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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Reivindicar a Moreno Valle?

La magia del exgobernador no fueron los diagnósticos de cada pueblo; fue la violencia política

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Viernes, Octubre 28, 2022

La semana antepasada leí con atención por acá, de boca del vecino Miguel Ángel de la Rosa, un paquete de recomendaciones dirigido a Eduardo Rivera, para que sea gobernador de la entidad. Nada malo o raro. Estamos en plena temporada electoral para renovar poderes de gobierno en el 2024. La opinión pública y las acciones de gobierno están concentrados en esa pelea de catacumbas, en particular entre quienes aspiran a la candidatura a los puestos de gobernador y alcalde capitalino. En este atribulado escenario, no queda más que actuar en consecuencia. Eso hace el vecino de al lado en el entendido de que los antiguos lineamientos electorales han sido omitidos desde el púlpito de quienes tienen, o tenían, el deber supremo de acatarlos. La legalidad electoral como rémora. Luego entonces las exhortaciones de un compinche, o ex compinche de correrías, en una u otra casa, son atendibles. Léase recadito para el señor Miguel Barbosa.

Entre otras cosas, el “especialista” recomienda al alcalde capitalino que siga la ruta marcada por Rafael Moreno Valle Rosas, que en el 2010 le permitió llegar hasta donde llegó, o hasta donde el destino, o los potenciales adversarios se lo permitieron. Pues su muerte (en paquete) sigue siendo un enigma. Pero hay beneficiarios directos. Una línea de investigación podría ser dilucidar quiénes son o fueron esos eventuales beneficiarios con su precipitada muerte. Pero no es el tema de este comentario. En aquella ocasión (reunión de trabajo con la dirigente perredista encabezada por el propio De la Rosa) había en el equipo del finado Moreno Valle cierto personaje en la oscuridad del rincón que, reconoce, lo apantalló. En la clandestinidad de los pueblos recababa información relevante sobre el estado que guardaba cada demarcación electoral. Luego entonces no hay que conquistar la confianza de la gente para ganar elecciones con propuestas de buen gobierno y respeto a la ley, como principio supremo de civilidad política. Hay que coaccionar a los adversarios, ya con la zanahoria del dinero, y ya con la amenaza del garrote. La política como extorsión.

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Hay que decirlo también. El finado sigue siendo referencia política, y tal vez moral, para muchos poblanos. Fue el autor de las coaliciones partidistas, sin más finalidad ideológica que ganar a rajatabla. Convertidas ahora en procedimiento electoral ordinario; el país está dividido no en partidos, sino en dos grandes coaliciones. Moreno Valle es importante no sólo porque logró consumar la alternancia partidista en Puebla, una década después de haberse verificado a nivel nacional, sino porque supo hacer de la obra pública la mejor estrategia publicitaria, rumbo a la candidatura a la presidencia. Las obras faraónicas tenían ese propósito, y lo siguen cumpliendo, pues ahora mismo tenemos a un exdirigente de izquierda ponderando, a quien se tiene por político bribón, cacique, totalitario e incluso vinculado con lo peor de lo que ahora padece la entidad. Por ejemplo, el repentino crecimiento del robo de hidrocarburos (huachicol) en la entidad, y de aquí a las entidades vecinas. Es muy conocida la información de cuando funcionarios estatales de alto nivel, bajo las órdenes del entonces secretario de Seguridad Pública, Facundo Rosas, fueron sorprendidos por soldados de la Defensa Nacional custodiando pipas con gasolina robada.

La magia de Moreno Valle no fueron las carpetas con el diagnóstico de cada pueblo. Fue la violencia política elevada a estilo de gobierno. El primer titular de Seguridad Pública fue el señor Ardelio Vargas. Para entonces con la fama acuestas de ser el autor material del desalojo de los opositores de San Salvador Atenco, Estado de México, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, gobernador de aquella entidad, y la violación sistemática contra un grupo de mujeres, entre ellas extranjeras, cometida por policías, como parte de la política de terror gubernamental que se infligió. Al grado que su persona, y por aquellos acontecimientos, Vargas concentra el mayor numero de recomendaciones por violaciones de derechos humanos en el país, de organismos nacionales e internacionales. Pues bien: la primera acción en el gobierno panista estatal fue un desalojo de campesinos en el municipio de Chignahuapan, en la que ancianos, niños y mujeres, y periodistas, indefensos todos, fueron golpeados salvajemente. Con la finalidad de que se entendiera que el nuevo gobernador, Rafael Moreno Valle, no estaba dispuesto a tolerar ningún acto de protesta social. Más tratándose de campesinos e indígenas. Tal vez, porque le recordaban que el abuelo del mismo nombre, había caído de la gubernatura por haber ordenado o tolerada la matazón de un grupo de campesinos de la sierra.

Dejemos aparte la persecución política y muerte de familiares de “Simitrio” (Rubén Sarabia Sánchez), el dirigente fundador de la Unión Popular de Vendedores “28 de Octubre”. Contra esa organización de vendedores pobres Moreno Valle inició 130 averiguaciones previas. Meztli Omixóchitl Sarabia, hija de Simitrio, fue vilmente ejecutada en su oficina en el Mercado Hidalgo.  Todos voltearon hacia el gobernador y su odio clasista. El Comité para la Libertad de los Presos Políticos y contra la Represión en Puebla registró 366 personas que durante el infausto periodo de Moreno Valle (2011-2017) fueron perseguidas, encarceladas, o procesadas por el delito de ser adversarias del gobernador. Y bueno, en ese mismo paquete entró el mismo Eduardo Rivera Pérez, sí, el ahora alcalde, y objeto de recomendaciones de De la Rosa. Eduardo Rivera fue inhabilitado por 12 años, para ejercer el servicio público, y condenado a pagar una multa de 25 millones de pesos, por anomalías en su cuenta pública. Amén de que cada que quería lo sacaba del Palacio Municipal para ocuparlo con sus amigos.

No, no creo que la solución para Puebla sea esa el modelo Moreno Valle. Como para el propio Moreno Valle no lo fue Maximino Ávila Camacho, que siguió, pues ya ven, la muerte de ambos sigue siendo el mayor misterio de la política de las cavernas de Puebla. 

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