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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Disputar al gran Elector

La marcha del domingo es una manera de decirle al Centro que Miguel Barbosa las puede solo

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Martes, Diciembre 6, 2022

¿Realmente hacía falta una demostración de fuerza política y mandar mensajes cifrados a los de fuera y de dentro, con una marcha gestionada desde el gobierno estatal?

Mucho me temo que no. Por lo menos no, cuando se tiene un gobierno de magros resultados, en prácticamente todos los órdenes de gobierno. Hasta ahora no se sabe de ninguna acción que sea digna de reconocimiento público o técnico, ni concluida ni en proceso. Se cruzó la pandemia, en efecto, pero tampoco se hizo nada extraordinario para reducir el impacto en lo económico y en lo moral. La gente se las arregló con sus muertos y enfermos como pudo, sola, en el desamparo. En términos generales se trata de una administración ordinaria. Tal vez por debajo de la media estatal en el último medio siglo. Como en general son todos los gobernantes de Morena. En Puebla capital lo vimos y padecimos con quien en mala hora fue electa presidenta municipal en el 2018. Fuera de desarrollar mantas color arcoíris sobre las molduras del Palacio Municipal, y restregarlas en la casa de enfrente, no hubo nada. Más que el reconocimiento a una minoría sexual, se trató de hacer de ella un instrumento de pleito.

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La excepción en Morena, o la muestra del cambio, es la retórica altanera en contra de la oposición y la prensa que no se somete a los dictados del gobierno. O sencillamente hace su trabajo siguiendo los protocolos del oficio. Además, el gobernador Barbosa no goza de la popularidad y magia comunicativa del presidente López Obrador. Por muchos motivos, seguimos siendo una población corporativa. Luego entonces organizar marchas de adhesión desde el máximo poder de gobierno no tiene mucho chiste. Pero habría algo más que atañe al corazón de los derechos políticos y civiles. La marcha oficial del domingo desnaturaliza uno de los instrumentos más importante de protesta social. No lo hace la derecha; proviene de la izquierda o de quienes se envuelve en ella. Por antonomasia, las marchas son patrimonio de los que protestan contra los malos gobernantes.

Hay muchas lecturas acerca del despliegue gubernamental del domingo. Sean cuales sean, todas coinciden en un punto que parece inobjetable: su contenido electoral. Una de las más socorridas la hacen una muestra política del tamaño muscular del gobernador. Una manera subrepticia de decirle al Centro que (llegada la hora de elegir candidato a gobernador en el partido gobernante), Miguel Barbosa las puede solo. Más que salir en defensa de la Cuarta Transformación, las reformas implementadas y del presidente López Obrador, se trataría de gestionar desde ya el 2024. Con una pizca de lo que se estaría en condiciones de hacer, en caso de desaires. En el entender de muchos, ese sería el gran motivo de la movilización de la burocracia municipal y estatal. Otra lectura es que se trató de una medida un tanto acomodaticia del gobernador para congraciarse con el presidente López Obrador. Pues hay los que ven un alejamiento o desavenencias entre ambos mandatarios. Aun así, en el fondo sigue estando la disputa por el papel del gran electoral en el 2024 en Puebla.

El dilema, el gran dilema de la marcha-músculo es ¿hasta dónde las autoridades municipales y la burocracia de los tres niveles de gobierno estarán, en el 2024, en condiciones de cabrestear en la dirección electoral que les manden los personeros del oficialismo?  Cuando todos los candidatos estén en campaña y Miguel Barbosa se encuentre a unos meses de dejar el puesto de gobernador. ¿Y hasta dónde llegará la influencia de los alcaldes para a su vez, coaccionar el voto de sus clientelas, y obligarlas a salir, con sus familiares, a sufragar por el candidato que les manden, cuando también ellos estén de salida?

Los presidentes municipales que se movilizaron el domingo lo hicieron en afán de sus cuentas públicas, congraciarse con los titulares de las dependencias, y con el gobernador. Saben que de su buena o mala relación depende la marcha de sus programas y proyectos en sus localidades. Y de la ejecución de los alcaldes depende su buena o mala aceptación entre la gente de sus pueblos. Esa es la explicación de que hasta presidentes de la oposición panista y priista se hayan alineado con Morena y marchado con sus huestes el domingo. Amén de sufragar los costos de traslado y lonches de sus respectivos contingentes. A pesar de que hubo instrucciones terminantes de sus dirigentes de que no lo hicieran. Saben que de por medio esta su pellejo.

Morena y sus gobernantes nos llevan a un punto de averiguación obligado. La democracia. Hasta ahora el mexicano sigue siendo un régimen democrático, aunque degradado por algunos indicadores internacionales en el último año. El INE se mantiene en pie, gracias la persistencia de dos hombres insobornables, la participación de una sociedad civil que no se arredra ante los embates presidenciales y de un sector de la prensa. El Presidente suele refugiarse en la democracia para acreditar acciones que la socaban. Su argumento es que la democracia es el gobierno del pueblo. En ese tenor, el pueblo es él. Él lo encarna. La legalidad que juró cumplir y hacer cumplir es omitida con el argumento de que el único tribunal al que se rinde es su conciencia, con la que dice estar en paz. Es la versión de los otros datos para negar la evidencia que lo desmiente.

Esto nos lleva a otro punto. ¿Qué es la democracia en los tiempos modernos? La respuesta más oída al respecto es que la democracia en los tiempos correderos es el “poder visible”. Que nada quede confinado al espacio del “misterio”, o en los sótanos del cuchicheo, como se dice por acá. Esto es, la democracia es “el gobierno del poder público en público”. Esto no lo digo yo, lo dice Bobbio. Y enseguida dice que es el régimen del “poder visible”. Entendida así, la democracia es el dique contra los demagogos que abusan de sus artes oratorias. En democracia, la máxima publicidad es la regla, el secreto es la excepción. Una excepción, se aclara a renglón seguido, que no debe aminorar la regla. La democracia, como sinónimo de transparencia, en un gobierno que se caracteriza por la opacidad. De acuerdo con la Asociación Mexicanos Contra la Corrupción, en el gobierno del presidente López Obrador, ocho de cada diez contratos se otorgan por asignación directa. (Las citas de Bobbio fueron tomadas de El futuro de la democracia, 1984).

¿Qué hacer entonces? Me parece que el gobernador Miguel Barbosa debería de rehacer su Plan Estatal de Desarrollo, ajustarlo al resto de su administración. Cesar el gabinete actual, y elegir uno nuevo con criterios técnicos y políticos, para un momento de emergencia. Puebla cada vez está más cerca de Chiapas y Oaxaca y más lejos de las entidades del norte. Sin descuidar los temas ordinarios, habría que focalizar las acciones en un par de asuntos, tal vez los más dolorosos e invisibles. Pero no veo talante para meterle mano al monstruo de las inequidades, que tiene a la entidad postrada en los últimos peldaños de bienestar nacional.

Chayo News

Tengo una sospecha. Y las sospechas, sospechas son.

El presidente López Obrador no termina el periodo para el que fue electo.

Habrá un interinato presidencial, encabezado por uno de apellido López, como él.

Mi sospecha es que, llegado a las horas cruciales, AMLO se convertirá en el jefe de campaña de su candidata presidencial.

Me parece que es el último recurso, al que se aferrará como gato boca arriba, para no ser echado de Palacio en el 2024.

La reforma electoral, el recurso del presidente para perpetuar a Morena en el papel del PRI, trastabilla.

Todos los organismos internacionales la critican y ven en ella una treta para acabar con la democracia mexicana, mediante la captura del árbitro electoral.

Hasta ahora la democracia sobrevive gracias a la persistencia de dos eméritas personas: Ciro Murayama y Lorenzo Córdova.

Ayer Human Rights Watch se sumó a las críticas. Considera que los cambios constitucionales del presidente López Obrador al sistema electoral socavan gravemente la independencia de las autoridades electorales, pues pone en riesgo la celebración de elecciones libres e imparciales.

Pide que los legisladores rechacen los cambios propuestos, los cuales contravienen los estándares internacionales de derechos humanos.

Y ya metido en esas lides, lo veo en los primeros lugares de la lista de candidatos plurinominales al Senado de la República.

Uno de esos escaños a los que se arriba por determinación no de los votantes, sino de los partidos.

El fuero es el fuero.

Argentina, la experiencia populista, apremia.

@ocielmora

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