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OPINIÓN

Alimentación, desafío latente en México

La falta de acceso a alimentos saludables y asequibles perpetúa la pobreza y la desigualdad

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Octubre 17, 2023

Esta semana conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación, una fecha instituida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para concientizar sobre los problemas para garantizar la seguridad alimentaria a nivel mundial, así como fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre y la desnutrición.

A nivel mundial, la seguridad alimentaria sigue siendo un desafío apremiante. La pandemia por COVID-19 exacerbó la vulnerabilidad alimentaria en muchas partes del planeta, afectando especialmente a los grupos más desfavorecidos. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente población mundial también ejercen una presión adicional sobre la producción y distribución de alimentos.

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Desafortunadamente, México no es ajeno a esta problemática que, por el contrario, sigue siendo uno de los principales retos. De acuerdo al reporte presentado en el mes de agosto por el CONEVAL, en el país hay 8 millones 189 mil personas que padecen inseguridad alimentaria grave, es decir 6.4 por ciento de la población.  

Para la FAO, una persona padece inseguridad alimentaria cuando carece de acceso regular a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y para llevar una vida activa y saludable.

Y es que, a pesar de vivir en un país productor de alimentos, no podemos perder de vista que muchas comunidades aún sufren inseguridad alimentaria, por lo que se requieren políticas que mejoren la distribución de alimentos y el acceso a los mismos en áreas rurales y urbanas marginadas.

Tampoco se escapa del radar el saber que en México se desperdicia una gran cantidad de alimentos a lo largo de la cadena de suministro, lo cual nos debe llevar a pensar en incrementar las políticas que reduzcan el desperdicio y promuevan la donación de alimentos no vendidos a personas necesitadas, justo como ya lo hace el Banco de Alimentos.

Asimismo, el cambio climático representa una amenaza para la producción de alimentos en México, lo cual demanda adoptar medidas para promover prácticas agrícolas sostenibles y reducir la huella de carbono en la producción de alimentos.

En este sentido, debemos tener presente que el acceso a agua y servicios de saneamiento adecuados es esencial para la seguridad alimentaria. Precisamente este 2023, lleva como lema de la conmemoración organizada por la FAO: “El agua es vida. El agua nutre. No dejar a nadie atrás”.

Y es que el estrés hídrico, resultado de la disminución de la disponibilidad de agua dulce, es una amenaza global que afecta la seguridad alimentaria, empezando con que la disponibilidad de agua para riego reduce la producción de cultivos, lo que puede llevar a una menor oferta de alimentos y precios más altos.

Asimismo, la falta de agua puede afectar la calidad de los cultivos, lo que disminuye su valor nutricional. Además, la salinidad del agua utilizada para riego en áreas con escasez hídrica puede afectar negativamente la producción.

Pero más allá de estos importantes temas ligados a la producción de alimentos, también se encuentran los malos hábitos alimenticios que tenemos los mexicanos y que repercuten de manera directa en la calidad de vida.

La alimentación tiene un impacto que va más allá de la salud física, ya que afecta la salud mental, el rendimiento académico y laboral, el desarrollo económico y el ciclo de vida. Influye en el rendimiento cognitivo y la concentración. Una dieta equilibrada con alimentos ricos en nutrientes puede mejorar la memoria, la toma de decisiones y la productividad en el trabajo y en la escuela.

Por el contrario, una mala alimentación en las primeras etapas de la vida puede tener consecuencias a largo plazo. Los niños que no reciben una nutrición adecuada pueden experimentar retrasos en el desarrollo físico y cognitivo. En la edad adulta, puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas y reducir la esperanza de vida.

Desafortunadamente, México enfrenta una epidemia de obesidad y malnutrición. A pesar de ser un país con una rica tradición culinaria, muchos mexicanos no tienen acceso a alimentos saludables y nutritivos o, bien, no los prefieren incluir en su dieta.

Basta saber que, de acuerdo con la Estadística de Defunciones Registradas (EDR), realizada por el INEGI, en el país 9 de cada 10 fallecimientos de ciudadanos están relacionados con problemas de salud e incluso las dos principales causas de muerte en México siguen siendo las enfermedades del corazón y la diabetes mellitus.

No podemos perder de vista que una de las principales consecuencias es que la falta de acceso a alimentos saludables y asequibles perpetúa la pobreza y la desigualdad, por ello es que este Día Mundial de la Alimentación es una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta México en materia de seguridad alimentaria y nutrición.

Sociedad y gobierno debemos tomar medidas concretas para abordar estos retos, promoviendo políticas que fomenten la alimentación saludable, la producción agrícola sostenible y la igualdad de acceso a los alimentos. Solo a través de un enfoque integral y colaborativo se podrán superar estos desafíos y garantizar un futuro más saludable y sostenible para todos los mexicanos.

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