En Morena vivimos dos meses de emociones y sentimientos. Militantes, simpatizantes y aspirantes dieron su mejor esfuerzo para impulsar el proyecto con el que mayormente cada uno se identifica, pero ahora estamos a una semana de caminar juntos en la siguiente etapa Transformadora de México.
A partir del 6 de septiembre, todos en unidad seremos un solo frente que seguirá trabajando por un mejor país, con propuestas reales para el verdadero pueblo de México. Las iniciativas han sido recibidas en los recorridos por cada estado, ciudad, municipio, colonia y casa, porque sabemos que las voces de todas y todos son las más importantes.
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Debemos tener en cuenta que en esta etapa denominada como veda, no se puede hacer alusión a perfil alguno, desde simpatizantes y militantes, hasta funcionarios o servidores públicos.
Lo que sí podemos replicar, es que el martes 29 de agosto, la dirigencia del partido dio a conocer la boleta que será usada para definir al ganador o ganadora de la encuesta. Cada vez falta menos para regresar la marabunta guinda a todo el país, llenando de esperanza cada rincón de nuestras comunidades.
Con la confianza depositada en el proceso de selección, durante diversas sesiones de sus Comités y representantes de quienes aspiran a encabezar la Defensa de la Transformación, nos queda esperar los resultados y aceptar lo que México decida, sin divisiones ni dudas, porque ello sólo beneficia a quienes, por todos los medios a cualquier costo, pretenden regresar el sistema de privilegios de los menos a costa de la mayoría.
Memoria de Regeneración
Esta nueva forma de selección democrática no tiene precedentes, pero sí podemos remontar a los métodos de elección de candidaturas presidenciales de la izquierda en 2006, en donde hubo dos candidatos.
Por un lado, el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, y por el otro el líder histórico de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas, quien en varias ocasiones sugirió la posibilidad de buscar la candidatura.
A pesar de los diversos llamados para realizar una elección interna entre ambos, Cuauhtémoc Cárdenas retiró su candidatura, así, sin contienda interna, López Obrador fue el candidato.
Después, para la elección de candidatos del PRD de 2012, el panorama político y el contexto de fraude en los comicios presidenciales anteriores, trajo una nueva oportunidad para López Obrador, no obstante, su oponente natural era Marcelo Ebrard, cuya popularidad estaba en su mejor momento por su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Tras varios debates sobre la modalidad de la elección, el PRD adoptó un método inédito: para evitar una confrontación entre las corrientes del partido, ambos aspirantes negociaron la realización de tres encuestas nacionales abiertas a la ciudadanía.
Cada candidato eligió así una casa encuestadora; a su vez, los resultados de ambas serían supervisados por una tercera encuestadora. En aquel momento se realizaron cinco preguntas, y quien ganara más de estas, sería el candidato.
La metodología de las encuestas nunca fue publicada. Ante medios de comunicación, Marcelo Ebrard reconoció que él ganaba dos preguntas, mientras López Obrador ganaba tres. Así, el PRD tenía candidato y evitaba un conflicto por parte del derrotado.
Así pues, este método democrático tiene un punto de inflexión histórico, en donde el pasado dio cátedra de democracia y unidad, para que once años después, el país retomara su camino hacia la prosperidad, de frente al reto de la continuidad Transformadora.