Fui a un bachillerato a dar una conferencia. El título de la charla era "Ikigai, sentido de vida". Llegué a un auditorio que estaba lleno. Mientras me presentaban, desde un costado del escenario, me dediqué a tratar de leer a esos jóvenes que probablemente iban más obligados que por gusto.
Vi a alguien que dormía, pensé que quizá se desveló con un videojuego, o quizá tiene que trabajar de noche; vi a alguien que molestaba a los demás, quizá recibe poca atención en casa; alguien lastimaba a otros, quizá sufre algún tipo de abuso; quienes se creen superiores se delatan desde su postura, igual que quienes tienen mucha timidez. Después de tanto estar frente a grupos para hablar, es fácil identificar al público y a los subgrupos que en él habitan.
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Inicié la charla con unos de esos impactos para captar la atención. Funcionó. A lo largo de 45 minutos intercambié ideas con las y los jóvenes. Al final, hubo algunas preguntas. Creo que el resultado fue bueno.
Lo interesante es que, antes de concluir, les dije que ahora yo haría una pregunta. Les pedí que levantara la mano quien sabía sobre el caso de la ministra Yasmín Esquivel y el supuesto plagio de tesis. Escuetamente mira a lo mucho 5 manos arriba. Me impactó lo poco que le importa la vida política de nuestro país a jóvenes de 16, 17 y 18 años.
Les hice un pequeño resumen del caso, y pregunté qué les llamaba la atención. Mencionaron la falta de ética al plagiar, la corrupción, el influyentismo; vaya, lo que se ha dicho en muchas partes. Comenté que había algo que no se mencionó y que les incumbía a ellos. Miré sus caras expectantes, y después de unos segundos de silencio les dije:
"La carrera de la ministra, hoy está en un hilo por algo que hizo hace más de 30 años. Quizá en ese momento, en caso de sí haber hecho el plagio, pensó que no pasaría nada malo, que no tendría consecuencias. Quizá con el tiempo pensó que ya había pasado desapercibido y nadie lo sabría. Pero hoy, eso que quizá hizo en una imprudencia juvenil, le está costando el prestigio y tal vez también su carrera. Deben tener cuidado con lo que hacen hoy, pues sin duda, eso repercutirá en su futuro. A lo mejor no ahorita, pero tengan presente que el pasado siempre nos alcanza".
Que el caso Esquivel sea un ejemplo para saber que siempre debemos comportarnos con ética, honradez y decoro. Solo con gente de bien, se hará una sociedad de bien.
Rescoldos
¿Cuántos políticos y políticas tendrán en su pasado actos que hoy podrían destruirles la carrera? No lo sé, pero celebro que la ciudadanía cada vez está más consciente y exige a sus gobernantes y funcionarios conductas íntegras y de valor.