Imperó la cerrazón por encima de los argumentos que demostraban que el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio 2023, que aprobó Morena y sus aliados, no es la respuesta para fomentar el crecimiento y el desarrollo económico del país.
Se volvió a priorizar la desmedida asignación de recursos a los programas clientelares del Presidente y a las obras faraónicas como el Tren Maya y al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el cual hasta la fecha sigue sin funcionar al cien por ciento.
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En el Grupo Parlamentario del PRI hemos expresado en múltiples ocasiones que estamos a favor de impulsar programas sociales, de generar mayor infraestructura y de atender la seguridad pública en el país. En lo que no estamos de acuerdo es que se siga presentando un presupuesto que aumente asignaciones sin lógica alguna, que no sea sostenible en el tiempo, que sea poco transparente y, que se continúen apoyando programas que han sido observados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
La aprobación del presupuesto debe ser un ejercicio dialéctico, dinámico y propositivo, desafortunadamente, fueron cuatro días de discusión en un auditorio de sordos en el que se negaron a escuchar una vez más nuestros argumentos y propuestas que tenían un solo objetivo: mejorar las condiciones de vida de las y los mexicanos.
Sólo se aprobaron cuatro reservas, que la oposición había colocado en el debate y que tuvieron eco, al emanar de manera precipitada y sobre las rodillas de la mayoría oficialista y sus aliados.
Planteábamos por ejemplo una reducción del 50 por ciento en los gastos de operación del Programa de Adultos Mayores que sólo para este año para el pago de los servidores de la nación será de alrededor de 12 mil millones de pesos. Con tan sólo 6 mil millones sería suficiente para ampliar el número de beneficiarios o destinarse a otras prioridades que hoy no son atendidas. Se podría fondear un “Programa para garantizar un ingreso familiar de emergencia”; la adquisición de la canasta básica alimentaria durante tres meses a las familias que se encuentran en pobreza extrema; incrementar los recursos a las “Instancias estatales y municipales de la mujer” que, a pesar de haber recibido una ampliación de alrededor de 13 millones de pesos, seguirán estando por debajo de los recursos que se destinaban para estos rubros en 2018; o en temas de salud materna, que de igual manera continúan sin recuperar los montos suficientes para atender la prevención de padecimientos de cáncer, entre otros.
La realidad es que el PEF 2023 es reduccionista, porque margina la visión productiva y sostenible del gasto público, al disminuir o eliminar recursos destinados a la reactivación económica.
Se negaron a incrementar los recursos en el Ramo 10 de Economía, así como diversificar los fondos en los Ramos 21 y 48, Turismo y de Cultura. Ambos sectores, que contribuyen para la recuperación económica con la participación del sector privado, particularmente de los pequeños y medianos empresarios locales.
Un ejemplo, los Pueblos Mágicos y sitios inscritos en la lista del Patrimonio Mundial, quienes han visto precarizar su infraestructura por la falta de inversión de fondos públicos, que han disminuido drásticamente o han desaparecido totalmente.
Es centralista, porque en materia de infraestructura es evidente que los montos anunciados son totalmente insuficientes e inequitativos, ya que sólo son para unos cuantos; en 19 entidades no hay un proyecto asignado para este rubro.
Es discrecional y limitado porque en materia de seguridad, el fondo para fortalecer a estados y municipios fue aprobado como resultado de una reserva apenas de 1 mil millones de pesos, 3 mil millones menos que lo que se destinó por este concepto en 2018. Imaginen el déficit que esto representa frente a la problemática existente y la demanda de acciones que los estados deben realizar para el fortalecimiento de sus corporaciones policiales, En Puebla capital por ejemplo desde hace cuatro años se ha registrado una reducción de 90 millones de pesos, ¿Cuánto necesitamos para revertir la pérdida en los estados y municipios del país? Les aseguro que mucho más de los apenas 1 mil millones.
Pese a todo ello, dimos la batalla por un presupuesto que respondiera con seriedad a problemas de hoy, pero que también evitara que se agudizaran en el mañana.
Insistimos que es deseable y necesario tener un gasto con otras características, un presupuesto que tenga una mejor calidad del gasto público, un presupuesto que evite los sobre ejercicios o con subejercicios, que obedecen desafortunadamente más a calendarios y clientelas electorales, que a un ciclo lógico de inversión y gasto.
Debo de insistir que el Presupuesto de Egresos de la Federación 2023 no es austero ni favorece a México.
De nuevo, Morena puso por delante sus intereses y no el de los mexicanos.