¿Estamos listos para tener una Presidenta en México? ¿Llegó finalmente el momento de romper el techo de cristal de la Presidencia de la República?
No tengo la respuesta, pero al menos ya valoramos como sociedad la posibilidad de una mujer presidenta. Vemos en la contienda a una Claudia Sheinbaum que parece ser la favorita del Presidente, y ahora se suma desde la oposición con un gran perfil, Xóchilt Gálvez.
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Después del destape de Xóchilt Gálvez como aspirante a la Presidencia, Claudia Sheinbaum dijo que “no cualquier mujer puede ser presidenta” y considero que tiene mucha razón, la paridad se creó para que las mujeres que lleguen al poder rompan las barreras que el patriarcado ha impuesto y logremos una participación democrática igualitaria, incluyente, justa y legal.
Se necesita en el poder a una mujer que dé voz y atención a la agenda de género, una presidenta que esté comprometida con nuestra seguridad personal, con nuestros derechos laborales y con el empoderamiento económico de las mujeres. Precisamente por eso, es correcto, no cualquier mujer puede ser Presidenta sino llega al poder con convicción feminista.
No necesitamos una mujer en el poder, sin poder de decisión; no necesitamos una mujer política que le da la espalda a la agenda de género; no queremos una mujer que ya demostró que una vez en el poder se olvida de la perspectiva de género y menos una mujer que no voltea a ver ni reconoce al movimiento feminista, no queremos una mujer Presidenta que busca únicamente la continuidad de su partido siguiendo órdenes del patriarcado.
Para lograr la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, se debe derrumbar el sistema patriarcal y en este sistema hay hombres y mujeres en el poder.
Analicemos con detenimiento los perfiles que van alzando la mano para llegar a la Presidencia. No sé si llegó el momento de una mujer Presidenta, pero estoy segura de que tenemos la capacidad y la oportunidad de actuar en manada para demostrar la importancia de la visión feminista en el debate público, la necesidad de la participación política de las mujeres y la fuerza del movimiento feminista para impulsar la perspectiva de género en las futuras candidaturas.