La gran Marisol Yépez lideraba un grupo de amigos que asistían al hospital pediátrico a convivir con los niños y niñas y apoyar a sus familias. Inteligente como es ella, tenía una logística impecable.
Marisol fue quien nos inspiró a muchos para iniciar en el tema del altruismo y la ayuda social, pero sobre todo nos enseñó a darnos a la gente que más lo necesita.
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Eddy Borja llegaba al hospital con comida, Javier Velázquez llevaba una caja enorme de fruta, Rafa Reyes entraba con una peluca de colores. Los tres tenían el ánimo de ayudar un poco a la gente que ahí se encontraba cuidando a algún niño o niña.
Con ese espíritu loco y arriesgado que lo caracteriza, en algún momento Eddy Borja le dice a Javier Velázquez y a Rafa Reyes sobre hacer una fundación que se dedicara a dar ayuda a los niños y niñas con cáncer. Mira que está loco, Eddy vendió su coche para pagar el trámite notarial de esa fundación. Es así como el 10 de octubre del 2010 nace Fundación Madai.
Empezaron repartiendo pan con café, y claro, no podían evitar repartir un poco del corazón. El hospital era distinto. Tenía un solo piso, largo y muy separadas las áreas entre sí. La zona de urgencias, que es donde se repartía la ayuda, estaba hasta el final.
Les han preguntado muchas veces si saben sobre medicina, si saben sobre terapia, incluso si saben sobre tanatología. Siempre responden lo mismo: “Sabemos hacer el ridículo, y nos sale muy bien. Sabemos darnos a la gente, y nos sale mejor".
Doce años han pasado del inicio de esa gran aventura, que con base a trabajo, dedicación y esfuerzo ha seguido. Un trabajo transparente, sin fines lucrativos o políticos, con la única intención de ayudar a quien más necesita. A diferencia de otras fundaciones o grupos de ayuda, Fundación Madai no trabaja en un esquema empresarial, nadie percibe un sueldo por lo que hace, se tiene una estructura horizontal donde todos son voluntarios.
Desde hace doce años van todos los jueves y sábados a dar alimentos a un hospital, todos los jueves y sábados, de todas las semanas, de todos los meses, de todo el año. Apoyan con medicamentos oncológicos y de especialidad a niños y niñas que están en extrema urgencia y extrema pobreza. Siempre manejando una excesiva transparencia en el uso de donativos y con la invitación a benefactores para asistir a las actividades y entregas. Aunado, en estos doce años se han sumado a dar ayuda ante catástrofes naturales como huracanes, terremotos y ahora con la pandemia.
No podría decir a cuánta gente se ha ayudado, a cuántos niños, cuántas acciones se han realizado. Nunca ha importado llevar una estadística o un conteo, solo se trata de ayudar. Y si no se podría decir un número, sí se puede decir la sensación al recibir una sonrisa, un “gracias” sincero, una mirada de esperanza. La sensación de alegría al escuchar que un niño ha vencido al cáncer, la tristeza profunda cuando dicen que un niño perdió la batalla. Todos los sentimientos que llenan el alma y cambian en fondo y forma a quienes participan.
Ese es el secreto del éxito: hacer lo que apasiona, entregarse por completo al proyecto. Así funciona Madai, quienes están dentro no buscan nada más que ayudar por ayudar, sin recibir nada a cambio.
Aprovecho este espacio para agradecer de corazón a todas las personas que a lo largo de estos doce años se han sumado en algún momento de alguna manera. Gracias por su generosidad, gracias por su apoyo, gracias por su confianza, la ayuda que han brindado tiene eco en la eternidad.
Rescoldos
Se ha logrado mucho, pero hace falta más. Si quieres sumarte, contáctame, Fundación Madai siempre tiene y tendrá las puertas abiertas. Ayudar a quien más necesita es un privilegio, y vamos por más.
@RafaActivista
rafaactivista@gmail.com