Este boletín de noticias (newsletter) se declara no guadalupano, y por tanto se redacta un martes 12 de diciembre en medio de lo que parece una guerra de cohetes de baja intensidad, porque se sabe que las vírgenes y los santos sólo pueden ser festejados lanzando petardos ruidosos que alteran los nervios de personas y animales.
Y en esta entrega número 38 del 2023 lo que les traigo no es alguna revelación propia obtenida vía transparencia –esa malvada que tantas canas blancas ha sacado en Palacio Nacional y así en cascada–. Lo que les dejo son recomendaciones, sugerencias de trabajos, porque si algo ha tenido este cierre del año es la celebración del periodismo de investigación, y la publicación de varias historias de corrupción donde la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) es protagonista.
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Empecemos por una de manual, una donde el Ejército usó empresas fantasmas. El trabajo lo realizó no un medio periodístico sino una organización dedicada a la “estrategia contra la impunidad”: Tojil.
El trabajo fue realizado, eso sí, por investigadores de la organización, pero también por periodistas, lo que demuestra, una vez más, la necesidad de valorar al periodismo como una herramienta social que contribuye a visibilizar la corrupción.
Esta es la historia (1):
“La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) entregó casi cien millones de pesos en múltiples contratos, la mayoría de ellos sin competencia, a proveedores que pertenecen a una red de 84 compañías irregulares o fantasma, que se han enriquecido con recursos del sector salud pese a no contar con capacidades humanas ni de infraestructura para hacer lo que facturan.
“Entre esas empresas se ubica Sistema Empresarial Fibra (SEFIBRA) S.A. de C.V., cuya accionista es Fernanda Valenzuela del Olmo, esposa del secretario de Administración del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Javier Tapia Santoyo. Ambos se encuentran bajo investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) por posible enriquecimiento ilícito.
“No hay pruebas de que los servicios que la Sedena contrató con estas compañías se llevaron a cabo debido a que los comprobables o, en algunos casos, los contratos completos no aparecen. Así lo reconoció la propia institución al responder a solicitudes de transparencia enviadas para esta investigación.
Acá puedes seguir leyendo la nota: Clan Biomédica: SEDENA pagó cien millones a red fantasma, y no aparecen los expedientes.
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Va la segunda:
“La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), acusada de tortura por una víctima, fungió a su vez como espía de ésta.
“Sí, por increíble que parezca: durante casi dos años, una soldado se hizo pasar por reportera y amiga de la familia Kabata. Además, el ejército se infiltró en lo que ahora es un grupo de activistas que desde hace más de una década busca justicia por un caso de tortura y desaparición forzada.
“Una investigación de EMEEQUIS pudo comprobar cómo un elemento de la Sedena se infiltró en la vida de Óscar Kabata y su familia. Kabata lleva 14 años exigiendo justicia por haber sido torturado, agredido sexualmente y secuestrado por el ejército mexicano.
“Mi nombre es Óscar Kabata, soy víctima de tortura y desaparición forzada, y testigo de la ejecución extrajudicial de Víctor Baca Prieto, cometidos por miembros del ejército mexicano en Ciudad Juárez, Chihuahua”, señala la víctima en entrevista.
“El crimen fue cometido en 2009 durante el Operativo Conjunto Chihuahua (dirigido por el general Felipe de Jesús Espitia), en la época del entonces presidente Felipe Calderón. Óscar, de 17 años, fue secuestrado, torturado y presenció la muerte de su amigo Baca Prieto, que tenía 21 y a quien los militares le dispararon a sangre fría después de que este quedara inconsciente por la tortura.
“Kabata y sus familiares iniciaron una larga campaña de exigencia de justicia ante las autoridades, que ha cruzado tres sexenios, sin imaginarse que el gobierno infiltraría a alguien en sus vidas.”
La investigación incluyó a Puebla, pues en algún momento de este año y/o el año pasado la militar espía estuvo guarecida en la XXV Zona Militar, ubicada en la capital poblana.
Esto dice el reportaje: “Se encontró que Londy Paola fue reasignada por la Sedena a la ciudad de Puebla en el área centro. “Incluso le dieron un departamento en dicha Ciudad”, comentó una de las fuentes consultadas.
“EMEEQUIS obtuvo fotografías del complejo militar, el cual tenía varias entradas. Se trata de una unidad habitacional conectada con toda la zona militar”.
Acá la nota completa: Sedena infiltró a militar como falsa periodista para espiar a víctima de tortura
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La tercera historia de esta entrega, la última del año, es una historia del pasado. De hace cincuenta años, cuando la Sedena fue usada por el Estado para reprimir y asesinar a disidentes del régimen priista de aquel momento.
Acá lo que nos cuenta Fábrica de Periodismo:
“Es miércoles 27 de junio de 2001. Los peritos del Ejército mexicano arriban poco después del mediodía al hangar que ocupa el Escuadrón 301 en la Base Aérea Militar de Santa Lucía. Ahí se localizan cuatro aviones Aravá de fabricación israelí.
“Los han comisionado para que vayan y traten de obtener vestigios hemáticos en el piso del avión marcado con la matrícula 3005. La prueba podría resultar infructuosa, dado que la aeronave ha sido pintada por dentro y por fuera en fecha reciente y la sangre cuya presencia se busca entre láminas y tornillos habría sido derramada allí al menos 25 años antes, cuando cientos de mujeres y hombres fueron lanzados al mar desde ese avión en vuelo.
“El grupo de agentes del Ministerio Público Militar que revisa el Aravá ordena una recreación lo más precisa posible de ciertos hechos en presencia del mecánico retirado Margarito Monroy Candia, testigo y partícipe de aquellos vuelos de la muerte.
“Soldados de estatura mediana reciben la orden de acomodarse en el piso. Lo hacen y se confirma que, en efecto, una vez abatidos los asientos hacia las paredes del pequeño avión, en el espacio resultante caben ocho cuerpos en forma transversal, tal y como se colocaban los cadáveres todavía sangrantes de personas que momentos antes habían sido liquidadas con un tiro en la nuca.
“El sargento primero auxiliar de laboratorista Miguel Antonio Pérez Velázquez, por su parte, una vez que ha retirado las cinco láminas de aluminio y madera pintadas de amarillo limón que cubren las tuberías de la ventilación en la base de la aeronave, se concentra en la toma de muestras, tal y como le ordena la autoridad ministerial.
“Concluido el peritaje, los militares vuelven a colocar el piso del Aravá.”
Sigan leyendo: Cinco años de vuelos de la muerte.
Esos son los riesgos que tenemos enfrente al empoderar tanto a una institución como el Ejército.
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Empecé esta entrega contabilizando los textos semanales enviados (y publicados) porque este es el último del año. 2023 se agota. Nos leemos en el 2024. Por lo pronto les dejo un fuerte abrazo y mis mejores deseos para el cierre y el arranque, como siempre mi correo está abierto por si quieren dialogar.
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Al cierre (libros, series y podcast)
Los sudarios no tienen bolsillos (un libro)…
“Cuando le avisaron por teléfono que el director quería verlo, Dolan supo que aquello terminaría mal. Subió las escaleras pensando que ningún periódico tuviera agallas y deseo haber vivido en los dìas en los que un periódico era un periódico y se llama “hijos de puta” a los hijos de puta y al diablo con la consecuencias”…
Así arranca la novela más periodística de Horace Mccoy, un escritor de novela negra en los primeros años del siglo pasado, que nos cuenta la historia de un reportero de aquellos que alguna vez hombres de poder llamaron “Rastrilladores de basura” (muckrakers), dispuesto, a toda costa, a levantar las alfombras y mostrar el polvo escondido debajo de ellas.
The newsroom (una serie)
¿Cómo se hace el periodismo de investigación en la tele? El guionista y dramaturgo Aaron Sorkin nos lo cuenta a través del día a día de las y los periodistas de un noticiario gringo. Todo se cuenta ahí: Cómo se recolecta la información, cómo se discuten los temas en la mesa de redacción y se construye la agenda noticiosa y también, claro, como son las relaciones de poder tanto entre la redacción como con el corporativo televisivo detrás. Se mira en HBO.
Te busco (un podcast)
Catalina May fue atropellada cuando tenía 23 años y estuvo a punto de morir. Como secuela quedó con amnesia, con la mitad del cuerpo quebrado y con un trauma del que nunca habla. Veinte años después empieza una búsqueda para reconstruir lo que realmente le pasó y para tratar de encontrar al hombre que la atropelló. TE BUSCO es la primera serie de Las Raras, un documental sonoro en ocho episodios narrado en primera persona y en tono policial.