Desde el inicio de este gobierno algunos de sus integrantes y simpatizantes han criticado a los expertos. Recordé estas críticas en días pasados, cuando estuve detenido por más de dos horas en la autopista Puebla-Orizaba a la altura de Acatzingo. De regreso pude observar que el congestionamiento era todavía mayor, de más de diez kilómetros.
La causa: la repavimentación de un pequeño tramo, menos de un kilómetro de uno de los carriles.
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No soy experto en el tema, pero he recorrido muchas carreteras y nunca había visto algo así. En el mismo viaje, en una autopista de solo dos carriles, encontramos trabajos similares en los que el congestionamiento fue de unos minutos.
¿Es la inexperiencia, la falta de habilidad y criterio para hacer una reparación de este tipo lo que explica la tardanza? Puede ser.
En casos como este, en otras carreteras o otros tramos de la misma, grupos de delincuentes aprovechan para robar cómodamente a los automovilistas. Algo de lo que no se tenía noticia en años anteriores, y de lo que se han dado ya varios casos.
“Gobernar es una tarea fácil”, “queremos 10% de experiencia y 90% de lealtad”, “el triunfo de Morena expresa el fracaso de los expertos”; expresiones como estas han caracterizado al actual gobierno.
Se entiende el rechazo a ciertas presunciones de “expertos”. Gente que, por solo tener un título, o por haber estado varios años en el mismo cargo, presume de saber hacer las cosas. Pero el rechazo a estas expresiones ególatras no nos debe hacer perder de vista que la experiencia y el conocimiento adecuados son indispensables en muchas áreas.
Un ejemplo claro es la medicina. No cualquiera puede hacer un buen diagnóstico. No cualquiera puede realizar una cirugía. Aun entre médicos experimentados, en muchos casos hay que recurrir a especialistas.
Hay casos no tan claros, como la experiencia y conocimiento que requiere contar con las medicinas que requieren nuestras instituciones de salud pública. Algunos pensarán que basta con ir a las farmacias cercanas. Debido a los déficits en este rubro, nos hemos enterado de la complejidad del asunto: hay que programar con anticipación la enorme cantidad de medicamentos requeridos, y solicitarlos con meses de anticipación a industrias que están, en muchos casos, en el extranjero.
No es fácil calcular los costos que ocasiona una reparación mal organizada en cualquier carretera. Pero son altos. Gente con experiencia puede reducirlos al mínimo. Los inexpertos pueden complicar las cosas, o crear desgracias, como en el caso de las cirugías. Que los costos no sean tan evidentes y dramáticos en otros rubros no significa que no existan y no sean graves.