas cinco figuras geométricas sobre la superficie. Al amanecer, las sombras de los edificios se proyectan sobre el suelo cubriendo una sombra larga detrás de ellos. Lógico, ¿no? El sol apenas va emergiendo del horizonte. Ahora pensemos que pasan tres horas y vemos las sombras proyectadas sobre el suelo sensiblemente más cortas, evidentemente, porque el sol así las proyecta debido a que ahora se encuentra en un punto más alto respecto del horizonte.
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¿Es que los edificios se han hecho pequeños? Evidentemente la respuesta es no. La respuesta es que el sol ahora se encuentra en un ángulo con el cateto vertical más largo, y por tanto el cateto horizontal es más corto, reflejado en la sombra. Adicionalmente, este efecto sucede para los cinco edificios, no solo para uno, lo cuál resulta importante para la metáfora.
El peso mexicano es como el sol, que, por las razones que más adelante comentaré, ha cambiado su posición a un nivel más alto. Los edificios son diferentes divisas, por ejemplo, el dólar, el euro, la libra, el yen y el franco suizo.
¿Las cinco monedas redujeron su valor? No, es más bien que la moneda de comparación, el peso mexicano se ha apreciado, ha elevado su valor, tal como el sol elevó su nivel y acortó las sombras reflejadas sobre el suelo.
Entonces, no es que el peso se esté apreciando cinco veces, sino que el punto de comparación es contra un mismo denominador mayor, haciendo el cociente menor en todos los casos, en este caso MXN16.9 pesos por dólar, niveles no vistos desde finales de 2015.
Esa es la razón por la que leemos esta semana, y los últimos meses, que “el peso gana terreno frente a dos, tres, cuatro o cinco divisas diferentes”.
Ahora, ¿cuáles son las razones de fondo por las que el peso incrementó su valor? La respuesta está en la oferta y demanda del peso. Dado que es un bien finito, el incremento de su demanda impacta al alza su precio.
1. El diferencial de tasas de interés frente al dólar principalmente. Mientras una inversión para los ahorradores en pesos paga 11.25 desde marzo pasado, libre de riesgo, el dólar estadounidense paga de 5.25 a 5.50 por ciento, niveles similares a los que paga el euro paga niveles incluso inferiores. Entonces, el inversionista promedio preferirá demandar pesos debido a que duplica su rendimiento en comparación con las otras monedas.
2. Las remesas recibidas en México del exterior alcanzan niveles récord en los últimos meses, en los que Banco de México (Banxico) registra niveles de USD5.8 mil millones a octubre 2023, prácticamente no vistos en la historia. Esta recepción de remesas supone una demanda por pesos para poder ser utilizados en el país. La recepción de remesas, lejos de ser un logro de política pública, es el resultado de la necesidad de las familias mexicanas que han migrado por oportunidades de un mejor salario y, hoy en día, la necesidad de paz social.
3. Los niveles de inflación entre los países, es decir, un 3.1 por ciento en Estados Unidos, y un 4.3 por ciento en México, reflejan un diferencial relativamente pequeño, con lo que el riesgo de devaluación resulta poco probable bajo el actual régimen cambiario.
Ahora podemos entender claramente que la apreciación del peso, lejos de ser resultado de sano manejo de finanzas públicas, que he comentado en el pasado, es resultado de los tres puntos que explico arriba.
La fortaleza del peso es un fenómeno coyuntural, en el que mientras el apetito por rendimientos extraordinarios en condiciones libres de riesgo se mantendrá, si y solo si, los mercados continúen percibiendo la condición “libre de riesgo” se mantenga. Lo anterior, no implica que variables políticas con cambios drásticos pongan en tela de juicio el término “libre de riesgo”. Algo para pensar dos veces en un 2024, año electoral, en el que el incentivo para dar fuertes golpes de timón por las autoridades, se incrementa sensiblemente.