Hace unos días, el 10 de octubre se conmemoró el Día internacional de la Niña, en el cual se reconocen sus derechos y ponen en la mesa los problemas que enfrentan de cara al futuro
A pesar del avance por la lucha de los derechos de las mujeres y las niñas, las infancias aún enfrentan condiciones adversas, de las cuales aún es necesario seguir luchando.
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De acuerdo con datos de la UNICEF, de manera global, más de 200 millones de niñas y mujeres han sufrido de mutilación genital femenina y 4.3 millones están en riesgo de padecerla en 2023. Junto a ello, alrededor de 640 millones de mujeres han contraído matrimonio antes de cumplir los 18 años.
En el caso de México, UNICEF también reportó que seis de cada diez mujeres adolescentes de entre 15 y 17 años han sufrido al menos un incidente de violencia. Indicando también que el acoso y abuso callejero comienza cuando las niñas tienen 9 o 10 años, intensificándose entre los 12 y los 15 años.
También, las adolescentes de 12 a 17 años representan el 80% de las desapariciones de personas menores de 18 años en México. Y según los datos de la Fiscalía General de la República de enero de 2015 a abril de 2023 se han registrado 697 feminicidios de mujeres de entre 0 y 17 años.
Todos estos datos muestran la necesidad de seguir luchando por un mundo donde las niñas crezcan con condiciones de seguridad y equidad para poder desarrollarse integralmente sin ninguna limitación.
Si bien, la sociedad ha avanzado en términos de deconstrucción en temas como el papel de la mujer en ámbitos laborales, la incursión de las mujeres en la ciencia e incluso cómo son retratadas en producciones cinematográficas.
Estos avances, crean condiciones donde niñas y adolescentes crecen ahora sabiendo que son capaces de lograr incursionar en cualquier ámbito y con aspiraciones que no se ven limitadas por los roles de género.
Sin embargo, en diversas partes del mundo, las condiciones y decisiones de las niñas siguen estando limitadas a la voluntad de los hombres que ejercen poder sobre ellas.
De esta forma, es responsabilidad de la sociedad seguir alzando la voz y hablar sobre los derechos que tienen niñas, adolescentes y mujeres, los cuales son cruciales para su empoderamiento y desarrollo.