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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El anhelo de las voces

El gusto por una persona puede hacer que uno cambie radicalmente el pensamiento de uno mismo

Román Sánchez Zamora

Doctor en Administración Pública. Profesor-investigador del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (BUAP). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I del CONAHCYT. Autor de 14 libros. Sus líneas de investigación son participación ciudadana, transparencia y fiscalización municipal.

Martes, Diciembre 5, 2023

Herminio no era un nombre muy atractivo que digamos, menos aún en las montañas. De los más pobres, flacos, con el pelo muy corto para que no le pegaran los piojos, eso me decía mi mamá.

Un día ella llegó al pueblo, la hija de un ingeniero y una profesora; Grecia se llamaba la chica más bonita que había visto, nunca había visto unos dientes más perfectos que cuando sonreía, me decían que regresara a la realidad; y sí, hasta el aliento se me iba.

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Le vi sola y me presenté, ella sonrió al escuchar mi nombre.

-Que bonito suena con tu voz, me dijo mirándome a los ojos.

Desde ese momento mi nombre no solo me gustó, sino que lo vi como el más hermoso. Mi nombre era raro y cada que alguien se llamaba como yo no me agradaba, me gustaba ser único desde ese día.

Platicábamos mucho. Me hablaba de libros, de lugares que había ido con su papá, que seguro estarían como seis años en el pueblo por los proyectos de la carretera y los puentes.

Al tenor de su mirada, comencé a leer libros sin fotografías ni dibujos, me decía que imaginara, pensé que era bueno imaginando hasta que ella llegó y vi que no era yo, quien yo pensaba.

En su casa arreglaron por Navidad, un árbol, esferas, luces, algo que nunca había visto más que en ilustraciones.

Su mirada, su voz, lo suave de sus manos me hacía hasta soñar con ella; “los mejores amigos” ella me decía, y dentro de mi inocencia… mi día comenzaba al verle llegar a la escuela, o cuando me llamaba y salía de casa corriendo, no importaba si estaba a medio desayuno…

Un día se marcharon… su familia me arrebató lo más bello de mi vida.

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