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OPINIÓN

Milei, Bolsonaro, Trump, Orbán

Han sido electos políticos muy cuestionables, pero la democracia no descansa sólo en la mayoría

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Lunes, Diciembre 4, 2023

Contrariamente a lo que se podría derivar de una teoría ingenua de la democracia, el fundamento de este sistema de gobierno no está en que la mayoría (el “pueblo”) sea la instancia en la que se toman las mejores decisiones.

En este siglo han sido electos políticos muy cuestionables: Milei, Bolsonaro, Trump, Orbán. La mayoría optó por ellos. Habrá distintas opiniones, pero no serán muchos los argumentos a favor del perfil de estos políticos y de sus gobiernos. El pueblo se equivoca.

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La democracia no descansa solo en la decisión de la mayoría. Se funda también en los mecanismos que protejan a las minorías, mecanismos que den vigencia a los derechos humanos. Es decir, a las condiciones que hacen que la vida sea digna de ser vivida.

Por eso la democracia como decisión de la mayoría está, en las democracias realmente existentes, vinculada al liberalismo político. Es lo que algunos llaman la democracia constitucional.

Silva Herzog Márquez ha considerado que se trata de un matrimonio mal avenido. A veces. En ocasiones se avienen muy bien: la mejor manera de proteger a la sociedad de la tiranía de la mayoría (recordemos que puede ser una mayoría muy pequeña, relativa) son las elecciones periódicas con competencia.

Siempre y cuando estén acompañadas del entramado institucional adecuado. División de poderes, transparencia, rendición de cuentas.

Esta idea de democracia viene desde los clásicos del siglo XVIII, pero adquirió mayor fuerza en la Europa de la primera mitad del siglo XX. En países como Alemania e Italia se conformaron mayorías que dieron lugar a las brutales autocracias que todos conocemos: Hitler y Mussolini. Gobernantes que contaban con un amplio apoyo popular, pero que nadie puede considerar democráticos.

Un Napoleón, el Pequeño, consolidó su poder con un plebiscito. La mayoría del pueblo apoyó que se mantuviera en el poder, sin mayores límites que los de la naturaleza. El resultado fue trágico.

La película actual sobre Napoleón el Grande también puede arrojar luz sobre la importancia de los balances y contrapesos. Un militar hábil y ambicioso tomó el poder en la Francia posterior a la Revolución. Las viejas instituciones desaparecieron, sin dar lugar a nuevas.

El resultado, millones de muertes en guerras en las que un individuo mezcló su ambición personal con el nacionalismo del momento.

Es bueno tener presente a la historia.

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