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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Transformar la educación para mejorar la vida

La UNESCO propone ‘cinco maneras de transformar la educación’ para responder a este mundo complejo

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Diciembre 4, 2023

“La educación es un bien público, es delicada, es frágil, pero es la mejor inversión que podemos hacer”.
Audrey Azoulay, directora General de la UNESCO: Transformar la educación para el futuro.

La educación es un derecho humano fundamental y un bien público mundial con el poder de transformar la vida de las personas, las comunidades y el planeta para mejorarlo a lo largo de las generaciones.
UNESCO. Transformar la educación para el futuro.

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La educación es, como afirma este documento de la UNESCO, un derecho humano fundamental, que no están recibiendo en igual medida y con similar calidad muchos millones de niños y adolescentes en el mundo y que les está negado todavía a un buen número de ellos por sus condiciones de vida o por la ideología excluyente y machista de algunos gobiernos como en el caso de las niñas en los países islámicos radicales.

También es innegable que la educación es un bien público mundial que puede y debería mejorar el nivel y sobre todo la calidad de vida de todas las personas, comunidades y países del planeta para lograr la meta de salir de esta crisis multidimensional en la que vive hoy la humanidad.

Pero este bien público está amenazado en un mundo marcado por la hegemonía del sistema económico capitalista global en el que la ley de la oferta y la demanda, el rendimiento, la ganancia y la competencia individual supuestamente regulada por “la mano invisible del mercado”, analizan todo en términos de costo-beneficio y tienden a concebir como mercancía también todo lo público, dejando servicios básicos como la salud, la vivienda, la educación o la alimentación en manos privadas y accesible solamente a quienes puedan pagarlo.

De manera que como dice también la frase de la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay en este documento del año 2022, la educación es un bien público delicado y frágil, que cuesta mucho trabajo e implica el esfuerzo de muchos para conservarla e intentar transformarla. Sin embargo, visto con mirada de largo plazo que trasciende este largo ciclo de decadencia que vive el mundo, regido por el pensamiento utilitario y práctico, es la mejor inversión que se puede hacer, no solamente viéndola como desarrollo del capital humano necesario para que la economía funcione adecuadamente sino porque se trata de invertir en humanizar a la humanidad.

Para lograr que este derecho y bien público pueda ser otorgado a todos los niños, niñas y jóvenes con la calidad requerida para responder a los retos de este mundo cada vez más complejo y desafortunadamente aún muy desigual, violento, excluyente y machista, para hacer que la educación sea esa antifatalidad que como he escrito aquí, -y varias veces afirma Savater-que debería ser el medio privilegiado para evitar que los que nacen pobres estén condenados para toda su vida a la pobreza-, este valioso documento de la UNESCO propone ‘cinco maneras de transformar la educación’, que me permito enlistar y comentar en este espacio.

En primer lugar, la construcción y organización de escuelas inclusivas, equitativas, seguras y saludables que garanticen el espacio adecuado para aprender. Se trata de que cada centro educativo se convierta en un ambiente donde los educandos se sientan protegidos de la violencia social y aún de la doméstica, que se sientan incluídos y tomados en cuenta, que puedan acceder, transitar y egresar de las escuelas en entornos sanos, constructivos y libres de violencia y discriminación, recibiendo una atención integral.

La segunda línea estratégica es que se promueva el aprendizaje y las competencias -o saberes- para la vida, el trabajo y el desarrollo sostenible. La escuela debe proporcionar a las nuevas generaciones procesos de aprendizaje donde puedan aprender a ser, a construir un proyecto propio y digno de vida, donde adquieran herramientas cognitivas, prácticas y éticas para poder encontrar o crear un trabajo digno y aprendizajes que los lleven a promover una relación sistémica sana entre la humanidad y el medio ambiente. En esta estrategia se opera el programa de educación para la ciudadanía mundial, en el que se trata de que los educandos se vuelvan promotores activos de una cultura de paz, derechos humanos y dignidad.

La tercera forma de cambio en la educación parte de la premisa de que “nada puede reemplazar a un docente” y por tanto es necesario contar en las escuelas con profesores bien formados, apoyados y socialmente valorados como sujetos esenciales para que se pueda lograr una educación de calidad para todos y poder alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 4 de la Agenda 2030 de la ONU que busca una educación de calidad para todos los niños y jóvenes del planeta. La UNESCO observa, sin embargo, que en todo el mundo existe “un déficit de 69 millones de docentes” y que los que están en activo muchas veces no están bien capacitados y formados para responder a las demandas de este mundo en crisis y cambio de época en que vivimos.

El cuarto punto es el aprendizaje y la transformación digitales. En estos tiempos en los que la tecnología está avanzando de forma cada vez más acelerada, su uso educativo puede facilitar el acceso de millones de seres humanos a un aprendizaje de calidad. Sin embargo, por la misma estructura socioeconómica desigual, los grupos más vulnerables no tienen acceso a las tecnologías y la tendencia en el mundo es iniciar por llevarla primero a las grandes ciudades y a final a las poblaciones pequeñas y al medio rural que es donde más se necesitan y mayor impacto podrían tener. La pandemia demostró que en la actualidad, las tecnologías incrementan la brecha en los aprendizajes entre los grupos más favorecidos y las poblaciones más pobres en lugar de contribuir a disminuirla. Por eso se requiere -y la UNESCO afirma que brinda el apoyo a los países para ello- el establecimiento de plataformas digitales públicas de calidad y la capacitación adecuada de los docentes para trabajar con modelos híbridos o en línea.

Finalmente se señala como un medio fundamental para lograr el cambio educativo, la adecuada financiación de los sistemas educativos. Para ello se propone “cerrar la brecha con políticas y datos sólidos”. Se calcula -con datos anteriores a la pandemia- que se necesitarían alrededor de 200,000 millones de dólares estadounidenses anuales para el financiamiento educativo, si se quiere lograr el objetivo educativo del plan 2030.

En México han iniciado formalmente los tiempos de precampañas y campañas presidenciales. Hasta ahora se perfilan dos candidatas y un candidato. Sería importante que los ciudadanos que creemos en el derecho a la educación como bien público para mejorar la vida de la sociedad nacional, pusiéramos mucha atención en las plataformas y programas de campaña de cada aspirante a ocupar el poder ejecutivo federal. ¿Qué nivel de prioridad le otorgan a la educación en su visión de gobierno? ¿Cómo abordan estos cinco procesos de cambio en sus planes y proyectos? ¿Hasta dónde habrá, ahora sí, un verdadero compromiso con la educación si llegan a la Presidencia?

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