El gran estratega, el rey de la comunicación política, el que define diariamente la narrativa en sus mañaneras, está sintiendo pasos en la azotea. Y es que el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha enfrascado en una campaña de desprestigio en contra de la senadora Xóchitl Gálvez con la que busca destruir su reputación, como el patriarcado bien sabe hacerlo, con burlas, misoginia y violencia política de género.
Y es que el Presidente bien sabe que las elecciones se ganan conectando desde las emociones, desde la identidad y las historias, no hay nada más poderoso que una buena historia, y Xóchitl Gálvez la tiene y Andrés Manuel lo sabe. ¿Qué es eso que tanto lo incomoda señor presidente? ¿Le da miedo qué la historia de la niña indígena que vendía gelatinas y que llegó a ser ingeniera y luego empresaria, le pueda dar batalla en las elecciones del 2024?
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Y es que la comodidad que ha tenido el partido en el poder por la inactividad de la oposición se terminó cuando el propio presidente impulsó a Xóchitl Gálvez negándole el derecho de réplica, y sigue posicionándola con sus ataques y manteniéndola en su narrativa.
El poder siente pasos en la azotea y se nota. Ahora buscarán destruir su historia, decir que tienen otros datos, que es falso su origen indígena, que es una empresaria corrupta y meterla en el saco de la corrupción y la mafia del poder para que desde redes sociales, los bots institucionalizados, hagan su labor y el mensaje se quede fijo en el imaginario social.
Por primera vez en el sexenio, la narrativa de AMLO está en riesgo y podría tragarse sus propias palabras, porque las redes sociales no olvidan y un usuario rescató una declaración del propio López Obrador en 2006, denunciando a Vicente Fox en las elecciones de ese año:
“Imagínate un presidente que llega al poder a partir de un cambio, enarbolando la bandera de la democracia, y que lo primero que hace, o de las cosas más significativas que hace, es descalificar a la mala a uno de sus adversarios”.
¡¡¡Ups!!! Ya veremos si la oposición sabe capitalizar la inquietud en el poder.