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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Defender el agua, defender la vida

El agua se considera como una mercancía y no como un bien natural y social, o un derecho humano

Gerardo Pérez Muñoz

De formación filósofo, fundador del Partido Comunista Mexicano en Huauchinango. Ha trabajado en la Unidad de Culturas Populares Puebla por más de 30 años. Impulsor de la Asociación de Cronistas y Narradores de la Sierra Norte. Director fundador de Colibrí y Alebrije. Co-fundador de la Asamblea Social del Agua.

Miércoles, Marzo 22, 2023

Frente a la crisis del agua, el mundo podría aprender mucho de la gestión de los pueblos indígenas. Estos pueblos ven el agua como un bien común y no como una mercancía.
Pedro Arrojo-Agudo, relator especial de la ONU sobre los Derechos Humanos al Agua Potable y al Saneamiento (2022).

En este 2023 se cumplen treinta años de que la Asamblea General de la ONU (1993) aprobó dicha recomendación/conmemoración  y designó el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua. La propuesta de conmemorar surgió en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre MedioAmbiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992.

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Durante el presente año, el día se empata con el arranque de la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2023, con la idea de que los gobiernos y la etérea sociedad, se unan para asumir compromisos en relación con los ODS 6 (Agua limpia y saneamiento). Es una reunión que muy probablemente no llegue a acuerdos concretos y serán más palabras al aire pues sus resoluciones no son vinculantes. La última conferencia sobre el tema se llevó a cabo en 1997, en Mar del Plata, Argentina.  Actualmente, nadie con un poco de información,  sensibilidad y conocimiento, pone en duda que el agua es la fuente primaria en el planeta, el agua es fuente de vida y sin ella, no podríamos vivir mucho tiempo. Desafortunadamente, no faltan las personas que desconocen el ciclo del agua y creen que el agua está mágicamente en la tubería. Lo anterior se da de de mayor manera en las ciudades y muestra como nos hemos despegados de la madre naturaleza.

A nivel mundial, 2,300 millones de personas viven en países con estrés hídrico; 2.000 millones de personas no tiene acceso al agua potable, cerca de 3.600 millones de seres humanos, carecen de instalaciones  sanitarias y 2.300 millones no pueden lavarse las manos en casa (ONU). ¿A quien le importa que 1.000 niños mueren todos los días -365 mil al año- a causa de enfermedades diarreicas asociadas con agua potable contaminada, saneamiento deficiente o malas prácticas de higiene, según la UNICEF? 

No puedo dejar de mencionar que hace dos años, un poco más de veinte pueblos nahuas de la región de las Cholulas, hastiados y cansados de que la empresa Bonafont-Danone les quitara el agua, tomaron las instalaciones de la planta de la empresa francesa y denunciaron el acaparamiento, saqueo y explotación de la misma. También denunciaron que estaba acabando con el agua y secando sus pozos, utilizados tanto para consumo humano, como para trabajar el campo, actividad a la que se dedican una buena parte de quienes viven en Zacatepec. Meses atrás, también lucharon para recuperar su río contaminado por las empresas del corredor industrial.

La relación de los pueblos originarios con el agua, proviene desde la época prehispánica, ya que la consideran como un ser vivo, al igual que toda la naturaleza. S relación con la naturaleza es sagrada, especialmente con la tierra, el agua, el fuego y el viento Esta concepción choca frontalmente con la concepción occidental que ve al agua y la naturaleza como una simple mercancía. Veamos algunos ejemplos:

Chalchiuhtlicue: Diosa mexica de los lagos y corrientes de agua.

Chaac: Deidad maya asociada al agua y la lluvia Moraba en cuevas y cenotes. los cuales eran portales a Xibalbá (inframundo maya).

Tláloc: Para los antiguos mexicas él era el encargado de las lluvias y se hacían diversas ceremonias para honrarlo. Fray Bernardino de Sahagún y Alfredo Chavero lo describen como el dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.

Pitao Cocijo. Divinidad zapoteca de la lluvia y la tormenta.

Dzahui: Dios mixteca de la lluvia y su principal patrono. Esta cultura se consideraba como el “ñuu dzavui” (pueblo de la lluvia).

Huracán: Es uno de los dioses fundadores de la vida para los mayas. Es el dios de las tormentas, del viento y del fuego. 

Metzabok: Deidad Lacandona. Dios hacedor de truenos y de la lluvia. Yuku: Dios de la lluvia para los yaquis. 

Cuerauáperi o Nana Kuerajperi: Nuestra abuela, Madre Tierra. Ella manda las nubes y las lluvias para que crezca el maíz, pero si se enoja ella envía hambrunas y marca el fin de la existencia. (Deidades prehispánicas relacionadas con el agua que debes conocer | Comisión Nacional del Agua | Gobierno | gob.mx (www.gob.mx)

En este cuarto del siglo XXI hiperconectado, tecnificado, hiperconsumista, de un capitalismo salvaje y necrófilo que nos rige, la inmensa mayoría de nuestros  pueblos originarios conciben  a los cerros -Altépetl- como si fuesen vasos o cajetes grandes de agua, que contienen las aguas subterráneas y llenan el espacio debajo de la tierra, del cual salen las fuentes para formar los ríos, los lagos y el mar. Existe una relación física y simbólica del binomio tierra-agua, monte-agua o montaña-agua-cerro-agua (Altépetl).

Es por ello que no es casual que en su comparecencia ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el año pasado de Pedro Arrojo, relator especial de la ONU sobre los Derechos Humanos al Agua Potable y al Saneamiento, señalara que bajo argumentos de soberanía nacional sobre los recursos naturales y el agua, o manipulando el llamado interés general, a menudo se descuida el derecho de los pueblos indígenas al consentimiento libre, previo e informado  y continuó las consecuencias  de la minería (que acapara tierras y agua), la construcción de las presas hidroeléctricas y los grandes desarrollos turísticos afectan negativamente a los derechos humanos de los pueblos indígenas al agua potable y al saneamiento, contaminando sus recursos hídricos con tóxicos, afectando a sus medios de vida, causando problemas de salud, desalojos forzosos y desplazamientos.  

En una comparecencia el papel fundamental que han jugado las mujeres indígenas como cuidadoras del agua y las luchas de los defensores de los derechos humanos de las y los indígenas, que a menudo se ven criminalizados y sufren violencia por defender sus recursos hídricos. De tal suerte que, como lo señala la organización Global Witness,  en el 2021 México se colocó en el primer lugar con el mayor número de asesinatos contra defensores ambientales, superando incluso a otros países como Colombia o Brasil.    

Los buitres al acecho

En 1995, el exvicepresidente del Banco Mundial, Ismail Serageldin, predijo que las guerras del próximo siglo serán por el agua. Para estas personas y corporaciones, consideran al agua como una mercancía más y no como un bien natural y social y en especial, como un derecho humano fundamental.

La primera gran guerra del agua del siglo XXI estalló en el año 2000 en Cochabamba,  Bolivia cuando el Banco Mundial exigió, para renovarle un préstamo al gobierno boliviano a condición de que se privatizaran los servicios de agua, inclusive, la de lluvia.

En el 2012, los grandes bancos internacionales empezaron a comprar agua por todo el mundo. Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, Blackstone Group, Allianz y HSBC Bank, entre otros, están consolidando su control sobre agua. Magnates ricos como T. Boone Pickens, el expresidente George W. Bush y su familia, Li Ka-shin. El agua como activo financiero para especular con ella en las bolsas del mundo.

Para el CEO de Dow Chemical Company, Andrew Liveris, considera al agua es el aceite del siglo XXI (Revista The Economist, 21 de agosto de 2008).

En el 2013, el exCEO de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, afirmó que “El agua no es un derecho humano, debe ser privatizada.

Nuestro país no ha estado fuera de dicha tendencia, tal y como no lo hacen saber los autores de libro Los millonarios del agua. Una aproximación al acaparamiento del agua en México. Van algunos datos.

BBVA, Santander, Banorte, Citibanamex, Banco Azteca, Invex, HSBC, Mifel, Autofin, Banco del Bajío, Monex, Bansí, CI Banco, Deutsche Bank y Scotiabank tienen concesiones que les permite hacer uso de miles y hasta millones de metros cúbicos de agua anualmente.

BBVA México  tiene diez permisos: uno en Nayarit y otro  la cuenca Lerma-Santiago.  Santander tiene 35 concesiones, HSBC, 25; Banorte, cinco concesiones,  Scotiabank, cinco y Citibanamex, tres. Banco Azteca dos concesiones; sin embargo, destaca una en la cuenca del Valle de México tiene una en situación de sobrexplotación, de la cual tiene permitido extraer anualmente 2.2 millones de metros cúbicos y finalmente  Banco Invex,  tiene siete permisos. De tal manera que las  concesiones del agua no sólo han ido a la minería, industria automotriz, agua embotellada, agroindustrias, porcícolas y avícolas, entre muchas otras.

En el 2013, el exCEO de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, afirmó que: “El agua no es un derecho humano, debe ser privatizada”.

Entre 12 y 15 millones de compatriotas no tiene acceso al agua potable; la mayoría se ubican en las áreas rurales y colonias y  zonas marginadas de las urbes, como es el caso de la ciudad de Puebla. Actualmente, 44 millones de mexicanos no tienen en sus hogares dotación diaria de agua, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En Puebla y de acuerdo con el CONEVAL,  más de 669 mil 700 viviendas carecen de agua potable salubre. La solución y problemática del agua no es individual, es social y colectiva y está entrelazada con otras problemáticas socioambientales

Debemos tener presente que México está entre los países con estrés hidrico. Ocupamos el lugar número 24 a nivel mundial en mayor estrés hídrico de una lista de 164 países elaborada por el World Resources Institute (WRI). En síntesis, en México tenemos un gran acaparimiento de agua en pocas manos, escasez, sobreexplotación de pozos, fugas y desperdicio,  contaminación de la misma, tala desenfrenada de bosques y áreas verdes, en  vez de tiendas comerciales y parques industriales. Tenemos una grave problema de sequía en gran parte del territorio nacional y estatal; frenar la  urbanización salvaje etc. Todo lo anterior hace el coctel perfecto para desencadenar graves conflictos.

De acuerdo a la CONAGUA, 210 presas  reportan un nivel de apenas 60% de almacenaje en su conjunto. El agua no viene de la llave un grifo, sino de la naturaleza y esa es a la que debemos cuidar, no a las empresas y su voracidad como Concesiones Integrales.

Considero  muy difícilmente que pronto tengamos una nueva Ley General de Aguas. Tengo la impresión que no existe la voluntad política del Ejecutivo Federal y el Congreso de la Unión para hacerlo y menos aún, que la hagan con una clara orientación comunitaria, popular y con visión de Derechos Humanos. A  nivel estatal, veo muy difícil que pronto tengamos la  revocación de la concesión a Aguas de Puebla/Concesiones Integrales a menos que en ambos casos se dé una muy amplia movilización social, acompañada de la revisión y cancelación de concesiones de agua por parte de Conagua a las industrias y comercios que acaparan y contaminan el agua. Es preciso también luchar por  cambiar la matriz extractivista del actual gobierno e ir abandonado la sociedad de consumo en la que estamos inmersos; derogar la Ley Minera y modificar el artículo 27 Constitucional, entre otras acciones urgentes y necesarias En síntesis, cambiar el actual modelo económico  y social, depredatorio de la naturaleza y también de nuestra calidad de vida.

Bien lo dijo el poeta Antonio Machado: “sólo el necio confunde valor y precio”.

“Considerar que todos los días deben ser los  días del agua- sangre de nuestra vida-de los bosques, los ríos y de la Tonanzin Tlalli (madre tierra)  y no sólo un día cada año.”
¡Sin justicia ambiental, no habrá justicia Social!

 

 

 

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