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Economía
La volatilidad del bitcoin es ruidosa y visible, aunque esto ha logrado que se diversifique la forma en que la gente lo usa
Mano sujetando moneada de bitcoin
Foto: Cortesía
El precio del bitcoin puede subir 15% en una semana y bajar 20% en la siguiente. Eso asusta. Es normal que asuste. Y es el argumento más repetido por quienes todavía no dieron el paso: 'demasiado riesgo, demasiada incertidumbre, prefiero algo más estable.' Pero hay una pregunta que ese argumento nunca responde del todo: ¿estable comparado con qué? El peso mexicano perdió más del 15% de su valor frente al dólar en ciertos períodos de 2024. Sin titulares. Sin que nadie lo llamara crisis. La volatilidad del bitcoin es ruidosa y visible. La de las monedas tradicionales es silenciosa. Y el silencio no la hace menos real.
Lo que cambió en los últimos años no es el bitcoin. Es la forma en que mucha gente lo usa. No son pocos los que ahorran en BTC porque después saben que pueden convertirlo. En Binance, por ejemplo, puedes ver la cotización de bitcoin a dólar en tiempo real sin necesidad de otra cosa que el teléfono móvil. La app te da info en realtime, sin otro intermediario. Esa accesibilidad cambió el perfil del ahorrista cripto en México: ya no es solo el entusiasta tecnológico que sigue gráficas todo el día. Es también el trabajador independiente que mete 500 pesos cada quincena y no los toca. Es la familia que recibe remesas y decide no convertir todo de inmediato. Es gente con un plan, no con una apuesta.
Hay 21 millones de bitcoins. Ni uno más. Eso no es una política que alguien pueda cambiar en una reunión de emergencia. Está en el código. En el mundo físico, el oro funciona como reserva de valor desde hace milenios porque es escaso, porque nadie puede fabricarlo de la nada y porque su cantidad total es limitada. El bitcoin replica esa lógica en el mundo digital, con una ventaja adicional: es verificable por cualquier persona en cualquier momento, es divisible hasta la millonésima parte y se puede transportar al otro lado del mundo en minutos sin que nadie lo detenga en ninguna aduana. Los bancos centrales pueden imprimir pesos, dólares o euros cuando lo necesitan. Con el bitcoin eso es imposible. Esa escasez programada es el argumento de fondo para los que lo ven como reserva de valor a largo plazo, no como instrumento especulativo.
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¿Qué Hacen las Criptos Diferentes al Dinero Tradicional?
México recibió más de 61.000 millones de dólares en remesas durante 2025. La mayoría de ese dinero llega, se convierte a pesos y se gasta en el corto plazo. Es entendible: hay necesidades inmediatas. Pero para las familias que reciben más de lo que necesitan gastar en el mes, convertir una parte de esa remesa en bitcoin en vez de en pesos puede ser una decisión financiera relevante. En lugar de ver cómo los pesos se erosionan mes a mes, esa porción guardada en BTC puede crecer o al menos mantener valor en dólares con el paso del tiempo. No es una garantía. Es una alternativa que antes no existía y que hoy está a un teléfono de distancia.
Además está por otro lado la posibilidad de ahorrarse millones de dólares en comisiones. Muchos países de Centroamérica lo saben. El bitcoin no solo implica menor cantidad de comisiones, en especial, para montos pequeños, sino también que es una oportunidad de transferir ese dinero casi al instante. Sin dudas, sin temores. Estamos hablando de contar con ese dinero en minutos. Y eso es clave para millones de familias.
Bitcoin no es para el dinero que vas a necesitar en tres meses. No es para los ahorros de emergencia, no es para el pago de la renta del próximo mes. Es para el horizonte largo: el negocio que quieres abrir en cuatro años, el viaje que postergaste, el fondo que quieres dejarle a tus hijos. Con ese horizonte, la volatilidad del día a día pierde relevancia. Lo que importa no es el precio de hoy sino el promedio al que compraste y el precio en el momento en que decidas usar ese ahorro.
Los que perdieron con bitcoin, en su mayoría, son los que compraron en el pico de euforia y vendieron en el pico del pánico. Los que ganaron son los que entendieron que estaban ahorrando, no apostando, y que el tiempo era parte de la estrategia.
Como podemos ver, el mundo del bitcoin da para hablar bastante. Con una estrategia conservadora, en donde puedas dedicarle un parte de tus ahorros mensuales a las cripto y adoptándola como forma de pago, es posible realizar transferencias intercontinentales en segundos. Algo soñado por toda una generación y que ahorra millones de dólares por año en procesamiento. Es una realidad. Está aquí entre nosotros y debemos aprovechar esta oportunidad única para digitalizar al máximo nuestra economía. (MCJ)