Desde hace algunos años hay algo que ha cimbrado fuertemente a Puebla. Más allá de los problemas en temas prioritarios como seguridad, economía, política social y otros ámbitos, el estado ha padecido fuertemente la carencia de liderazgos que favorezcan la voluntad y los consensos para llegar a acuerdos a favor de la sociedad.
Por mucho tiempo esta falta de diálogo y colaboración entre los actores políticos se ha visto proyectada en una clara polarización política, pero también social, así como en la dificultad para la implementación de políticas públicas efectivas. Además de generar tensiones sociales, que han podido provocar conflictos graves para la estabilidad del estado.
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Asimismo, esta perspectiva ha dejado un vacío para establecer una visión clara y coherente para el estado, lo que puede conducir a una falta de rumbo y a políticas públicas fragmentadas e incoherentes, limitando la propia capacidad de las autoridades para abordar los desafíos y problemas de manera efectiva.
Es por ello que en mi caminar, desde hace muchos años, en el ámbito del servicio público y la representación social, puedo destacar como algo prioritario el tener un líder que construya puentes de entendimiento entre todos los sectores de la sociedad, lo cual no es fácil de lograr.
Y es que el liderazgo se puede ejercer desde diferentes perspectivas, sin embargo, desde mi propia experiencia, no hay mejor estilo de materializarlo que haciéndolo de manera incluyente y en pro de la construcción de puentes de entendimiento que permitan alcanzar consensos.
En esencia, esto implica un diálogo constante y la búsqueda de soluciones creativas para lograr un resultado final satisfactorio.
Como coordinador general del Consejo Consultivo del Instituto Mexicano para la Transformación de la Vida Pública he podido reafirmar que ese es el tipo de liderazgo que caracteriza al presidente de esta organización, el diputado federal Ignacio Mier.
El también coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, ha sabido utilizar esta cualidad desde la política, un campo complejo y dinámico que involucra una serie de actores con diferentes intereses, opiniones y objetivos.
Ha logrado a través de la construcción de consensos superar la polarización y la confrontación, la cual dificulta la toma de decisiones y la implementación de políticas efectivas. Esto ha fomentado un ambiente de diálogo y colaboración que ha permitido la participación ciudadana y la transparencia en la toma de decisiones.
Tengamos presente que cuando se busca construir un consenso, es necesario involucrar a una amplia variedad de actores políticos y sociales, incluyendo a los ciudadanos, justo de la manera que se está haciendo con las asambleas del Instituto Mexicano para la Transformación de la Vida Pública.
Es por ello que para el mes de agosto tenemos considerado alcanzar las 7 mil 860 asambleas a lo largo y ancho de las diferentes regiones del Estado, lo cual aporta a la legitimidad y aceptación de las decisiones políticas y a fortalecer la confianza en los representantes públicos.
Para quienes somos parte de este proyecto esa ha sido la clave, abrir el diálogo con la propia ciudadanía y dejar que su voz sea el timón que marque el rumbo de este gran pacto de unidad para Puebla.
No se trata de encontrar el hilo negro, por el contrario, estamos convencidos que estos consensos, encabezados hoy por Nacho Mier, permitirán construir un modelo más humanista, enfocado a elaborar políticas públicas más efectivas y duraderas que permitan la verdadera transformación del estado.