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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Acoso al ocaso del terror

Nadie sabe lo que es el acoso escolar, solo quien lo vive y sufre, todo me vino a la cabeza

Román Sánchez Zamora

Doctor en Administración Pública. Profesor-investigador del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (BUAP). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I del CONAHCYT. Autor de 14 libros. Sus líneas de investigación son participación ciudadana, transparencia y fiscalización municipal.

Martes, Agosto 8, 2023

El semáforo en rojo hizo detenerme.

-Apóyeme para mis medicinas, por favor.

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De mirar la calavera de carro delante de mí, se me volvió a helar la sangre. El señor se había marchado, lo pude ver por el espejo lateral; saqué la mano con unas monedas y le pité, sabía que volvería y así fue.

-Gracias.

Tenía que volver a escucharlo.

Esos tiempos de secundaria, en donde todos emocionados por los compañeros, el nuevo balón, el nuevo taller, los seleccionados para el concurso estatal, se volvieron pesadilla gracias a Alfonso.

El acoso era fuerte, entre la burla de compañeros y compañeras, dejó de ser algo simple a querer salir corriendo en la obscuridad de la noche, antes que todos y no ver al compañero que habían expulsado por violento.

Una vez caminando me tomó del hombro y escuché: ¿adónde vamos?

Las risas se apagaron.

Por varios días las palabras no salían.

Ya no quería ir a la escuela.

Se volvió una pesadilla.

Varios mencionaban su nombre para intimidarme.

-Pues ya éntrale y defiéndete, o te perseguirá por toda la vida, lo malo es que dejes la escuela. Este joven Alfonso, mira ya dejó sus estudios y cuando se aburre viene a molestarte; me dijo un profesor, que se enteró, preguntó y solo eso pudo decirme, porque no quise ir a al concurso de matemáticas.

Nadie sabe lo que es el acoso escolar, solo quien lo vive y sufre, todo me vino a la cabeza en solo un rojo de semáforo.

-Pues éntrale pues… fue lo único que le dije y lo empujé esa noche.

Se apartó…

¡Cámara!, me dijo y se fue, nunca volvió.

Todos lo vieron, nadie más habló de ello, el fantasma se había ido.

Esa noche corrí lo más que pude, me sentí… libre, en calles obscuras.

 

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