La UPAEP es una universidad que ha roto con lo ordinario, es una casa de estudios realmente extraordinaria. En sus primeros cincuenta años ha dejado huella en la historia no sólo del estado de Puebla, sino del país.
Pocas son las universidades particulares que durante décadas obtienen resultados positivos, unas porque duran poco y van de dueño en dueño, otras porque sólo “imparten clases” sin ver la trascendencia de la enseñanza-educación, no les importa ni el alma ni la mente de los jóvenes estudiantes.
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La UPAEP, en cierta forma, vino a dar un nuevo giro a la educación en el estado, al romper con el precepto de la educación radical que se pretendía imponer en lo local.
Se entiende, por supuesto, que eran otros tiempos, demasiado dogmáticos, extremadamente radicales, donde las ideas de unos y otros se querían imponer sobre los estudiantes. Esas épocas han sido superadas.
Aquí cabría preguntar si la UPAEP, hoy en día, carga con esa medalla ideológica-radical que algunos quieren colgarle gratuitamente. En lo personal, y por lo que viví como uno de sus catedráticos, creo que no.
La UPAEP es una universidad abiertamente católica, la formación educativa con valores cristianos es su principal producto, y quienes entran a estudiar en esta casa de estudio lo saben de antemano.
Tiene una pequeña y hermosa capilla donde quienes quieran pueden entrar a orar a la hora que se le antoje; a nadie se obliga a ir a misa ni a rosarios ni a pláticas religiosas, pero tiene lo indispensable para la gente que comparte esos valores, esas creencias.
En la UPAEP no se imparte ningún tipo de pensamiento radical en sus aulas; en sus cátedras o salones no se difunde ni doctrina dura ni doctrina blanda. A nadie se le impone pensar de una manera u otra. La libertad de cátedra es la que prevalece.
En lo personal me ha tocado convivir con jóvenes y adultos que piensan igual o diferente a la UPAEP, que reniegan de la religión cristiano-católica o que la asimilan con mucho amor.
De esta casa de estudios han egresado profesionistas -ahora políticos- que abiertamente externan sus creencias católicas dentro de los gobiernos o los partidos. De ahí sale de todo, gente agnóstica o abiertamente de izquierda, pero lo importante es la educación de excelencia.
Siempre he reconocido la organización de sus eventos, su gestión de promoción en otros estados, el nivel deportivo, su vinculación con universidades internacionales de elevado prestigio.
Los jóvenes pueden disfrutar al máximo esta hermosa universidad que lo tiene todo, deben aprovechar la calidad de la planta docente y, principalmente, la nobleza de sus propósitos como institución educativa.
Los universitarios deben disfrutar los conocimientos lo más que puedan, debatir, discernir, polemizar y aplicar lo aprendido en los círculos donde se desenvuelven. La sociedad los necesita.
Me consta que los catedráticos, los investigadores de esa casa de estudios, siempre han estado lejos de todo tipo de dogmatismos insulsos, irresponsables, anticientíficos, que no aportan nada bueno a la sociedad. Abrazo enorme por el Día del Maestro.
En fin, en lo particular creo que, a lo largo de sus cincuenta años de vida, la UPAEP ha sido todo un semillero de conocimientos, de principios y valores, de ciencia y pragmatismo, que ha arrojado demasiado bien a la sociedad poblana y a México en general.
Esa es mi percepción, esa es mi creencia, así fue mi experiencia en mi paso por la UPAEP, eso es lo que pude ver en su interior.
Por supuesto que hay muchos errores que corregir, como en cualquier otra institución educativa, pero también está investida de aciertos.
Como bien lo dijo el Papa Francisco al reunirse con la Organización de Universidades Católicas de Latinoamérica y el Caribe (ODUCAL), estas casas de estudio están obligadas a ampliar su mira y no cerrarse en ideologías.
“Deben contribuir a la formulación de políticas públicas tanto en los ámbitos nacionales como en los supranacionales… La polarización ideológica parece cerrar las puertas a los esfuerzos de desarrollo y anhelos de liberación (…).
La presente crisis no es sólo una oportunidad para constatar el agotamiento de sistemas y modelos políticos y económicos, sino que mueve a superar soluciones prejuiciosas como las que alimentan los esquemas de polarización ideológica, emocional, política, de género y de exclusión cultural".
UPAEP, cincuenta años de vida. ¡Que vengan muchos más por el bien de Puebla!
Felicidades al Rector, Dr. Emilio Baños Ardavín, a sus directivos y a sus fundadores.
@elmerando