La conmemoración del 8M, Día Internacional por los Derechos de la Mujer, nombre no oficial pero que engloba su propósito, nuevamente ha puesto en los ojos de la sociedad las múltiples problemáticas que enfrentan las mujeres día con día; al igual, que se ponen sobre la mesa aquellos privilegios, que deberían ser derechos para todas.
El movimiento feminista y la lucha por los derechos de las mujeres ha tenido gran impacto, especialmente en los últimos años con la implementación de nuevas leyes, la visibilización del machismo estructural y la deconstrucción colectiva con respecto a los roles de género y violencia hacia la mujer.
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En días como el 8M donde las mujeres alzan aún más la voz para luchar por sus derechos, se puede observar un espacio esperanzador para las nuevas generaciones, donde lo que perciben hoy en día las infancias son mujeres que hacen frente a la injusticia; donde los productos culturales cambian su discurso y muestran una perspectiva más apegada a la realidad.
Las voces de todas las mujeres en la lucha, han puesto en perspectiva y desmienten dichos productos culturales que se han construido y consumido bajo el discurso donde la existencia de la mujer gira en torno al hombre; donde la mujer busca la validación del hombre para ser feliz, o aspiran a ser el personaje secundario que debe ser rescatado.
Hoy en día, poco a poco las series, películas, novelas, canciones, etcétera, van evolucionando a un discurso de empoderamiento donde la mujer tiene su propio valor, donde ahora es común encontrar diversidad de representaciones de cómo se ve una mujer y a lo que aspira; recordando a las nuevas generaciones que su valor no se define desde el ojo masculino.
La representación femenina ha ido evolucionando con el tiempo, sin embargo, el panorama de cómo crecerán las infancias actualmente apunta a un ambiente que lucha contra los estereotipos y roles de género para que puedan vivir una vida libre de limitaciones sociales.
Se ha hablado muchas veces acerca de la mala calidad de contenido que consumen hoy en día las infancias y personas jóvenes, contenido banal y sin un propósito más amplio que entretener al espectador. Sin embargo, dentro de todo ello, también se encuentran los espacios de lucha que tienen como objetivo cambiar el discurso machista con el que muchas generaciones crecieron.
De esta forma, los productos culturales con los que las infancias crecen hoy, muestran historias de mujeres fuertes y valientes, donde las aspiraciones no se limitan a nada menos que ser independientes y luchar por sus sueños. Un panorama positivo donde las niñas no pensarán que el amor es sinónimo de violencia o dolor o que la belleza física es lo único que les da valor.
Hoy por hoy, la lucha feminista sienta las bases para un futuro más libre para todos y todas: libres de estigmas, estereotipos, roles de género que limitan el desarrollo de muchas personas. Deja un legado a las nuevas generaciones para seguir cuestionando los mitos de cómo la sociedad les dijo que deben ser o hacer, donde la voz de las mujeres ha dejado de estar en segundo plano y retoma su papel de protagonista en sus propias historias.