Según el Estudio Global sobre la Situación de las Mujeres y Niñas Indígenas 238 millones 400 mil personas en el mundo son mujeres y niñas indígenas, las cuales representan el 6.2% de la población mundial. No obstante, según este informe del Foro Internacional de las Mujeres Indígenas (FIMI/IIWF), este grupo poblacional también constituye el 15% de las personas más pobres del planeta. La pobreza representa un grave obstáculo para la igualdad y el pleno disfrute de los derechos humanos, especialmente para las mujeres y niñas de pueblos y comunidades indígenas.
A nivel regional, el más reciente informe “Los impactos sociodemográficos de la pandemia de COVID-19 en América Latina y el Caribe” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) afirmó que, el acceso desigual a las oportunidades tiene un efecto acumulativo negativo en el bienestar social, económico y psicológico, que en el caso de las mujeres indígenas se acrecienta por su condición étnica. Sobre el caso concreto, este estudio concluyó que las mujeres indígenas y afrodescendientes perciben en promedio los ingresos laborales más bajos, independientemente de los niveles educativos y las horas trabajadas.
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En México, de acuerdo con datos de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en el año 2020, el 76% de las personas hablantes de lengua indígena se encuentran en situación de pobreza. Particularmente, respecto a las mujeres hablantes de lengua indígena las mediciones de Coneval estimaron que en zonas rurales y en situación de pobreza el indicador pasó de 85.7% a 83.5% entre los años 2018, y 2020.
En nuestra entidad, viven más de un millón de personas que se identifican como población indígena, de las cuales 542 mil 042 son mujeres. Y de acuerdo con estimaciones de la Oxfam, la desigualdad económica afecta mayoritariamente a las mujeres poblanas, pues el 83% de las mujeres hablantes de una lengua indígena en nuestro estado vive en pobreza.
En esta coyuntura conmemoramos este 5 de septiembre, el Día Internacional de las Mujeres Indígenas, una jornada que obliga a la reflexión sobre la situación actual de las mujeres y niñas que forman parte de los pueblos y comunidades indígenas. Si bien, en el ámbito local y nacional se han fomentado grandes esfuerzos para visibilizar y reconocer a las mujeres indígenas, resulta prioritario continuar haciendo visibles los desafíos y obstáculos que enfrentan todos los días, por ejemplo: la infrarrepresentación en la toma decisiones en el ámbito local y nacional, la pobreza y el poco acceso a servicios de salud, educación y oportunidades laborales, la discriminación y violencia basadas en género, clase, etnia y situación económica.
Las mujeres indígenas dotan a la nación de una pluralidad y diversidad cultural que nos engrandece. Por ello, escuchar e incluir sus voces en la deliberación e integración de medidas y programas que solventen sus necesidades, resulta indispensable para garantizar sus derechos humanos, pero también para enriquecer y fortalecer un debate público más plural y responsivo que considere sus perspectivas y necesidades, desde su individualidad y lo colectivo.
Desde el servicio público resulta importante continuar promoviendo que las instituciones públicas generen información útil y estadísticas específicas sobre la situación de los derechos humanos de este grupo social en particular. Contar con información pública sobre esta materia será clave para la creación e implementación de medidas integrales que erradiquen la violencia y discriminación contra las mujeres indígenas.