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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

No es el bienestar, son 600 mil millones

Hoy en Puebla se pelea un cargo por la cantidad de dinero que pasa por sus manos

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Noviembre 8, 2023

Se espera, con base en la promesa de la presidencia del partido Morena, que el próximo viernes diez se anuncie el nombre de quién será el coordinador de no sé qué membrete partidista en la entidad. En los hechos, ya lo sabemos, se trata de la persona que será el candidato del partido Morena al puesto de gobernador.

Se trata del cargo político más peleado en el estado por la cantidad de dinero que pasa por sus manos, prácticamente sin rendirle cuentas a nadie. Los diputados de antemano se asumen como sumisos al Ejecutivo.

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Los aspirantes no disputan la confianza de la gente, de los electores, los mandantes soberanos, como es en democracia. Se pelean la simpatía del Presidente de la República, repuesto en su histórico papel priista de Gran Elector.

Los precandidatos de Morena no apelan a la gente, apelan al poder concentrado en una sola mano. En eso devino la breve primavera democrática cuyo periodo de vida fue de apenas 21 años: de 1997 a 2018, en el cual se efectuaron hasta tres alternancias en la Presidencia de la República. El eje fue el IFE y un grupo de consejeros electorales que honraron la designación.

Como dijimos, estamos hablando de una cifra de dinero público que ronda los seiscientos mil millones de pesos en los seis años de gobierno. Una cantidad ingente que nadie, o casi nadie, alcanza aquilatar en su tamaño.

Por ejemplo, durante 2023 Puebla se hizo acreedor a una bolsa de 119, 199 millones de pesos, 14.4% más que los ejercido el año pasado, cuyo monto fue de 104,094 millones. Esa cifra dividida en meses, semanas, días y minutos, sigue siendo infinita.

Esa es la verdadera razón por la que los aspirantes se acuchillan sin clemencia en las redes sociales y en todos los medios que pueden, y se les suman grandes camarillas en pos del cucharón del dinero. No es el bienestar de la gente ni sus libertades políticas y civiles. Es el dinero.

El pleito a muerte es por la chequera. Aquí se aloja la magia de la solidez de la unidad de la clase política, que sin chistar hace a sus prohombres tragar sapos ante la mirada de la gente. No es la plataforma del partido ni la ideología, es la bolsa.

Tan es la chequera que ninguno de los dos, tres o sietes aspirantes ha hecho nunca mención ni del rezago social en el que se encuentra sumida la entidad ni de la amenaza a las libertades políticas. Ignoran que sin libertad es imposible alcanzar ningún grado de bienestar.

Pero poco importan que no sea el próximo viernes cuando se revelen los resultados de una supuesta encuesta, o paquete de encuestas, cuya naturaleza metodológica nadie conoce, a pesar de sus implicaciones políticas y sociales, y finalmente sepamos el nombre del ungido.

Para Morena y el Presidente de la República los resultados de la encuesta es asunto privado. Al que unos pocos tienen acceso, en el caso de su existencia. En Morena todo lo público es privatizado en razón de la Transformación.

Luego entonces si se aplicó o no el estudio es secundario. La opinión publica especializada y no, coincide en que el nombre del precandidato es una decisión tomada con anticipación por el presidente López Obrador.

Además, las encuestas no son un recurso democrático. Son el artificio hallado para burlar la voluntad popular. Como dice Alejandro Moreno, en Morena el recurso de las encuestas ha servido para “concentrar las decisiones” en manos del Presidente.

Morena y el Presidente se arrogan a la mala el derecho político más elemental de los ciudadanos electores en democracia: elegir a sus gobernantes.

De acuerdo con los criterios de legalidad emitidos por el INE, que deben ser acatados por los partidos políticos para la designación de candidatos a gobernador en las nueve entidades federativas, tienen como límite un día antes de inicio del proceso electoral.

En el caso de Puebla la precampaña para la gubernatura será del 25 de diciembre al 3 de enero de 2024. Diez días, para ser exactos. Ese mismo periodo es para diputaciones y alcaldías. En ambos casos, las campañas constitucionales serán del 31 de marzo al 29 de mayor del año en curso

Esto es, la fecha perentoria para elegir en Puebla es el 24 de diciembre. La Ciudad de México, Jalisco y Yucatán, el 4 de noviembre, y Veracruz y Chiapas el 1 y 21 de enero del año entrante. La coordinación de los llamados de Comités de Defensa de la Transformación es el camuflaje para burlar la legalidad electoral, y que los aspirantes del partido oficialista salgan a promocionarse sin el riesgo de ser sancionados por actos anticipados de precampaña.

Qué son los actos anticipados de precampaña

Las expresiones que se realicen bajo cualquier modalidad y en cualquier momento durante el lapso que va desde el inicio del proceso electoral hasta antes del plazo legal para el inicio de las precampañas, que contengan llamados expresos al voto en contra o a favor de una precandidatura; exceptuando aquellos actos tendientes a recabar los porcentajes de apoyo requeridos para obtener la calidad de candidatas o candidatos independientes (Artículo 3, numeral 1, inciso b) de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales). Ustedes sabrán si los hubo o no.

Ya sea el próximo viernes o hacia finales de la tercera semana de diciembre cuando se revele el nombre del ungido al cargo de gobernador; en Morena de todos modos se prevé discordia. No hay visos de arreglo previo porque en ese partido no priva la civilidad política, ni el ejercicio de la palabra como razón suprema, sino el arrebato y hundir la daga en el estómago del enemigo.

Lo que esta en juego son los mínimos de civilidad e institucionalidad políticas. Nacho Mier como diputado y coordinador de los diputados de Morena en la Cámara de Diputados es partícipe de la destrucción de la institucionalidad democrática.

Las señoras aspirantes al puesto representan la incompetencia supina, pues ambas tuvieron cargos relevantes y su desempeño fue mediocre, por decir lo menos.

El señor Julio Huerta es más de lo mismo de lo que ofreció Miguel Barbosa. Es su hechura.

Armenta es una mezcla de Bartlett, Morales Flores y Mario Marín. Con todas sus miserias como gobernadores, que son muchas, mantuvieran la estabilidad política y la seguridad pública hasta que llegó el PAN y con él el huachicol como política de gobierno. La Secretaría de Seguridad Pública de la entidad custodiaba el robo.

Estabilidad política y seguridad pública son, en este momento, anhelos supremos. Me parece que esos son los mínimos del mínimo.

Chayo News

A propósito de los breves períodos en que México conoció la experiencia democrática. Enrique Krauze, uno de los pensadores vivos más importantes de México, en octubre de 2005, en Letras Libres, escribió el ensayo “Refrendar la democracia”.

Allí refiere palabras proféticas: “Nuestros periodos democráticos duran poco, conducen a zonas de turbulencia e inestabilidad, y terminan por desembocar en dictaduras abiertas o embozadas”. El país, en efecto, esta por desembocar en la turbulencia autoritaria.

@ocielmora

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