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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Secretaría y educación en Puebla

Mis buenos deseos al nuevo titular obedecen por lo mal de la situación en la que nos encontramos

José Guadalupe Sánchez Aviña

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

Jueves, Noviembre 3, 2022

Al nuevo secretario de Educación en Puebla, más allá de su perfil profesional y experiencia, quisiera desearle la mejor de las suertes en el cumplimiento de su obligación pública de impulsar el desarrollo educativo de la entidad; dispone de poco tiempo, dirán algunos, sin embargo, está a la mitad del trayecto del actual gobierno, si llegara a cumplir el periodo que resta de poco más de dos años.

Habrá quien cuestione mis deseos de éxito; el cual obedece por cuestiones personales más a mi preocupación franca, por lo mal de la situación en la que nos encontramos. No tengo el gusto de conocerlo, pero como licenciado en Administración de Empresas, maestro en el mismo campo y especialidad en Mercadotecnia, además de experiencia en agroindustria necesitará toda la “buena vibra” posible para cubrir tremenda encomienda; desde luego, suponiendo que su nombramiento, responde a un auténtico interés por parte del gobierno, por mejorar nuestra educación, de lo contrario, poco o nada habrá que decir.

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Acepto no ser especialista en política, mucho menos, en esa, que se hace desde los partidos políticos y grupos de interés y poder; sin embargo, tratándose de mi campo profesional y del gasto del presupuesto que se nutre de mis impuestos, tengo, tanto autoridad como obligación, de señalar, lo que a mi juicio se pone de manifiesto.

Lamento que la política se superponga al interés público del bienestar de la población. Es bien sabido, que la educación no solo es un derecho de todo ciudadano, sino que es un derecho que posibilita el acceso a otros más; de ahí su estratégica importancia y necesidad de atenderla prioritariamente. Su desprecio, dice mucho de quién lo hace.

Recuerdo con claridad, tal vez, obstinadamente aferrado a una esperanza, el número uno, de la Colección “Cartilla Ética”, publicada por la nueva administración de la SE, en agosto de 2019, conteniendo, en forma de decálogo, los principios que orientarían su tarea y que difícilmente encontraría oposición, por lo fundamental de los planteamientos: 1.- La educación es un derecho de todos los mexicanos y no privilegio de unos cuantos. La educación se concibe como una vía fundamental para el desarrollo humano y social equilibrado, que posibilita la reducción de las desigualdades y el combate a la pobreza; 2.- La educación es entendida como derecho de las personas, a desarrollarse integralmente, junto con los otros, en armonía con el entorno natural y cultural; 3.- La educación es un asunto público, por lo que su promoción es responsabilidad de todos; el derecho a la educación es impensable sin un ciudadano en pleno ejercicio de sus derechos; 4.- La educación que ofrece el Estado, debe ser humanizante como proceso y como consecuencia; 5.- Como responsable, la Secretaría de Educación del Estado de Puebla promoverá un sistema educativo basado en el respeto a la dignidad de las personas, y en la creación de condiciones de justicia y equidad; 6.- Para hacer real el ejercicio de la educación como un derecho ciudadano, el servicio educativo debe ser de calidad, basado en la excelencia académica de los procesos educativos, entendido como la búsqueda permanente de hacer mejor las cosas; 7.- Reconociendo al profesor como actor central, se ha de poner especial atención a su formación, tanto inicial como continua, así como a las condiciones en las que desarrolla su labor profesional; 8.-Dada su posición estratégica como gestores de los procesos educativos, tanto directivos como administrativos, deben ser formados, en correspondencia con la propuesta educativa; 9.- La escuela como constructora de ciudadanía, debe constituirse como un ambiente promotor de la democracia, a través de la convivencia escolar incluyente, participativa y dialógica; y 10.- La ética debe ser el marco en el cual se desarrolle toda actividad realizada en el ámbito educativo.

Si esta mirada de lo que debe ser la educación, combinados con los hechos de que el hoy exsecretario fuera normalista, académico con trayectoria en educación, y los notorios intentos desde Puebla, por agregar valor, contextualizando, las iniciativas centralistas venidas de la Ciudad de México, no funcionó entonces, ¿quién podría?

 

 

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