No pude conciliar el sueño. A veces, cuando no puedo dormir me relajo con Mindfulness y me dejo llevar; pero antenoche, ni así. En tuiter Edmundo Velázquez, director del portal digital Página Negra, posteó que no vería el video de los cinco jóvenes de Lagos de Moreno, Jalisco: Dante, Diego, Jaime, Roberto y Uriel. Respondí que yo tampoco, pero ya había visto la foto donde están hincados, que fue suficiente para desestabilizarme.
Y lo que precisamente dicta el Mindfulness es dejar pasar los pensamientos que, si les das tú atención, se siguen como hilo de media en tu mente; e hice lo contrario: pensé en ellos, me vi con ellos hincada con ojos vendados y pánico en cada célula de mí ser, silenciada a gritos con risas burlonas y órdenes desquiciadas. ¿Los habrán drogado?, me pregunte, ¿y sus padres cómo pueden dormir después de esto?
Más artículos del autor
No lo puedo imaginar, no quiero imaginarlo porque cada uno de ellos puede ser cada uno de los jóvenes que conozco y los otros que se pierden en el anonimato; los mismos con los que convivo y escucho sus risas y bromas, que hablan de sus planes y los esfuerzos concretos que hacen, junto con sus padres, para lograrlos. Al ver los rostros de los cinco, vi los rostros de todos los casi adolescentes y muy jóvenes, mujeres y hombres, que están en la plenitud de su vida con planes por salir adelante, con un futuro que asir a cada paso que dan. Nunca imaginé un infierno de tales dimensiones en alcance y profundidad y que fuera grabado para difundirlo e imprimir miedo, pánico y terror. Bien dicen que la realidad supera cualquier delirio de locura.
Quise llorar; lloré ahogadamente, lloré francamente, lloré ruidosamente, lloré amargamente. Pensé en las Madres Buscadoras, incansables, tenaces, inagotables, interminables, infinitas… movidas por amor, con el deseo inacabable de llenar el vacío que deja la ausencia de sus hijas e hijos y quienes, han tenido la osadía de pedir al crimen organizado que les permitan encontrarles.
Sé por qué el país está como está y también por qué han dejado crecer este horror que no tiene fin. Estamos inundados de daño, dolor, desesperanza, desaliento… pero tenemos que continuar con el ejemplo imperecedero de las Madres Buscadoras, quienes siguen adelante por amor a los nuestros.
alefonse@hotmail.com