Opinión

Movimiento Ciudadano quiere jugar, no ganar

Miércoles, Diciembre 7, 2022
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Una somera revisión a las andanzas de los partidos al día de hoy
Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.
Movimiento Ciudadano quiere jugar, no ganar

Extraña, por lo menos, es la vida y actuación del partido Movimiento Ciudadano en el país.

Dante Delgado, su líder máximo, acaba de ratificar en la conclusión de su congreso en CDMX, que en las próximas elecciones irá sólo. Lo dijo y lo repitió contundente una y otra vez.

Al mismo tiempo, fustigó duramente a los partidos aliancistas PRIPAN y las migajas del PRD.

Esporádicamente, en sus famosas cartas, Dante ha censurado acremente a López Obrador, su antiguo amigo y aliado.

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Pero las misivas, con ser severas hacia el presidente, han tenido diversas interpretaciones.

Recientemente, un par de politólogos me expresaban sus juicios sobre tales filípicas. Resumo: Aunque revestidas de un lenguaje condenatorio, acusan ante todo una condición de alta investidura del autor, desde el pedestal de la soberbia suficiente para dar consejos al mandatario y enseñarle el camino para un buen gobierno. Se pueden traducir como un “yo lo haría mejor, porque tengo la suficiente experiencia y autoridad moral”.

Pero también, me apuntan, muestran algo más de suma importancia: contienen mensajes más bien dirigidos al público, una suerte de autoexoneración a los cuatro vientos desde una alta e impoluta tribuna.

Piedras al Presidente…pero no tocar ni con un pétalo su estrategia electoral.

Esto es, las furibundas cartas dicen una cosa, pero los hechos otra bien distinta. Es decir, Dante ayer, hoy y (ya anunció que también mañana), no osa tocar ni con una ponzoña de abeja la contienda electoral de Morena.

Movimiento Ciudadano tiene un par de bastiones sobresalientes: el gobierno de Jalisco y el gobierno de Nuevo León con su capital.  Más algunas alcaldías y otros puestos de elección de muy mediana relevancia. No obstante esto, está firme en su decisión de ir solo y no se suma a alianza alguna.

Sus cabezas de playa no son tampoco de un brillo deslumbrante ni altamente consistentes. El gobernador Alfaro, por ejemplo, confronta un severísimo bache con el cacique de la Feria del Libro jaliciense, Raúl Padilla, un enconado pleito político-económico de futuro impredecible. Además, siendo acaso la joya de la corona de MC, Alfaro ni siquiera acudió al congreso nacional de su partido. Tiempo quisiera para remontar los graves problemas que a su estado le causa el narco.

El gobernador neoleonés Samuel García apenas si logra salvar cada semana, enfrentado a muerte con el Congreso de esa entidad. Su futuro tampoco es nada halagüeño. Además, sus desplantes mediáticos e inmadurez son pan de cada día. El alcalde regio, Luis Colosio, ostenta el nombre y goza de la fama paterna, pero en lo individual es visto como muy bisoño para las grandes ligas, está muy verde, quizá en 15 años más pueda ser figura.

En Puebla, asimismo, MC prácticamente no existe. Lo encabeza en la soledad y a oscuras Fernando Morales. Y la oscuridad no es una metáfora, las andanzas y negocios del coordinador -ventilados más de una vez en grabaciones- lo retratan sin mérito alguno, bajo sospecha y sin los mínimos de confianza para integrar y mandar a un partido que sueña con ser el segundo poder en el país después de Morena, Dante dixit.

No son escasos quienes ven a Movimiento Ciudadano más como un negocio personal que como un partido. Entre los recursos derivados de las prerrogativas que como partido nacional tiene, más las contribuciones de sus gobiernos, no es despreciable el capital que esto pueda significar.

Además, vienen tiempos electorales. Dijo Dante que habrá unas 3 mil candidaturas a puestos de elección en el 2024. Cuestión de echarle números a la comercialización que esto podría representar, a juzgar por la forma tan lucrativa que expuso Alito Moreno, al revelar la candidatura a diputado local que el su partido el PRI le vendió a Jorge Estefan Chidiac en 10 millones de pesos.

Tomando en cuenta todo esto, pudiera ser explicable la postura de Dante: solo hasta el fin del mundo. Es decir, ¿para que compartir el poder, mando y la clientela con PRIPAN y el resto, si son intrusos que vendrían a interferir el negocio?

Visto así, los partidos, sobre todo la chiquillada con prácticas de rémora, no han dejado de ser un gran negocio.

Dante parece decir, “el que tenga tienda que la atienda”… y él se queda sólo atrás del mostrador.

Su partido es él mismo. Le gusta jugar, no ganar. O tiene un plan a muuuy largo plazo, quizá a treinta años…

La alianza tripartita, sin Dante y compañía va a la deriva.

Y en Palacio Nacional aplauden.

Resta aún por ver cómo dirimen sus contiendas, intereses y pugnas internas cada uno de los tres partidos en vía de alianza. Alito no se ve abierto a ceder “sus” espacios a quienes no se muestren sumisos y obedientes a sus planes. El PAN, no se avizora abriéndole las puertas a un adversario bajo sospecha como Ricardo Monreal, por más que Santiago Creel haga alarde de ser un obsecuente embajador ante el rebelde zacatecano, más soñándose como segundo de abordo en las alturas que en defensor contumaz de la democracia.

Así el panorama por ahora. Pero la vida va cambiando…

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