Silicon Valley Bank (SVB), uno de los bancos más grandes de los Estados Unidos se vio envuelto en un espiral de retiros de fondos de sus clientes, tanto que el Banco Central de ese país se vio obligado a intervenir y en un segundo momento, casi de manera inmediata al Signature Bank, uno de los principales fondeadores de la industria cripto.
Sin embargo, vale la pena hacer algunas aclaraciones:
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Si bien no se había visto una caída de algún banco norteamericano de tales dimensiones desde la crisis de 2008, las causas entre una y otra son completamente diferentes. En breve, mientras que la crisis de 2008 tuvo que ver con la caída del mercado inmobiliario derivado de la mezcla de portafolios de bonos de largo plazo con créditos de baja calidad, con apariencia de alta calidad. En un momento el sistema no pudo sostener más la falta de pagos en instrumentos de financiamiento de largo plazo no riesgosos, presentando comportamiento de créditos riesgosos y su consecuente default.
Para el caso del Silicon Valley Bank, las causas son muy distintas. En primer lugar, el origen es totalmente distinto. Mientras que en el caso anterior el bien financiado fue el mercado inmobiliario, en el caso del SVB se trata de fondeo de empresas principalmente tecnológicas. Para nadie es desconocido el “boom” de 2020 y 2021 de las empresas tecnológicas y el incremento del fondeo a capital de riesgo que prometía rendimientos espectaculares. Al final de 2022, cuando el boom se convirtió en una contracción, sus fondeadores se percataron que habían soslayado algunos de los fundamentos básicos en finanzas.
1. Siempre diversifica. SVB triplicó el monto de sus depósitos entre 2020 y 2021, llegando a tener 200 billones de dólares en activos. Pero eso, si bien puede llamar la atención, no es necesariamente riesgoso. Lo riesgoso es no haber diversificado su número y perfil de clientes. Por ejemplo, cuando esos 200 billones de dólares están en manos de tan solo 38 mil cuentas corporativas y en sólo dos o tres sectores productivos, automáticamente llama la atención una evidente falta de diversificación, misma que ante un eventual cambio en las condiciones financieras externas puede y tuvo consecuencias catastróficas.
2. Las tasas de interés están fuera de su control. Como hemos comentado aquí en otras ocasiones, las escaladas de tasa de interés no necesariamente son la medicina adecuada ya que a veces el caldo puede salir más caro que las albóndigas. Cuando las tasas de referencia se incrementan, suceden varias cosas. Una, que la deuda interna automáticamente crece y es darse un tiro en el pie. Dos, al tener tasas de mercado superiores, el precio de los bonos decrece y ¿adivinen qué? Cuando comienza un pánico financiero y los ahorradores comienzan a retirar repentinamente sus fondos, el primer recurso de los bancos es pedir prestado a la banca central crédito colateralizado con los bonos con los que cuenta, que... ¡ups! ahora valen menos! ¡Holly shit! Una vez el límite con la banca central se ve agotado, es necesario vender bonos de su portafolio, que repito, requieren vender más ya que ahora valen menos.
Evidentemente la banca central de Estados Unidos tuvo que intervenir y eso no tiene nada que ver con tecnología, criptomonedas, Blockchain, tokens, ni nada cercano, simplemente el olvido de dos reglas básicas en finanzas.
La historia, repito, no tiene absolutamente nada que ver con el cripto mundo, sino más bien con decisiones de política monetaria (cambio en tasas de interés de referencia) que la banca no anticipó.
Invito a hacer una reflexión a las autoridades monetarias de este país. El incremento sostenido que han venido llevando a cabo desde el Banco de México (Banxico) no solamente encarece la deuda que ronda el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, siendo al final los contribuyentes los que pagamos dicho súbito incremento. No solamente eso, el precio de los bonos mexicanos también se ve afectado. Todo por llevar la fiesta en paz con la narrativa presidencial del peso fuerte y el mérito del Ejecutivo Federal. ¿No ha pensado que también a nosotros los mexicanos nos está saliendo más caro el caldo que las albóndigas?