El de López Obrador es considerado un gobierno neoliberal y conservador. La evidencia de tal afirmación son las políticas y acciones de gobierno. Una de ellas, y tal vez la más conservadora de cuantas se puedan señalar, es su reiterada negativa a implementar una reforma fiscal progresiva.
Esto es, los que más ganan y más tienen sean los que más paguen. De hacerlo, y de acuerdo con estudios de organismos internacionales, el gobierno estaría en condiciones de reunir una bolsa de hasta 270 mil millones de pesos anuales, con la cual podría ampliar en un 40 por ciento la cobertura actual de salud.
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Según Oxfam 2023, en México las personas con ingresos superiores a los 500 millones de pesos anuales apenas representan el 0.03% de la carga fiscal. Esto lleva a suponer que la carga se deja caer de manera inclemente sobre los hombros de las clases medias y bajas.
Durante varios años, consecutivamente, el hombre más rico del mundo fue un mexicano; hoy lo sigue siendo para América Latina.
En nuestro país, de acuerdo con estudios de organismos internacionales correspondientes al año pasado, el 10% de la población acapara el 79% de la riqueza nacional, en tanto que el 50% sobrevive en condiciones de pobreza.
La referencia a la política sanitaria es porque se encuentra muy mermada en su desempeño. Por la incompetencia gubernamental para planear acciones de desarrollo de alto impacto, por falta de recursos económicos, concentrados en proyectos de dudosa rentabilidad económica y social, pero también por ese afán extraño del Presidente de destruir todo lo que funcionó relativamente bien en el pasado.
El Presidente ha preferido imponer una política de austeridad, consistente en severos recortes al gasto, en particular en salud, educación, ciencia y cultura, antes que gravar a los más ricos del país.
Tal vez por tratarse de una de sus promesas de campaña dirigida a las grandes oligarquías, para ganar su confianza, o tal vez por una convicción inconfesable de su parte. Tenemos pues un gobernante muy conservador en la mayor magistratura.
En el Informe general se afirma con contundencia que la política fiscal es de las principales palancas de cambio con lo que cuenta el gobierno para reducir la desigualdad económica y construir sociedades armoniosas.
Hoy los más pobres de entre los pobres, los que se hayan en el último decil, reciben menos transferencias en efectivo, y en general apoyos, que en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Los programas sociales del presidente Obrador están organizados en función de criterios político-electorales, no de reducción de desigualdades y mitigación de la pobreza.
Los especialistas en el tema lo han demostrado una y otra vez. En 2018, INEGI registró 51,890,09 personas en pobreza, de las cuales 8,694.4 registraban pobreza extrema. Mujeres y hombres, niños y ancianos, que no tienen ingresos para comer a llenarse. Dos años después, las cifras se dispararon a 55,694.4 y 10,793.0 respectivamente.
No hay nada más neoliberal que la protección de los grandes capitales en detrimento de millones de personas que sobreviven en pobreza y pobreza extrema. ¿Qué hacer? Lo que hacen los estados con políticas de justicia social: que los individuos paguen en función de sus ingresos, y que el Estado recupere su carácter redistributivo.
Sin embargo, y contrario a la propaganda gubernamental que dice anteponer los pobres a todo lo demás, con López Obrador la pobreza se agrava sistemáticamente. Un tanto por la crisis de salud y otro tanto por la desaparición de programas que en el pasado dieron grandes resultados. Y otro tanto porque no saben o no pueden.
En su momento propuse que la mejor persona para ocuparse de la política social era Santiago Levy, uno de los expertos que más sabe de la cuestión. Pero en este gobierno nadie escucha. Fue quien diseñó Progresa-Oportunidades-Prospera. Una referencia mundial.
Pes bien: ya está en circulación el Informe 2023 de Oxfam, con el sugestivo título La ley del más rico, gravar la riqueza extrema para acabar con la desigualdad. El documento general incluye un informe sobre México: ¿Quién paga la cuenta? (Los jodidos; no lo dice el documento, lo digo yo)
El informe sobre México urge al gobierno a impulsar una reforma fiscal que le dote de recursos suficientes para reducir las brechas de la desigualdad. Aquí los varones del dinero no pagan impuestos, o no pagan en función de sus ingresos.
El Informe general se centra en la importancia de gravar a los súper ricos para atender la que denomina policrisis, un fenómeno sin precedentes y de grandes paradojas. Las crisis, por ejemplo, tienen un impacto diferenciado: las grandes fortunas se incrementan y la pobreza se profundiza.
Luego entonces la policrisis ha derivado en un aumento desorbitante de las desigualdades. Construir un mundo más justo, insisten los autores, pasa por una adecuada tasa impositiva a los más acaudalados.
Gravar a los más ricos ya no es una opción, es una obligación, apuntan los autores. Los datos que ofrecen son contundentes: sólo en los últimos dos años, el 1% más rico concentró casi dos terceras partes de la riqueza mundial (PIB). Equivalente a casi el doble del 99 por ciento restante.
Otros datos son: las personas más ricas son mayoritariamente hombres; de entre las 1000 personas más acaudalados en el mundo, sólo 124 son mujeres. De esas mil personas, sólo cinco son negras.
En México no lo sabemos, pero con toda seguridad no son indios; deben ser renteros herederos de las fortunas levantadas durante la Colonia, e incrementadas durante la Revolución y su institucionalización.
Esto parece ser muy evidente en el caso del Centro Histórico de Puebla. Las viejas casonas que sobreviven son de la Colonia y la mayoría proviene de familias vinculadas con el ayuntamiento colonial y del trabajo gratuito de los indios, al que estaban obligados por ley. Es el caso de Casa Aguayo.
En los Estados Unidos, el 89.2% de las acciones son propiedad de familias blancas frente al 1.1% de negras.
Elon Musk, entre 2014 y 2018, tributó con el 3.27% de su riqueza. El 10% del PIB mundial se encuentra en paraísos fiscales. En esos lugares, como las Islas Caimán, no sólo están las cuentas bancarias, también activos físicos, allí se encuentran matriculados los yates más lujosos del mundo.
Dice el Informe general:
“El hecho de que las personas ricas se beneficien de tipos impositivos desproporcionadamente bajos sobre su riqueza, herencia, rentas de capital e ingresos empresariales supone no solo una redistribución de riqueza de los pobres a los ricos, sino también de las mujeres a los hombres y de las personas racializadas a las personas blancas”.
Oxfam es una confederación internacional conformada por 19 organizaciones no gubernamentales que realizan trabajo humanitario en 90 países. Su lema es "trabajar con otros para combatir la pobreza y el sufrimiento".
Se fundó en Reino Unido en 1942. Uno de sus aportes intelectuales más importantes es la elaboración de informes mundiales, nacionales y regionales sobre fenómenos relacionados con la pobreza y la desigualdad.
Oxfam estima que sólo en 2022, 260 millones de personas habrían caído en pobreza extrema a consecuencia del COVID 19, y de la invasión a Ucrania.
El Banco Mundial, más conservador en sus apreciaciones, consideró 198 millones de personas más en pobreza extrema. Independientemente de cuál sea la cifra, sumado a la tendencia previa a la pandemia, el número de personas que sobreviven con menos de dos dólares al día ronda los 900 millones.
La puesta en práctica de políticas fiscales eficaces, y una atinada orientación del gasto, históricamente han contribuido a la organización de sociedades más igualitarias. Sin embargo, afirman los autores, la progresividad impositiva ha venido colapsando.
“Las grandes empresas y las personas más ricas se han visto favorecidas por regímenes fiscales de baja imposición, mientras que miles de millones de personas han soportado un aumento de su carga fiscal”.
Que el Estado cobre impuestos en función de los ingresos, es recuperar su carácter redistributivo; y limita a su vez el aumento de las brechas de desigualdad y pobreza.
Aquí el informe completo:
https://oxfammexico.org/wp-content/uploads/2023/01/La-ley-del-mas-rico.pdf