Pareciera que nada tiene que ver una cosa con la otra, sin embargo, los que estudiamos los fenómenos que acontecen y nos interesamos por nuestro país sabemos que la salud es un problema de Seguridad Nacional; y los que no se habían dado cuenta, solo con recordar la crisis que tuvimos del A1H1N1 allá por el 2009 deberían de saberlo, pero nada comparable con la gran pandemia del COVIT-19 que tantos estragos causó en el mundo y en nuestro amado México, no obstante las mentiras de uno de los aspirantes a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, el inútil, servil y mentiros Hugo López-Gatell Ramírez.
La cosa, es que independientemente lo catastrófico que resultó el evento (que por cierto aún no desaparece) hace que perdamos de vista otros problemas que aquejan la salud de nuestro país y que poca atención le estamos dando, y es la obesidad, problema que si no estamos en primer lugar mundial hemos de estar en segundo o en el mejor de los casos tercero, tanto infantil como de adultos.
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Y es triste ver que aún con los pocos recursos que le están dejando al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de grandes médicos que se la rifaron en la cúspide del COVIT-19 como lo es el ejemplo de la Dra. Karen de la UMF-1 y cientos de galenos más que estuvieron no solo por obligación sino por decisión, voluntariamente pues para ver por la salud de todos los mexicanos.
Ese Ejército blanco que en otros países bien reconocen, aquí los tenemos olvidado y lo comento porque tengo años de asistir a esa Unidad MF del IMSS y mi experiencia en lo particular ha sido de lo mejor, de lo mejor durante años, con médicos como el Dr. Amigón, la Dra. Carsolio, la Dra. Karen y otros más; hombres y mujeres que día a día con el poco tiempo que les dan por paciente y los pocos recursos hacen lo que humanamente pueden.
Este vez me tocó asistir a una de esas pláticas de prevención de la diabetes, aunque ahí creo yo, todos éramos y somos diabéticos, ya no había nada que prevenir, tarde que temprano la enfermedad nos vencerá; sin embargo los ahí presentes, médico y el nutriólogo Omar Hernández diariamente o en el caso menos triste, muy seguido, no se cansan de dar pláticas para ayudarnos a tener mejor calidad de vida y nosotros los despreciamos, los desoímos, pues de una convocatoria de cuarenta pacientes sólo asistimos escasamente 18, no obstante, no hace que el ánimo de enfermeras, médicos y especialistas cejen en su intento de ayudarnos a mejorar.
Es un hecho el IMSS está colapsando o ya está colapsado, pero también lo es el que nosotros no apoyamos en nada para mejorarnos, lo peor es que ni hacemos nada por ayudar a la salud de quien de nosotros dependen, llámense padres, hermanos, esposas, esposos hijos o quienes nos rodean como los amigos y compañeros de nuestro entorno social.
Al menos en Puebla, y en esa Clínica Familiar del IMSS se siente se respira el esfuerzo que sus integrantes hacen, pero ni siquiera nos damos cuenta pues las cortinas de las campañas políticas, la delincuencia y la desintegración familiar hacen que no se noten las campañas médicas del sector salud del IMSS, del ISSSTE, de la SEDENA, de la SEMAR, DIF, sistemas estatales, municipales o privados y de todos los que a este pertenecen.
Por lo pronto de mi parte y estoy seguro que de millones de mexicanos damos las gracias a todos los Omares, a las Karen y a las enfermeras y enfermeros del sistema de salud mexicano por tratar de día a día darnos bienestar y si esto no es posible, gracias por permitirnos o tratar de darnos una retirada digna y honorable.
¿Qué la salud no es un problema de Seguridad Nacional? Claro que lo es y todos deberíamos de colaborar por un México mejor, ya que a algunas autoridades parece no interesarle…
¿O no?
Juzgue usted…
albertohidalgo@hotmail.com