En las últimas semanas hemos sido testigos de las oportunidades que se abren con la llegada del “nearshoring” que, coyunturalmente, ubica a México en una situación privilegiada por su ubicación geográfica y sus precios de mano de obra. Sin embargo, la llegada de recursos en Inversión Extranjera Directa (IED) representa una oportunidad mucho más impactante si se diseñan mecanismos para la detonación de nuevos modelos de negocio, nuevos vehículos de inversión e incentivos correctos para impulsar de manera exponencial la generación de valor, y con ello la generación sostenible de empleo y con ello el fortalecimiento de condiciones estabilidad económica y paz social.
Cifras de fortalecimiento del empleo formal de 22.4 millones de plazas al cierre de noviembre de 2023, recepción de IED al cierre de 2022 de USD35.2 mil millones y casi USD33 mil millones al tercer trimestre de 2023 nos llevan a pensar que nos encontramos en una coyuntura favorable y oportunidad histórica para detonar un crecimiento económico sostenible. Sin embargo, hay variables que podrían afianzar la tendencia, ya que, en realidad, ni la IED ni la innovación por sí mismas garantizan sustentabilidad a largo plazo.
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Lo anterior lo vemos en casos de países que son sensiblemente mayores receptores de IED y sin embargo no presentan niveles de generación de riqueza significativos, por un lado, o que son fuertes promotores de innovación y se encuentran rezagados en su generación de ingreso. Tal es el caso de Brasil, que en Latinoamérica (LATAM) es por mucho el mayor receptor de IED con alrededor del 41 por ciento de IED en LATAM, mientras que México recibe el 17 por ciento, menos de la mitad de IED que Brasil, y sin embargo su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita representa el 80 por ciento del PIB per cápita de México.
Por otro lado, países con indicadores sobresalientes de innovación, por ejemplo, medido en número de solicitud de patentes, como es el caso de China, observamos que un incremento exponencial en los últimos diez años en solicitud de patentes no explica un crecimiento de su PIB per cápita en la misma proporción. De hecho, Estados Unidos muestra un incremento moderado en su solicitud de patentes en el mismo periodo y por otro lado vemos que su PIB per cápita creció 40 por ciento en el mismo periodo.
Fuente: World Intellectual Property Organization (WIPO) (2023). World Intellectual Property Indicators 2023. Geneva: WIPO
Lo anterior, explica que ni el liderazgo en la recepción de IED, como el caso de Brasil ni el liderazgo en promoción de propiedad intelectual explican el crecimiento económico automáticamente.
Entonces, ¿qué hizo Estados Unidos para mostrar un crecimiento sostenido de 2010 a 2020? Amazon, Apple, Microsoft, Google, Facebook, Tesla, Uber, Costco, FedEx, Intel, HP, Canva y Space X, son solo algunos de los ejemplos de empresas que han crecido exponencialmente en la última década a través de fondeo de Capital Emprendedor. La regulación en los Estados Unidos entendió que solo a través de vehículos financieros de capital privado podían lograr crecimientos exponenciales a riqueza acumulada que esperaba nuevos modelos de negocio, innovación, certeza jurídica e incentivos para la inversión temporal en fondos de capital privado que detonen lo que, por ejemplo, hoy conocemos como Silicon Valley.
En México ha habido esfuerzos por configurar el arreglo institucional para impulsar estos mecanismos. En la década de los ochenta se vislumbraron los primeros pasos hacia la consecución de vehículos de capital privado, mismos que fueron consolidados más tarde con el impulso de la creación de AMEXCAP en 2003, misma que inició operaciones con cuatro fondos en 2004 y ha venido evolucionando también con impulso gubernamental. En 2006 se creó el organismo Fondo de Fondos, con recursos de Nafin, Fondo de Capitalización e Inversión del Sector Rural (FOCIR), Bancomext y Banobras. También el caso de la creación del Instituto Nacional Emprendedor (INADEM), que operó de 2013 a 2019, y que lamentablemente desapareció hace aproximadamente cuatro años.
México se encuentra frente a una de las oportunidades de crecimiento sostenido en el largo plazo. Es crucial no dejar pasar las múltiples coyunturas que nos sitúan en una posición privilegiada frente al mundo. Una frontera de más de tres mil kilómetros con el vecino que resulta ser la potencia económica más grande del planeta, que requiere mano de obra calificada y accesible, empresas que llegan por la ventaja comparativa de la geografía y por tanto bajos costos de transporte, comunicación y logística, solo requieren de la voluntad de una sociedad civil, un sector privado, y un gobierno que apueste a convertirse en una de las economías más grandes del mundo, y aprovechar la oportunidad de pasar a la historia como un parteaguas del despegue de una economía sustentable, generadora de empleos, fortalecimiento de su clase media, y la conciencia de que solo juntos, emprendedores, empresarios, sociedad civil despierta y organizada, gobierno con visión de futuro próspero, podemos lograr el sueño mexicano.