El partido hegemónico del siglo XX se encuentra en la peor crisis de su historia, incluso, a punto de su extinción. Su posición en el espectro político quedó subsumida a la dinámica distópica y miope del Partido Acción Nacional (PAN), ensimismada en discusiones estériles y agotadas para las nuevas dinámicas del mundo, y peor, defendiendo como bandera política, causas anti derechos y privilegios económicos y sociales.
El barco se hunde y los roedores abandonan la nave. Lo anterior tiene por lo menos dos consecuencias, una para Morena y otra para el bloque opositor. La desaparición del PRI amenaza la estabilidad política de Morena, pues una oleada de impresentables se ha sumado a las campañas de diferentes aspirantes a las nueve gubernaturas, o a los partidos aliados de la Coalición Juntos Haremos Historia. Buscan cargos, reflectores y negocios al amparo del poder público.
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En la oposición, la desaparición del PRI provoca una crisis de cuadros, y también una disputa de intereses burocráticos y cupulares por las candidaturas. En Puebla todo apunta a que el PRI traicionará al PAN, buscarán la candidatura para una mujer, e incluso, eventualmente podrían buscar aliarse con Morena.
La traición del PRI puede ser abierta o de brazos caídos, lo cierto es que el único partido que mantiene vivo un espíritu opositor en términos ideológicos es Acción Nacional y el PRI no es más que una asociación partidista de intereses mezquinos que se resiste a perecer, a ocupar su lugar en el basurero de la historia.
Dicho lo anterior, ¿que puede tener de bueno aliarse con el Revolucionario Institucional? A simple vista nada, y siendo muy objetivos ni al PAN le beneficia, ni mucho menos a Morena, e incluso especulando, si terminará el PRIAN, podría surgir un buen acuerdo entre Movimiento Ciudadano y Acción Nacional.
Es, en síntesis, un despropósito que los principales polos partidistas den oxígeno político a una institución que se encuentra en sus últimos momentos. Entorpece la política el acuerdo y solo enturbia más la dinámica política. Por el bien de todos conviene que aceleremos de manera concertada la extinción del Partido Revolucionario Institucional.
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