La semana pasada, atrapado, en medio de un grupo de personas que platicaban sobre las recientes elecciones en el SNTE, recibí a quemarropa, el cuestionamiento sobre mi postura al respecto; por supuesto, el grupo en cuestión se encontraba dividido entre quienes defienden y entre quienes no, lo relacionado con estos organismos.
En la charla se trataban temas tales como origen, facciones existentes, utilidad de su existencia, y, sobre todo, la transparencia en su gestión, particularmente, las cuotas y su destino. Confieso, que, en esta materia, no encuentro respuesta fácil, ya que deben ser considerados diferentes factores; lo que más o menos mencioné, en diferentes momentos de mi balbuceante respuesta, y que ahora, organizo para compartirlo, en este espacio de e-consulta, fue lo siguiente:
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Lo que no se puede olvidar es que los sindicatos representan un logro histórico de los trabajadores en la defensa de sus derechos, por lo que cualquier insinuación de desaparición, debe ser muy bien pensada; lo siguiente, es que cuando se habla de sindicatos en el magisterio, no necesariamente estamos hablando de profesores en funciones, sino de una estructura paralela con otros objetivos.
Ahora bien, para cualquier análisis, debemos considerar, el origen compartido e imbricado en sus respectivas historias, de la propia Secretaría de Educación Pública y el SNTE, incluidas sus manifestaciones disidentes, como la CNTE. Como sabemos, sus orígenes se enmarcan en los esfuerzos federalistas, que se tradujeron en acciones centralistas y de control, rasgos distintivos de lo que se conoce como corporativismo; es con este esquema, que el México postrevolucionario incorpora organizaciones multitudinarias de trabajadores.
Recordemos, que es en el periodo presidencial de Álvaro Obregón, teniendo a José Vasconcelos como primer titular, se crea la Secretaría de Educación para orquestar los destinos y acciones de la educación en el país entero, y que es el 26 de diciembre de 1943, con Manuel Ávila Camacho como presidente y Jaime Torres Bodet como secretario de Educación, se oficializa el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), con lo que se integra a los trabajadores de la educación, al gran acuerdo nacional.
Habrá que reconocer, que el fortalecimiento del centralismo desencadenó una estructura burocrática concentradora del poder; reflejada en la estructura político-administrativa de la SEP, misma en la que coexisten desde un principio, grupos de maestros con diferentes y confrontadas posiciones políticas, unas alineadas al gobierno y otras disidentes con orientación comunista.
Ahora bien, ya en el terreno laboral, la relación entre la Secretaría de Educación y las secciones de los sindicatos, se encuentra regulada entre otros ordenamientos legales por el Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal de la Secretaría de Educación Pública. En general, podemos mencionar, que la secretaría tratará los asuntos que interesen colectivamente a todos o a una parte de los trabajadores de Educación Pública, con las representaciones sindicales correspondientes, generales, parciales o especiales. Los asuntos de interés individual podrán ser tratados, a elección del interesado, por medio de las representaciones sindicales o directamente ante las autoridades de la secretaría.
Entre los derechos de los trabajadores se encuentra lo relativo al incremento salarial, órdenes de adscripción, cambios de centros de trabajo, procesos de recategorización, plazas de nueva creación, interinatos, estímulos por antigüedad y por el día del maestro, entre otras prestaciones. Asimismo, se considera que cualquier otra petición que realicen los sindicatos que no se apegue a lo señalado como apoyo para vehículos, arrendamiento o mantenimiento de inmuebles para uso del sindicato y demás similares, que son aspectos políticos o costumbres que la Secretaría de Educación no está obligada a cumplir, y que, si se otorgan, después se convierten en compromisos con cargo al erario.
Resulta más que pertinente, que la secretaría asuma la responsabilidad de patrón que le corresponde, y que atienda directamente las necesidades de sus trabajadores; de esta forma, establecería, un mecanismo favorable al trabajador, favoreciendo que canalice directamente sus requerimientos, así como, para la obtención de la respuesta. Si esto fuera así, se deja la actuación de los organismos sindicales, para las situaciones que impliquen violaciones a sus derechos laborales.
En fin, hay muchas aristas al respecto, sin embargo, no puedo dejar de mencionar, que, si existiera total transparencia en la relación obligada, entre la secretaría como patrón, y sus trabajadores, como sindicato, ayudaría a despejar muchas dudas. ¿Cuáles son las fronteras de la actuación del sindicato con relación a los trabajadores y con la propia secretaría? ¿En qué situaciones se debe acudir a la organización sindical por parte del trabajador? ¿Cuál es el origen de los recursos destinados a los apoyos que el trabajador recibe, a nombre del sindicato, pero qué en muchas ocasiones, son otorgados por la propia dependencia, por ejemplo, becas, lentes, y otros? ¿Cuál es el monto que se acumula por concepto de cuotas de los trabajadores, así como su destino?
Por cierto, el bienestar del profesorado nacional, así como de toda figura educativa, que se esfuerza día a día por mantener de pie a la educación en nuestro país, es nuestra responsabilidad ciudadana, y marca el compromiso de mantenernos atentos a lo que sucede con ellos, así como solidarizarnos con sus luchas, ya sea ante la secretaría o el propio aparato sindical.