En Puebla el patrimonio cultural esta en riesgo. En particular el que se encuentra reconocido por la UNESCO y figura en la selecta lista de sitios Patrimonio de la Humanidad.
Y también están en riesgo las políticas culturales, en caso de haberlas, amén de la folclorización que se hace de ella, y la desnaturalización de la cultura comunitaria y de los municipios.
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Lo del patrimonio lo escribo con base en noticias difundidas la semana antepasada en diarios nacionales que tienen como fuente a la UNESCO y organismos asociados, el ente internacional responsable de observar las políticas de conservación y custodia, del que México es socio fundador.
El de Puebla es un caso único en el mundo, pues el organismo internacional de la ONU reconoce hasta dos sitios con esa relevancia mundial: el Centro Histórico de la capital, por su herencia colonial, pero sobre todo por su carácter arquitectónico híbrido.
Esto es, la armonización artística de elementos europeos e indígenas, que dio origen a una nueva identidad urbana. La ciudad fundada por forasteros, pero construida por manos indias de los pueblos aledaños (ver a Toribio de Benavente, Motolinia)
El otro sitio reconocido por la UNESCO con el título de Bien Mixto Patrimonio de la Humanidad corresponde a la reserva de la biosfera de Tehuacán-Cuicatlán, vinculado con la riqueza biológica de bienes naturales conocidos con el nombre de endémicas, por su carácter terrestre restringido de especies determinadas.
Esas condiciones biológicas hacen de la zona ecológica en mención un caso único en América Latina, y tal vez en el mundo. Lo cual es doblemente imperativo su custodia. Para lo cual hace falta primero entenderlo, para enseguida valorarlo y finalmente custodiarlo.
El patrimonio cultural y el patrimonio biológico, lo sabemos por experiencia, son las bases del desarrollo humano y la construcción de entornos sociales diversos. La destrucción del patrimonio cultural es la destrucción del futuro.
Eso es la cultura en su acepción más alta. No en vano los arqueólogos de pantano, en los años setenta, descubrieron que en la región de Tehuacán fue el sitio en donde sus antiguos moradores lograron la domesticación del maíz, considerada una de las hazañas más grandes del hombre, pues el maíz es el único bien mexicano que ha colonizado el mundo entero.
En el primer caso de riesgo tiene que ver con las obras en el Centro Histórico que lleva a cabo el ayuntamiento panista; el otro se refiere al saqueo de especies endémicas en la reserva de Tehuacán-Cuicatlán (Reforma, 8 y 9 de octubre).
Esa herencia cultual de grandes invenciones que pone a Puebla en un sitial de relevancia inédita es la que esta en riesgo, y lo esta por las malas acciones o por su omisión.
No lo digo yo ni los periodistas, ni es un acto retórico. Es una denuncia de especialistas de vinculados con los principales organismos internacionales que vigilan el estado de conservación y la integridad del patrimonio cultural.
Pero sobre todo son quienes vigilan y dan seguimiento a las políticas públicas de los diversos gobiernos, me refiero a ICOMOS. En el caso de Puebla las acciones gubernamentales se han traducido en la principal amenaza para el patrimonio.
Ciertamente, no solo de ahora, ni en este gobierno, pero de nuevo la integridad del patrimonio pende de un hilo.
Durante la administración de Rafael Moreno Valle, Puebla fue incluida en la lista de “Patrimonio Mundial en Peligro”. Y se le amenazó con retirarle el título.
En aquella administración panista se realizaron alteraciones severas en la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, con la construcción del teleférico, se llegó a la destrucción de la Casa del Torno, y con la construcción del Viaducto Zaragoza. Amén de la destrucción que se hizo en los alrededores de la pirámide de Cholula, sin atender los procedimientos legales.
Pues bien. Funcionarios de una gestión municipal panista hoy están en la administración de Morena del gobernador Céspedes en la toma de decisiones, me refiero en específico a la señora Anel Nochebuena, quien no de ahora, sino de antes, fue tocada por la sospecha de incompetencia y corrupción.
Un ejemplo. En el caso del patrimonio no edificado se da el caso de que en este momento la Secretaría de Cultura de la entidad ni siquiera tiene un inventario confiable del patrimonio cultural y artístico.
No lo tiene porque entre otras razones fue desbaratado con la construcción faraónica del mal llamado Museo Barroco. Que sigue siendo el local más grande, pero hasta ahí; no tienen fondos ni colecciones propios. Por lo tanto, puede ser todo, menos museo.
Y si no se tiene un inventario patrimonial técnicamente confiable, mucho menos se conoce cuál es el estado de conservación que guardan esos bienes. Quienes actualmente son responsables de esa tarea andan en campaña abierta, disponiendo de los espacios museísticos como propios. Comunicando a empleados y allegados, que gane quién gane la gubernatura en junio, ellos seguirán pegados a la ubre de la cultura. Si no es con Eduardo Rivera será con Claudia.
El contexto es el siguiente. Los analistas políticos ven en el gobernador Salomón Céspedes un hombre que en cosa de unos cuantos meses le ha cambiado la faz política a la entidad y la ha despresurizado de los enconos de antaño.
Personajes que apenas ayer eran perseguidos y andaban huyendo fuera de Puebla hoy están de regreso haciendo política como en sus mejores tiempos. Me refiero a José Juan, el exalcalde San Pedro Cholula.
Al parecer el gobernador se ha propuesto compensar el tiempo perdido durante los cuatro años pasados, con acciones y nombramientos apresurados, en ocasiones, y por esa premura, poco reflexionados, o de plano ajenos al perfil del puesto.
Es el caso del nuevo titular de Cultura. Un hombre ajeno al gremio, sin experiencia en ninguna de las áreas de Cultura, no goza del consenso de la comunidad cultural y artística, y en conclusión no tiene la confianza de dicho gremio. Además, lo turba la soberbia.
La confianza es fundamental para el ejercicio de gobierno, para un buen ejercicio de gobierno. A eso se suma el rumor de que es un secretario sometido a las decisiones de la señora Nochebuena, quien lo habría llevado a ese puesto, cuando ella no pudo ser nombrada.
El programa Martes Ciudadano es un programa gubernamental diseñado en la administración pasada, me parece que se trata de uno de los más importantes, pues es el medio de muchos para acercarse a la ventanilla y gestionar sus asuntos. Ese programa fue refrendado por el actual gobernador, pero desconocido por secretario de Cultura aduciendo tonterías, pues eso es lo que manda decir, cuando hay acuerdos de por medio firmados por quien tuvo esa representación en el pasado. Eso se llama desobediencia al gobernador.
Que las cosas andan mal en la gestión del patrimonio lo podemos ver de manera inobjetable en el caso de la inseguridad que priva en los museos. Semanas atrás circuló con profusión en las redes sociales un video “erótico” grabado en una de las salas de un museo emblemático del Centro Histórico.
Los que saben del tema postulan dos explicaciones: a) la primera es que se filmó con el consentimiento de la señora Nochebuena, la responsable de la custodia y administración de museos, para hacerse la imprescindible frente al gobernador.
b) La otra es que, en efecto, se trata de una experiencia más de la vulnerabilidad a la que se encuentra expuesto el patrimonio artístico que resguardan los museos en esta administración.
La conclusión es que el patrimonio cultural, biológico y artístico es patrimonio de todos. Luego entonces, su gestión requiere el concurso de la mayoría de las personas, pero en particular de los especialistas (como recomiendan los organismos), y no dejarlo en manos de advenedizos e improvisados que, en cada acto, delatan su menosprecio, o ignorancia.