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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Burlas de un Presidente

No vale la pena tener un Presidente de la República inconmovible ante las tragedias sociales

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.

Jueves, Noviembre 2, 2023

Es cierto que la investidura presidencial tiene que ser valorada, pero el respeto se gana a pulso.

El trono, la silla, el ropaje, lo suntuoso, la jerarquía, el Palacio no garantizan cordura, inteligencia, mesura ni sentido común. Lo que natura no da, Salamanca no presta.

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Si la cabeza -la mente, la razón- no funciona, difícilmente el cuerpo lo hará; si quien porta la corona no responde con oportunidad, eficiencia y eficacia, la Corte -el Gabinete- menos lo hará.

Si ante una tragedia local (Acapulco) quien lleva las riendas del país no asume su responsabilidad con seriedad, con la humanidad adecuada y con capacidad de respuesta efectiva, tampoco podrá actuar a la altura de las circunstancias en desventuras de mayor envergadura.

Si el Mandatario no se conmueve ante el dolor humano, sobre todo cuando este sufrimiento afecta a toda una colectividad, y se la pasa diciendo sandeces (barrabasadas, burradas, desatinos, disparates, necedades, tonterías, sinsentidos), no se entristecerá ante nada, sea lo que fuere, venga lo que venga.

Si la desgracia de los ciudadanos le provocan más risa que seriedad y usa el tiempo para hacer bromas de mal gusto, si aprovecha las tristes circunstancias para atacar a sus “opositores”, entonces no tiene sentido tenerlo atornillado en la silla presidencial.

Si la logística, los datos, los registros, las evidencias, las imágenes no le dicen absolutamente nada, tampoco tiene caso tener un séquito de torpes asesores que sólo contribuyen a enredar más el problema.

No vale la pena tener un Presidente de la República fuera de sí, inconmovible, insensible e irracional ante un huracán, ante una pandemia, ante las tragedias sociales que hieren en lo más profundo a los mexicanos.

A México no le conviene tener un mandatario con estas características, atascado en el lodazal de sus erradas y permanentes decisiones.

@elmerando

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