La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha retomado todas las medidas de salud pública, como vacunar a todos los niños de las dos áreas endémicas, esto es, en Pakistán y Afganistán. Estos dos países son los que tienen todavía casos de poliomielitis del virus salvaje.
La poliomielitis es una enfermedad producida por poliovirus del tipo 1, 2 o 3, los cuales producen un cuadro de diarrea en la mayoría de los casos y en uno de cada 200 produce un cuadro de parálisis de las extremidades, ya que el virus es capaz de infectar a la médula espinal, el tejido nervioso que está dentro de la columna vertebral y donde mueren las neuronas motoras, que son las que mueven a nuestros músculos; las cuales al morir producen parálisis, falta de fuerza muscular.
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Desde 1988 se tiene un esfuerzo global para la erradicación de los poliovirus. De hecho, el tipo 2 se erradicó en 1999 y el tipo 3 en 2020. Sin embargo, todavía se tienen brotes de la enfermedad y estos deben confrontarse mediante la vacunación masiva de toda la niñez que vive alrededor del niño que padeció parálisis. Dado que las zonas donde sucede son remotas y de difícil acceso, lo que dificulta la vacunación de todos los niños, obstaculizando más el proceso por los problemas políticos y sociales lo que.
La pandemia de COVID-19 disminuyó la tasa de vacunación en Afganistán y Pakistán, y este año han reportado ocho y once casos de parálisis, respectivamente; lo que implica que se han infectado 1,600 y 2,200 niños, una cantidad muy alta. Para confrontar al poliovirus tipo 1 se ha elaborado una nueva vacuna de administración oral y nuevas campañas para vacunar en algunos reductos remotos de las montañas en estos dos países de Asia Central para lograr erradicar la segunda enfermedad infecciosa de la faz de la tierra, después de la viruela.