En este espacio dimos cabal seguimiento en tiempo real de la manera tan inadecuada en que Luis Miguel Barbosa gobernó Puebla.
Mantuvo pésimas relaciones con los empresarios locales; privó de su libertad en la mayoría de las veces injustificadamente a funcionarios de administraciones pasadas por el simple hecho de no ser de sus simpatías; persiguió a otros que no solo se fueron del estado, sino que también del país. No hubo obra pública y lo que sí hubo fueron manejos de dudosa probidad como las inversiones que realizó en Accendo Banco, donde el gobierno perdió 600 millones de pesos. No le gustó la marcha que le hicieron todos los estudiantes de universidades públicas y privadas de Puebla exigiendo seguridad y que fueron más de 60 000 el día 5 de marzo de 2020. Y en respuesta furibunda ejercitó represalias como cuando invadió con policías las instalaciones de la UDLAP por casi un año y dejó sin clases presenciales a los alumnos. También persiguió al rector de la BUAP Alfonso Esparza no logrando su objetivo de criminalizarlo. En fin, un cúmulo de acciones que podemos calificar como un desastre.
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Pero eso ya es pasado. Sergio Salomón Céspedes llegó al gobierno hace apenas cinco meses y el cambio se nota. Lleva inmejorables relaciones con la iniciativa privada de Puebla; ha dejado en libertad a los exfuncionarios a los que no se les justificaba legalmente su encarcelamiento; han regresado del exilio los políticos que eran perseguidos y ya están en Puebla.
El pasado fin de semana lo vimos en el 50 aniversario de la UPAEP, universidad de la que soy egresado, conviviendo con autoridades, maestros, exalumnos y alumnos de esta Institución que se dice aglutina a la extrema derecha de Puebla. Esto es algo que Barbosa jamás hubiera hecho. Con la BUAP modificó completamente el trato y la relación con nuestra máxima casa de estudios mejoró. El gobernador Sergio Salomón Céspedes junto con la rectora Lilia Cedillo anuncian una nueva ciudad universitaria que impartirá educación superior a una mayor cantidad de jóvenes universitarios que se sumarán a los que actualmente tienen. En obra pública se empieza a notar la diferencia en la capital del Estado, así como en el interior de esta gran Angelópolis.
Acaba de inaugurar conjuntamente con el alcalde de Puebla y la rectora de la BUAP las mejoras a la Avenida San Claudio y se le vio en una bicicleta en un carril exprofeso para ese medio de transporte.
En fin, el cambio se nota y el gobernador de Puebla no ha hecho otra cosa más que trabajar en lugar de pelear.
A pesar de que soy oposición al actual gobierno, tengo que reconocer que prefiero que se hagan bien las cosas en mi estado a que se hagan mal, aunque el protagonista de esos cambios sea un contrincante político. Los poblanos preferimos a Céspedes que a Barbosa.