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OPINIÓN

FONDEN: Una historia de éxito a nivel mundial

De un plumazo, los esfuerzos más de tres décadas quedaron bajo escombros

Javier Cobos Fernández

Economista por la UDLAP, M.A.P. por la Universidad de Columbia de Nueva York, con estudios de Maestría en Derecho en el ITAM, Máster en Private Equity, y doctorante en Derecho por el Centro de Estudios Carbonell. Exdirector Asociado en S&P, y exconsultor en IADB.

Lunes, Octubre 30, 2023

Origen del FONDEN
Los terremotos ocurridos en la Ciudad de México los días 19 y 20 de septiembre de 1985, marcaron un cambio en la gestión del riesgo de desastres en México. El Gobierno Federal tomó las medidas necesarias para apoyar la reconstrucción y fortalecer el sistema nacional de protección civil. En efecto, en el mes de octubre de 1985 quedó establecida una Comisión Nacional para la Reconstrucción, bajo el liderazgo del Presidente de la República como una medida inicial para responder a las necesidades de la población afectada.

Es entonces cuando el 6 de mayo de 1986, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación un estudio relativo a la creación del Sistema Nacional de Protección Civil. El estudio define al mandato de la protección civil como la protección de los individuos y la sociedad en caso de desastres naturales o provocados por el hombre, previniendo o reduciendo la pérdida de vidas humanas, la destrucción de la propiedad, los daños a la naturaleza y la interrupción de los servicios públicos estratégicos.

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Con base en dicho estudio, se creó el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), bajo la coordinación y responsabilidad de la Secretaría de Gobernación Federal, como un grupo organizado de estructuras, relaciones funcionales, métodos y procedimientos que involucran a todos los órdenes de gobierno y con la participación del sector privado y las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, a fin de dar respuesta ex post y coordinar esfuerzos de reconstrucción.  Sin embargo, bajo la figura del SINAPROC, se requería a las dependencias reasignar recursos etiquetados para dirigirlos hacia el financiamiento de los trabajos de reconstrucción post desastre. Las reasignaciones presupuestarias retrasaban y afectaban los programas de inversión, al mismo tiempo que retrasaban el envío de fondos para la recuperación.

Nace el FONDEN
En respuesta, en 1996 el Gobierno Federal constituyó el Fondo de Desastres Naturales, conocido comúnmente como FONDEN, como un vehículo financiero interinstitucional para la atención de los desastres naturales. El FONDEN quedó establecido dentro del Ramo 23 del Presupuesto de Egresos de la Federación de cada ejercicio fiscal, como un programa presupuestario.

Tres años después, en 1999, es entonces cuando se constituye el Fideicomiso FONDEN, que deja de ser un programa presupuestario, pasando a ser un fideicomiso independiente del ejercicio presupuestal corriente, con la concurrencia de todas y cada una de las entidades federativas, creando así un mecanismo independiente de asignaciones presupuestales anuales, inmune a afectaciones presupuestales “para otros programas prioritarios” y fondeado de manera autónoma e independiente del ejercicio presupuestal del ramo 23.

“La historia del FONDEN constituye un caso contundente de cómo los gobiernos pueden establecer exitosos esquemas gubernamentales que apoyen los mecanismos para la asistencia de desastres y al mismo tiempo promuevan medidas preventivas. Más importante aún, el caso del FONDEN provee un ejemplo exitoso de cómo estos sistemas deben ser continuamente mejorados a través de la integración de nuevos conocimientos”: Global Facility for Disaster Reduction and Recovery (GFDRR) del Banco Mundial, citaba en 2012.

Se extingue el FONDEN
Sin embargo, el 21 de octubre de 2021 el Senado de la República aprobó la extinción de 109 fideicomisos, incluido el FONDEN, bajo el argumento del mal manejo de recursos por parte de funcionarios públicos.

El presidente López Obrador justificó la decisión afirmando que el FONDEN era un ”barril sin fondo” del del que se robaban los recursos y que no se atendía realmente las emergencias del país ni a los damnificados, sin existir una sola denuncia que sustente tales dichos.

Dos años después, en octubre 2023 con el Huracán Otis vivimos las consecuencias que claramente no obedecen a razones de finanzas públicas sanas, a la vista de cualquier mortal.

Ahora viene la extinción de los fideicomisos del Poder Judicial, ¿qué podemos esperar en los próximos años?

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