Opinión

La grilla de “Los 14´s”

Viernes, Septiembre 2, 2022
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Algunos cabos sueltos señalan un pasado común entre la organización y una red de personajes
Doctor en Administración Pública con estudios de doctorado en Ciencias Penales. Especialista en inteligencia y cotrainteligencia con más de 30 libros publicados. Ha diseñado un mapeo sobre la feudalización de la delincuencia organizada en México.
La grilla de “Los 14´s”

Hace poco, la maquinaria propagandística oficiosa expelió una nueva hipótesis que señala el descubrimiento del narcotraficante más peligroso de Puebla.

No piense usted en la docena de barones territoriales que controlan la capital del angélico estado, sino en uno más que, de acuerdo a las entendederas del régimen, surgió para convertirse en el arquetipo jungiano de la maldad: “El Caimán”.

Si usted desea ratificar el pronóstico de que tal delincuente sería elevado a categoría de Nerón regional, le invito a leer lo publicado en este diario digital, el pasado 24 de julio. También ahí encontrará datos biográficos sobre el individuo en comento, que han sido copiosamente mencionados en artículos de Tirios y Troyanos.

En esta ocasión, comparto con usted algunos cabos sueltos que al unirse, señalan un pasado común entre “Los 14´s”, Christian “El Grillo”, Javier “El Caimán” y Arturo, “El Negro”, entre otros. Todos forman parte de una red celular en Puebla capital.

Lo que el gobierno y su maquiladora de morondangas no coligen, es que no pocos de estos personajes siguen dirigiendo sus negocios desde prisión, a cientos de kilómetros de Puebla, incluyendo a su principal promotor, al que en el ambiente penitenciario se le conoce con el níveo mote de “El cacarizo”.

El problema estriba en que si enviaran a todos estos personajes a un agujero de gusano para inmovilizarlos en otro espacio-tiempo, quedaría un inconveniente: los delincuentes que dependen de este grupo suman varios miles, por lo que suena complicado el que verdaderamente detengan sus operaciones criminales, a menos que empleen el Estadio Cuauhtémoc para efectos de prisión preventiva oficiosa.

Todo lo anterior sin óbice de que una parte de la economía de Puebla está vinculada directamente a su delincuencia. Solo por citar un ejemplo, le invito a que piense en el boom de la construcción en el triángulo rojo que se dio cita en el morenovallato: esos cientos de casas no se erigieron con remesas, sino con dinero olor a bidón. Algo similar se da en Sonata, en donde algunos de los operadores de lavado de dinero tienen oficinas ahí mismo, en el edificio que alberga en la planta baja a algunos restaurantes, enfrente de aquello que se le conoce como el arenero.

Las órdenes de Arturo

En enero de 2021, Arturo “El Negro”, a salvo en una prisión lejana al estado de Puebla, encomendó distintas tareas a sus asociados en el triángulo de La Cuchilla, el Mercado Morelos y el Mercado Unión. Como es de entenderse en cualquier empresa, se les indicó recuperar la cartera de deudas que estaba abultándose.

Acucioso del management, Arturo telegrafió que dos de sus colaboradores se dieran a la tarea de apremiar a sus deudores para honrar pagos pendientes: “Nito” y “Caimán” se confundieron con las indicaciones y su cerebro migró de cobrar adeudos a sembrar muertos. De escasas luces, tampoco identificaron el grado de violencia necesario a partir del dinero a recaudar.

Entusiastas del sadismo, estos dos jóvenes buscaron una víctima a quien masacrar, una que debiera dinero pero que de preferencia no les volara los sesos, sino que mansamente acudiera al cadalso. Y la encontraron en la persona de Víctor, un muchacho de escasos veinte años de edad que, efectivamente debía algún dinero por el fiado de narcóticos a los que era adicto. Recolector de botes y botellas, Víctor se hacía de unos pesos para vivir.

“Nito” y “Caimán” lo capturaron, poniéndole una golpiza de órdago. Torturado, terminó muerto en ese territorio adonde las corporaciones policiacas solo entran a comprar frituras.

Los padres del muchacho estaban entre la urgencia de conseguir dinero para velarlo y sosegar el dolor de la pérdida, cuando recibieron una visita de agentes de la Policía Estatal. Un testigo apuntó el 1052 de la batea, en ese tiempo.

El propósito de aquellos individuos no era darles el pésame sino señalarles que se abstuvieran de intentar denunciar la muerte de su hijo, so pena de ser enviados a prisión por cualquier delito, claramente inventado. Y el dolor se hizo de aquellos padres, ateridos entre la indefensión, el enojo y el duelo.

Amozoc, territorio CJNG

Casi finalizaba marzo de 2019, cuando un agente de la FISDAI que se encontraba en el Mercado Morelos, fue levantado por un grupo de sicarios. Fue necesario que militares, estatales y ministeriales se aplicaran para lograr su liberación. El autor de ese secuestro era una ramificación de la organización criminal de “El Negro”, vía Christian.

Los colaboradores del joven delincuente darían muerte a otro agente de la FISDAI el 26 de abril de ese mismo año en la colonia Plan de Ayala. El poder de Christian; como el de cualquier otro narcomenudista de gran alcance, no estriba en su capacidad económica sino en su monumental red de halconeo.

Los autores de aquel secuestro eran del todo conocidos: Christian “El Grillo”, Julio César, su fiel escudero y corresponsal en La Acocota, acompañados de Rafael y Juan Carlos. Pero no todo fue éxito para los policías: Christian había levantado y ejecutado a un agente estatal, en una de sus tantas casas de seguridad, en la colonia Cristóbal Colón.

En ese domicilio, había restos del policía, pero también de otras personas que habrían estado en cautiverio y cuyos cadáveres fueron enviados en un camión a Amozoc de Mota.

En ese mismo mes, en San Lorenzo Chachapa, un tiradero de escombro mostró ocho cuerpos descuartizados; de aquellos desmembrados asomaba una camisa con insignias de la policía estatal. Su portador había desaparecido de su trabajo desde hacía más de quince días.

Los ministeriales fueron jalando el hilo y pasaron de Amozoc al Mercado Morelos, o para ser más precisos, a un estacionamiento enorme muy cercano. No pasó demasiado para encontrar una especie de fosa provisional y la maquinaria correspondiente para preservarla, una retroexcavadora y un camión de volteo.

Dicen los amigos que conforme iban avanzando en aquella investigación y realizaban detenciones, pronto se dieron dos conclusiones: la primera es que la cifra de colaboradores de Christian sumaba cientos, al tiempo que la segunda señalaba una estructura celular que conectaba a grupos delictivos en Puebla, Morelos, Veracruz y Guerrero.

Difícilmente podría ser de otra manera si Arturo “El Negro” no tuviera metidas las manos como égida de Christian, dados sus antecedentes en el mundo criminal de tales entidades. Empero, no hay que olvidar que generacionalmente hablando, Christian, “El Croquis” y “El Chupón” han sido homólogos. Y eso nos remite a Los Lavaderos.

Los Lavaderos

Consultando los archivos, observo que Christian se presentó a Los Lavaderos, alrededor de 2018 y junto a algunos colaboradores; cargaba un notable alijo de narcóticos. En minutos, no pocos comerciantes se fueron con las manos llenas de producto para comenzar a venderlo a los adictos de la zona.

La paz enmudeció. En poco tiempo dieron inicio los levantones, asesinatos y descuartizamientos focalizados a los vendedores y consumidores de ese lugar. Las muertes se repartieron en dos grupos específicos: los competidores de Christian y los que se rezagaban para cumplir con los pagos.

“Walter”, “El Velas” y “El Pachón” comenzaron a brillar en aquella ominosa noche que cayó sobre el tianguis de referencia, pero “Los 14´s” operaban a la par de Christian. Un repaso a la nómina de los operadores callejeros daba fe de la participación de distintos discípulos de “El Negro”. Ahí estaban “La Yuca”, “Tony”, “Tío Fer” y “GuiGuis”.

Los amigos señalaron un domicilio en donde se concentraba una parte de las operaciones de este grupo, en la 3 norte y 36 poniente, atrás del OXXO, por donde se encuentra una farmacia particular y es el paso obligado de los microbuses de la zona. Caminé por el lugar y había un buen número de halcones y ventanas.

Al tiempo, “Los 14´s” delegaron el suministro de los narcóticos a “Silver”, quien desde sus oficinas a unos trescientos metros de Casa Aguayo, se aplicaba a la entrega de sus productos todos los días de la semana.

Para entonces, “Los 14´s” se mantuvieron a la expectativa y cuando Christian comenzó a huir de los ministeriales, aquellos asumieron una buena parte de sus posiciones de mercado, quedándose con Los Lavaderos.

Entre los corrillos de inteligencia se tenía bien identificados a cuatro personajes que tenían bajo su protección a “Los 14´s” y en su momento, a Christian: dos de ellos, integrantes de Morena y el par restante, policías. De estos últimos, uno se encontraba en el K9 al tiempo que otro, despachaba en una oficina del C5.

Los morenistas, claramente identificados, han tenido rumbos paralelos. El de menor pelaje, migró de Movimiento Ciudadano a Morena en 2017. El de mayores alcances, como muchos otros, fue incubado en el PRI y se encargó de acercar a Christian al poder legislativo local.

Cuando Christian fue detenido en la alcaldía Xochimilco de la Ciudad de México el 24 de junio de 2019 y posteriormente enviado al Centro Federal de Reinserción Social de Oaxaca, ya se sabía de sus intenciones por tomar la plaza de esa demarcación.

¿Christian se aliaría con “Los Rodolfos” para compartir Xochimilco? O, ¿seguiría en su ruta suicida apoyándose con las franquicias de CJNG sin importar a quienes traicionara en el camino?

En agosto de 2022, fue ejecutado en Amozoc, José Fernando, hermano de Christian, por los mismos rumbos adonde volaría por los aires un ducto de PEMEX, horas después de la muerte del primero. Interesante coincidencia, comentan los amigos.

Y todo eso ocurrió en Amozoc, la misma tierra en la que desaparecen mujeres a las que se les ocurre ir a tomarse un trago a un bar informal, en donde se cobra piso a docenas de empresas y se refugian mandos de CJNG que operan en Morelos, Veracruz e Hidalgo.

Epílogo y carpa

Durante 2021, “Los 14´s” se hicieron de los servicios de un agente ministerial conocido en el ambiente delictivo como “Chicuisquis” para presionar a narcomenudistas que trabajaban para otros grupos criminales, con el propósito de que migraran a sus filas.

Ubicuo, el ministerial se aplicaba en tales actividades al tiempo que hacía lo propio con “Tita”, una de las lideresas del ramo en las Unidades Volkswagen I y II, así como en Sanctorum y Cuautlancingo.

Así, habrá que considerar que distintos excolaboradores de “El Negro” han migrado a otras entidades criminales, entre las que sobresalen las de la antigua pareja de Christian y un asociado de ésta, que tiene entre otras ramificaciones a “Los Pillines”, quienes operan el cobro de piso a distintos negocios por las inmediaciones de Plaza Loreto y Plaza Tolín.

Identificando coincidencias en tiempo, circunstancias y actores, llama la atención que nadie se percate de que “Los 14´s” podrían ofrecer alguna información sobre lo ocurrido a Meztli Sarabia en junio de 2017 y al joven Paolo Prato Paredes en septiembre de 2018.

Con todo lo anterior, aquella especie de que “El Caimán” es el narcotraficante más peligroso de Puebla, solo es una voluta en la imaginación del hombrecillo, sin mirar en la realidad, a un hato de crímenes sin resolver.

Y mientras tanto, a un personaje indefenso como Raúl Boy le aplicaron todos los poderes, legales y fácticos, dentro y fuera de prisión. Contrastes de un Estado vil.

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