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OPINIÓN

Los frentes enfrentados

Una de las críticas más comunes hacia los partidos es su falta de democracia interna

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Domingo, Agosto 27, 2023

Cuando un político dice que acabará con la pobreza, se refiere a la suya”.
Paulo Coelho

Sin partidos no hay democracia, pero la democracia de partidos muestra un funcionamiento cada vez más deficitario en sus niveles fundamentales: los partidos están fallando en su capacidad programática y de gestión, la de implementar soluciones adecuadas, y están fallando también en su capacidad de representar a la ciudadanía y dar sentido a la democracia sosteniendo la legitimidad del sistema. Esto ocurre porque en las democracias del siglo XXI los partidos enfrentan incentivos perversos que los orientan a buscar el poder a costa de atacar a sus adversarios convertidos en enemigos.

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En México, luego del asalto al poder de Carlos Salinas, si ya encontramos que el partido en el poder, el PRI, se fue perdiendo de su raíz ideológica de la Revolución, ya en el poder Salinas, al pretender hacer de la nación un modelo neoliberal donde no cabe el Estado y sí la iniciativa privada junto a capitales extranjeros, la ideología de su partido junto con la comparsa del PAN es mutada por el pragmatismo, es decir, un modelo híbrido de actuar.

Con el neoliberalismo, el proceso mundial la crisis política es una expresión que data de los años sesenta prácticamente, como proceso de descomposición del régimen capitalista, que ya desde la década de 1990 las instituciones políticas de la sociedad occidental han entrado en una profunda crisis que bien podría segmentarse en tres frentes: crisis política, de la democracia y de los partidos políticos, que juntas y combinadas han formado un cóctel explosivo y letal para la vida política de la sociedad contemporánea, colocándola justo en donde está ahora, en una profunda crisis institucional en todos los sentidos.

Cuestión que en México es ampliamente notoria con el salinismo en su expresión de descomposición del Estado y gobierno, que lo conduce a la privatización de empresas y áreas de gobierno tal como lo dicta el capitalismo rapaz, así como la implantación de ir disolviendo el factor ideológico y personalidad política y de sus principios doctrinarios a los partidos políticos, en especial al PRI y PAN, bajo la esquela de “pragmatismo”, con el fin de que sean cómplices en las decisiones cupulares entre gobierno e iniciativa privada, tarea que se extiende hasta la presidencia de Enrique Peña Nieto.

La tarea ingrata de desmantelar al Estado como la disminución de derechos laborales y sociales, ante la corrupción e impunidad de estos sexenios y el juego de la llamada “democracia” con la era de lo que llamaron “gobierno de alternancia” y la imposición de Vicente Fox, así como la solución de continuidad con otro panista con Felipe Calderón, mediante otro fraude electoral, quien para demostrar su “legitimidad”, recurrió a las fuerzas armadas y aparatos de seguridad federal en su “guerra contra el crimen organizado”, que arrojó miles de muertos y desaparecidos. Con Peña, la liga de la corrupción y saqueo de arcas gubernamentales benefició a dichos grupos y empresarios en el contubernio de enriquecimiento personal y de grupos, incluyendo y derivado de la privatización de los bienes nacionales a sus manos y a capitales extranjeros, lo que deriva en jugosas ganancias, sin excluir que dichos pactos corruptos, incluyen la exención de impuestos.

El juego del poder caníbal despojó a la ciudadanía, sobre todo a las clases empobrecidas y de sus garantías constitucionales de vida digna, y al enriquecimiento de unos cuantos, hasta que el hartazgo social fue cobrando forma y coinciden con la expresión social del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador en 2018.

Si el fraude electoral se sostuvo gracias al poder político del entonces PRI y la imposición del Salinas de Gortari contra la decisión social y Cuauhtémoc Cárdenas, con AMLO funcionó una vez más, pero, si las artimañas y violaciones legales como electorales, más la constante de guerra sucia les funcionó y los poderes fácticos como mediáticos tuvieron un papel decisivo, ya para 2018, el hartazgo social ya no permitió el juego, perdiendo las elecciones. Si el IFE y luego INE sirvieron para “legitimar fraudes”, el tiempo se les agotó.

De inmediato a la toma de protesta como presidente de la República de AMLO, una vez más dichos poderes oligárquicos y políticos entablan la lucha contra la actual administración, mediante desprestigio y vituperios, además de falsas mentiras con sus medios de comunicación y voceros orgánicos de toda talla para tal tarea. Al ver que no funcionaba inicialmente, entonces recurren al Poder Judicial con la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ministros que fueron puestos por administraciones anteriores y que, dispuestos a ser aliados de esos poderes mezquinos, emprenden a entablar la batalla de amparos y resoluciones judiciales contra la administración y sus obras públicas, así como en contra de la distribución de libros de texto.

La oligarquía comprendió que sola no podría “vencer o minar” a la administración federal, por lo que un representante de ellos, Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, convocaron a encargados de despacho, que no líderes del PAN y PRI, que ya eran aliados cómplices, junto con el despojo del PRD, para conformar la Triada PRIAND, quienes se encargan de la tarea política y legislativa en las tareas encomendadas.

Junto con la SCJN, la lluvia de amparos, resoluciones judiciales, liberación de criminales y largo etcétera, y quien se encarga de elaborar dicha magia es Mexicanos Contra la Corrupción y la  Impunidad (MCCI) de X. González, así como elaborar todo amparo y juicios mediante otra más organización de Claudio, el Consejo Nacional de Litigio Estratégico (CNLE), en la disputa por el país que confronta al proyecto de nación del presidente Andrés Manuel López Obrador con el modelo neoliberal que impulsa la alianza Sí Por México –que aglutina a empresarios, partidos políticos de derecha (PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano) y asociaciones civiles conservadoras–, el “líder moral” de la oposición, el empresario Claudio X. González, echa mano de un entramado de organizaciones disfrazadas de sociedad civil para atacar las principales obras de infraestructura del gobierno federal, y con ello propiciar un escenario de fracaso de la 4T, por lo menos en la narrativa mediática.

Constituir una asociación civil bajo la fachada de luchar por los derechos humanos le permitió a Sí por México pretender desligarse de MCCI, para que ésta se enfocara sobre todo en la estrategia en medios de comunicación que implica una narrativa de supuesta “independencia”, con el objetivo de generar un manto de “legitimidad” a sus campañas de noticias falsas y medias verdades.

Sin embargo, por más de estirar la liga de la guerra, no disminuye la aceptación social, y a pesar de que con su CNLE fue fundado para ejecutar las campañas legales contra el gobierno de López Obrador; por ejemplo, se ha opuesto a la estrategia de vacunación contra la Covid-19, el decreto presidencial que declaró las obras de infraestructura como asuntos de seguridad nacional, el tramo 5 del Tren Maya y la refinería Dos Bocas (“por no contar con los diversos permisos ambientales para realizar una obra de infraestructura), el Plan B electoral (bajo el argumento de que debilitaba el óptimo funcionamiento del INE), y las conferencias matutinas. En materia ambiental demandaron a la termoeléctrica de Tula, lanzan otra batalla bajo el esquema de que se “militariza” la nación, y promover la separación de la Guardia Nacional del mando castrense. Repito, sumando libros de texto que dicen “son un virus comunista”, entre otras falsedades, la estrella de tales desde que la ministra Norma Piña asumió la presidencia del máximo tribunal, la guerra “legal se intensifica”.

Conforme se aproximan las elecciones presidenciales en 2024, esa oligarquía lanza la batalla mediante la integración del Frente Amplio por México, conformado por diversos aspirantes de la Triada PRIAND y de la “sociedad civil”, mediante artilugios de eliminación, se fue reduciendo la lista hasta que llegaron a tres, siendo Xóchitl Gálvez, Beatriz Paredes y Santiago Creel, que como no representa los intereses de Mister X, lo bajaron por la puerta de atrás, una vez más. Ya las dos contendientes, aparentemente el juego es democrático, pero, desde el inicio el aparato oligarca de X. González, se enfrascó en vender la idea de que Xóchitl es de origen indígena, pobre y que gracias a vender gelatinas es como logró superarse y estudiar, además de que trabajó con Vicente Fox en su administración, ser jefa de delegación y hoy senadora. Beatriz Paredes cuenta con su propia historia partidista con diversos cargos desde ser líder del PRI y varias veces legisladora, además de gobernadora de Tlaxcala, historia que se engarza con ese triste pasado salinista a la fecha.

Pues bien, el Frente aparentaba ir a las mil margaritas, hasta que Beatriz logró despuntar o igualar a Xóchitl, que prendió focos rojos en la mente del patrón X, por lo que la andanada de mensajes de bots, sembrar incertidumbres, mentiras, columnistas y orgánicos que en conjunto le dicen que se baje, porque no le alcanza para vencer a Xóchitl. Lo cierto es que la talla intelectual y política de Beatriz es superior a ella.

En esa entraña, el despojo del PRD se enojó porque lo cepillaron de sus dos contendientes que poseen negro expediente leal e histórico, pero, el portero Jesús Zambrano, se enojó y dijo que así ya no juega, esperando la llamada del patrón para reincorporar a la momia de su partido. No fue así y tuvo que agachar la crin y unirse como portero.

En cuanto a Morena, de seis aspirantes y bajo acuerdos de cómo emprender su promoción nacional, para que llegando las encuestas uno será el elegido de promotor del partido y de ahí a 2024. Quien inició acusando que no hay juego limpio fue Marcelo Ebrad, señalando a Claudia Sheinbaum de gastar dinero como recurrir a dependencias federales y gobernadores en su apoyo, y que si no actúa la cúpula nacional de Morena, entonces interpondrá denuncias correspondientes. Insiste en que él y Claudia son los verdaderos machuchones, excluyendo a los otros cuatro, lo cual es ilógico y antidemocrático. Ebrard no dice que también inunda de propaganda, que recurre a falsas encuestadoras como “Rubrum y Arias Consultores; hace uso de bots en redes, que viola el acuerdo inicial al promover “El Ángel y el chisme Violeta”, cuando no es tiempo. Mientras tanto, Ricardo Monreal, Adán Augusto López, Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña, siguen en la ruta trazada, a diferencia de Ebrad.

Las encuestas dicen lo contrario a Ebrard, de momento colocan a Claudia como delantera, pero, Adán Augusto va emparejando, lo que produce calor y enojo al excanciller. La memoria de Camacho no lo abandona, permanece en su inconsciente y su superyó. Mal augurio.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

 

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