Se aproxima el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, donde colectivos del movimiento feminista ya preparan activaciones, protocolos, foros, talleres, pláticas, activaciones, etc.
Este 25 de noviembre se vivirá en medio del polémico Mundial de Qatar 2022 en el que se vulneran los derechos humanos, en el que se nos olvida que las mujeres en Qatar se enfrentan a numerosas discriminaciones tanto en la ley como en la práctica, y minimizamos estas acciones y nos volvemos tolerantes, por una pasión futbolera e interés económicos.
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Este #25N2022 nuevamente se vive en un país en el que la violencia contra las mujeres es estructural, en el que matan a 11 mujeres al día y, según datos oficiales, no hay estados en los que no haya feminicidios, en un país en el que se normaliza vivir en desigualdad dentro de un sistema patriarcal.
En este contexto, el viernes 25 de noviembre se inundan las redes sociales y las oficinas gubernamentales de naranja y de discursos políticos que declaran su lucha en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, pero que, en los hechos, en la toma de decisiones, en la asignación de presupuestos nos excluyen, nos violentas y nos discriminan.
Por ello, hoy quiero puntualizar: ¿Por qué se conmemora el 25N? Para que más que un hashtag, más que vestirse de naranja, más que dar o escuchar un foro, seamos conscientes de que el 25 de noviembre se conmemora anualmente para denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para que algún día concluya esta lucha interminable.
En 1981 en Colombia, se realizó el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe y, allí se decidió que el 25 de noviembre fuera el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. Aunque el encuentro fue en julio, se decidió que la fecha fuera el 25 de noviembre en honor a las hermanas Mirabal, asesinadas durante la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana.
Minerva, María Teresa y Patria Mirabal eran tres hermanas que durante los años cincuenta fueron importantes opositoras al régimen dictatorial de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Por este motivo fueron encarceladas varias veces, violadas y torturadas. A pesar de ello continuaron su lucha. El 18 de mayo de 1960 las hermanas Minerva y María Teresa fueron juzgadas en Santo Domingo junto a sus esposos, por atentar contra la seguridad del Estado dominicano y condenadas a prisión. Sin embargo, el 9 de agosto el dictador decidió poner en libertad a las mujeres, dejando a sus compañeros en la cárcel. El 25 de noviembre, cuando volvían de visitar a sus maridos en la cárcel Minerva, María Teresa y su hermana Patria, que las había acompañado, fueron interceptadas en la ruta. Un Escuadrón de la Muerte del Servicio de Inteligencia Militar las obligó a subirse a un vehículo en el cual fueron trasladadas hacia una casa en la localidad de La Cumbre. Allí fueron asesinadas y luego sus cuerpos golpeados para simular un accidente automovilístico.
Y esa historia sigue sucediendo. Nos están matando y por ello, no nos vamos a callar; tomemos conciencia y que el 25 de noviembre sea más que un hashtag.