Opinión

Acusan de terrorista a AMLO

Domingo, Enero 15, 2023
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El terrorismo es acto totalmente político, en el que el miedo es factor de desintegración social
Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.
Acusan de terrorista a AMLO

“La enfermedad del siglo bien podría llevar el nombre de muerte anónima, una muerte que dejó de ser individual, incluso masiva, para convertirse en una especie de fiebre total, impersonal, industrializada, una fiebre mortal que azotó al mundo entero y transformó el morir en una mera estadística”: Esther Cohen

El terrorismo abarca diversos actos que implican desde propaganda, incertidumbre, miedo, pavor, amenaza, odio; incluso, asesinato o ejecución, ya sea de un gobierno, nación, poderes facticos, guerrilla y grupos extremistas. Es la irracionalidad contra la humanidad.

Es necesario que demos un bosquejo de lo que implica el terrorismo y sus implicaciones públicas, así el que genera violencia, mismo terrorismo sobre blancos civiles, que abarca dimensiones psicológicas del terrorismo y como arma contra o de los débiles.

Por lo consiguiente, es la forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general.

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El definir qué es terrorismo no es tarea fácil, porque parte de diversas acciones y campos de intereses humanos, políticos, económicos, militares, etcétera; cuestión que en cada aspecto posee su propia dimensión específica como también consecuencias claras, sobre todo cuando implica aspectos ideológicos y políticos, más sus fines de interés.

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. Carlos Marx

Las grandes hechos de la historia pueden ser observados desde punto de vista muy diferentes con el paso del tiempo, sobre todo, cuando se pretende evitar u olvidar al proceso histórico y presente para marginar los mismos intereses que han generado diversos actos de injusticia y corrupción, que se pretende someterlos a juicio legal o que partan de reclamos sociales contra poderes fácticos comprometidos; estos recurren a diversos procedimientos de terrorismo para sembrar incertidumbre, desconfianza o manipulación de los hechos mediante falsas noticias e infodemias contra los reclamos legítimos.

Por supuesto que hay una manipulación muy inspirada desde las élites a partir de su sentimentalismo y su control emocional, entonces en ese sentido todo el cine es una manipulación no sólo de la historia sino de la realidad, y ahí más bien habría que fijarse en la historia de la producción hollywoodense. Sí hay claramente un control de narrativas en esas actividades, pues es cuestionado sobre las oportunidades del público para formarse un criterio propio, crítico, diferenciado del dictado ideológico de las películas de cine sí tiende a la manipulación, al control de sus públicos, entonces creo que la primera dificultad es reconocer esto y luego decidir zafarse de ello ante el riesgo de enajenar a los espectadores y quedarse hasta cierto punto sin público y obviamente existir dentro de un circuito más marginal.

El terrorismo debe definirse o ubicarlo como elemento fundamental es el propósito de la acción. Un asesinato puede ser terrorista o no: si es pasional, por ejemplo, resulta diferente del que se comete para generar miedo y abatimiento en una comunidad que se pretende controlar.

Y es ese elemento, la generación de atmósferas de terror, el que permite establecer cuándo una violencia es terrorista; a su vez, también implica si el propósito es emitir propaganda negra o llamada guerra sucia contra un político, un partido político, organización social que resulte incómoda para intereses fácticos.

La definición de Grant Wardlaw parece bastante apropiada en ese sentido:

“El terrorismo político es el uso, o la amenaza de uso, de la violencia por parte de un individuo o grupo, lo mismo si actúa a favor o contra la autoridad establecida, cuando esa acción pretende crear una angustia extremada o efectos inductores de miedo sobre un grupo seleccionado y mayor que el de las víctimas inmediatas, con el propósito de obligar a este grupo a que acceda a las demandas políticas de los perpetradores.”

La diferencia entre terror y terrorismo, radica en que terror es propio de actos criminales de todo tipo, incluso “crímenes de guerra”; en cambio el terrorismo es acto totalmente político, en el que el miedo es factor de desintegración social y se usa para romper lazos sociales y solidaridades entre autoridades y gobernados. Por lo cual, tenemos cuatro tipos de terrorismo: el criminal, el psíquico, el de guerra y el político. El criminal se define como el uso sistemático de los actos de terror para adquirir ventajas materiales; el psíquico tiene fines místicos, religiosos o mágicos; el de guerra pretende paralizar al enemigo o reducirle la capacidad combativa con el propósito último de destruirlo; y finalmente, el político es el uso sistemático de la violencia para alcanzar fines políticos, tal como lo plantea Grant Wardlaw.

Es pertinente el decir que tenemos el terrorismo revolucionario, quien aplica violencia en extremo contra determinado objetivo militar o de gobierno. El terrorismo delincuencia como el que ejercen grupos criminales tales como en México y otros países lo son los narcos. El terrorismo de Estado usa de manera ilegal a sus servicios de seguridad para reprimir a los opositores políticos o para contener un enemigo externo, bien sea que éste utilice o no métodos igualmente terroristas. En los regímenes totalitarios y en dictaduras de todo tipo, es frecuente el uso de cuerpos de seguridad para aterrorizar a los oponentes.

Terrorismo empresarial o privado, puede contar con la complicidad del Estado o ser completamente independiente del mismo y hasta enemigo de las instituciones. Es una de las formas más perniciosas del terror por su capacidad desintegradora derivada de enfrentar a sectores de la misma sociedad, a partir de su potencial capacidad económica que invierte en sus objetivos contra lo que llama su “oposición”, sean sindicatos democráticos, organizaciones sociales, partidos políticos de izquierda y gobiernos que no se apeguen a sus intereses. Este terrorismo privado también recurre a complicidad de partidos y organizaciones de derecha o llamados pragmáticos, quienes mediante “alianzas políticas”, emprende ese terrorismo.

En la historia universal como en la de México, frente y contra movimientos sociales y políticos que exigen o luchan por justicia, porque se aplique una Constitución como demandan sus artículos en defensa de los derechos todos a la sociedad, el Estado y organismo fácticos, que recurren a desprestigiar o difundir mentiras contra esas expresiones de lucha social, intervienen agentes de Estado o grupos que actúan amparados por el mismo Estado, pues operan con amplios márgenes de impunidad. ¿Se pueden calificar sus actos como terroristas? Es el llamado terrorismo de (desde el) Estado. Concepto de difícil precisión, pero particularmente empleado para referirse a casos de particular gravedad que violan los derechos humanos. Si bien no existe una definición jurídica, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en diversas sentencias emblemáticas se ha pronunciado al respecto, lo que permite brindar una delimitación al fenómeno que es objeto de análisis.

El terrorismo de Estado es más grave que los delitos que pudieran cometer quienes luchan en su contra. En este sentido, debe tenerse presente que los agentes de Estado no tienen contrapeso alguno, pues todo el aparato estatal está en su favor. Se trata de casos en donde el Estado de Derecho ha desaparecido o es solo una apariencia, por lo que las víctimas difícilmente pueden esperar algo de sus instituciones. Frente a un escenario de esta envergadura, solo puede hablarse de crímenes internacionales, los que tienen jurisdicción universal.

Ese Estado terrorista, cuenta con aliados entre sectores empresariales y monopolios de medios de comunicación, que en conjunto se cuidan las espaldas para mantener su impunidad a toda costa.

El 23 de diciembre del año pasado, el periódico El Universal en una de sus notas cabeceó: “AMLO nominado a "Tirano del 2022" junto a otros 11 gobernantes, según Index on Censorship”, así como da entrada a la publicación: “El presidente mexicano,

Andrés Manuel López Obrador ha sido nominado como el “Tirano del año 2022”, según la revista Index on Censorship.

Index on Censorship es una organización internacional que defiende la libertad de expresión y edita una revista trimestral en Londres. Su ranking es parte de su campaña para concientizar sobre la represión que ejercen ciertos líderes en el mundo.

De acuerdo con su listado realizado el pasado 1 de diciembre de este año, el presidente de la República fue nominado entre los primeros 11 lugares, debido a los recientes asesinatos y ataques contra la libertad de prensa desde inicios de su sexenio”.

Parte de lo señalado por dicha revista acusa que el presidente Andrés Manuel López Obrador, “mantiene ataques contra “periodistas y opinadores” que lo cuestionan permanentemente en cada uno de sus actos de gobierno”, sobre todo mediante sus conferencias en Palacio de Gobierno en lo que se llama “Mañaneras”. Cabe resaltar que no es desde su inicio de gobierno que se aplican esas tácticas de guerra sucia y propaganda de desprestigio sembrando infodemias o falsas noticias, parten desde el proceso de campaña electoral en 2018, de acusarlo de que es “un peligro para México, de que lo apoya Rusia, etcétera”; al grado de que la casta empresarial encabezada por quien se dice “activista social”, así como también afirma no trabajar, Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, mediante Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín,  pagó un millón 450 mil pesos a la Editorial Clío, dirigida por Enrique Krauze, para producir de manera conjunta un documental sobre el populismo, con la intención de golpear mediáticamente al presidente Andrés Manuel López Obrador. Cabe resaltar que el contrato de coproducción se firmó entre el Sistema Universitario de Radio, Televisión y Cinematografía de la UdeG y la Editorial Clío, Libros y Videos S.A de C.V., que encabeza el exrector y dueño Raúl Padilla López.

Recordemos que el documental se realizó sobre el foro Desafíos a la libertad en el siglo XXI, organizado por la Fundación Internacional para la Libertad y la UdeG, celebrado en mayo de 2019, el cual reunió a varios opositores del gobierno de la Cuarta Transformación como el director de la revista Nexos, Héctor Aguilar Camín, y los periodistas Guillermo Sheridan, Lisa Sánchez, Héctor de Mauleón, Federico Reyes Heroles, entre otros. 

Regresando al contenido de si AMLO es terrorista, dicha revista norteamericana, parte de que se ´pone en “evidencia a dichos comunicadores” en la mañanera, sin aclarar que a ningún periodista o comunicador se le ha reprimido, motivado a que su medio le impida expresar o despida, así como  tampoco ha sido detenido o desaparecido o ejecutado por el actual gobierno, al contrario, gozan de total libertad de expresión, así sea infodemia, al decir que México se militariza, que nos dirige a la quiebra, que es fraude Dos Bocas, el AIFA y cada obra de gobierno; al grado de que el gobierno tiene ligas con el narcotráfico.

X. González, patrocinador de infodemias, así como de mantener ligas con dichos comunicadores y dueño de la triada PRIAND, sí recurre a la guerra sucia, a la propaganda de ultraderecha y otros actos como sembrar incertidumbre económica al difundir que la economía nacional está en crisis en un largo etcétera, siendo que a nivel internacional, México está considerado como uno de los países que mantiene estabilidad monetaria, que capitales internacionales invierten en el país.

Para ese poder fáctico y oligarca, a pesar de que les molesta que les recuerden su corrupción e impunidad, así su ansia por revertir y alcanzar sus glorias, esa historia demuestra que el terrorismo de Estado y su maridaje, sí cometieron violaciones a los derechos humanos, que reprimieron, asesinaron o ejecutaron; que encarcelaron a líderes sociales, políticos de oposición y a periodistas. De eso nada, se les olvida, pero sí acusan y denuncian de que son objeto de terrorismo.

Al momento no se han cometido masacres ni ejecuciones por parte de este gobierno, como tampoco que se ejerza terrorismo contra periodistas, tal como insisten en decirlo, gozan diariamente de decirlo.

Si se recurre a la memoria histórica y documentada, libros, periódicos y revistas, incluso, documentales, se tiene amplio y perfectamente sometido a juicio de la historia cada acto criminal, de terrorismo, violencia, corrupción y cinismo con el que han actuado.

¿Terrorista Andrés Manuel? Limitados medios de comunicación dan cuenta con rigor deontológico mediático lo que expone el mandatario, porque al revisar lo publicado en dichos medios, se encuentra que lo hacen a su modo y muchas veces desinformando o sembrando elementos que no se dijo o distorsionando. Entonces, si un comunicador actúa así, lógico que el recurso de decir y corregir lo anterior, molesta por acusarlos de mitómanos.

La revista norteamericana pone a la par con el mandatario a otros once políticos en el mundo que a su parecer son “terroristas”, excluye lo que ocurre con violencia en Perú, donde el actual gobierno espurio masacra a su pueblo, pondera como un “garante de la libertad al títere de Gringolandia en Ucrania,  Zelenski como paladín de la democracia, tal como fue con Guaidó en Venezuela. Nada se escribe del nazismo en Ucrania y Europa y actos de rapiña oligarca en nuestro país. Ejemplos sobran. Es cuanto.

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Fuentes
Tirano del año 2022: Andrés Manuel López Obrador, Índice de Censura, México, 1 de
Grant Wardlaw. Terrorismo Político. Teoría, táctica y contramedidas, Madrid, España, Publicado por Ediciones Ejército, 1986

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