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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Touché

El hombre que con su cajón de madera me dejó mis botines como nuevos

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Junio 2, 2023

Esperaba entrar a una oficina pública. Mi padre me enseñó a llegar quince minutos antes de cualquier cita, pero llegué media hora con anticipación, al medio día con el sol en su punto más alto, por lo que busqué la sombra de un árbol para protegerme. Avisé a las personas que ya estaba afuera para cuando indicaran y me confirmaron que en treinta minutos. Mientras, me senté en la jardinera y me puse a observar a la gente.

Cerca de mí se encontraba un hombre de setenta y pico años sentado en su banquito de bolero. Tenía su cajón de madera para bolear zapatos y se me ocurrió que podría aprovechar el tiempo para que me limpiara mis botines que estaban percudidos. Le pregunté cuánto tiempo se tardaba y respondió que quince minutos; le dije que sí, me acerqué, me sentó en un banco alto a la sombra del árbol y me indicó que pusiera mi pie izquierdo en la base de su cajón.

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Sacó del cajón una botella de agua, la abrió y echó el líquido en un recipiente de plástico que también carga. Sacó una lata de jabón de calabaza, la abrió y con la brocha que ya tenía en mano, lo frotó para que saliera espuma. “¡Mire usté qué bonita espuma saca! Compre usté un jabón de calabaza y una brocha chica en la tlapalería; también un trapo limpio y téngalo seco para que, después de limpiar los zapatos, se lo pase para dejarlos relucientes”. Era una clase de ‘cómo aprender a limpiar botines y dónde comprar los implementos’.

Le dio varias pasadas al botín izquierdo con la brocha, restregando el jabón varias veces. Cuando terminó me dio un golpecito en el pie para que lo quitara del cajón y subiera el otro. ¡Todo un lenguaje de años! Subí el otro pie y repitió la operación de la misma manera. Cuando terminó con el pie derecho le dio su golpecito para alternar con el izquierdo, secarlo con el trapo limpio y pulir el borde de la suela. Repitió ahora con el pie derecho.

-¿Cómo se llama usted?, le pregunté

-Román, respondió

Don Román me está dejando usted mis botines como nuevos! ¡Van a decir que me los acabo de comprar!

-Bueno, -dijo pretensioso y con insidia-, no son nuevos ¡pero ya están limpios!

Touché.

alefonse@hotmail.com

 

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