Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¡Qué bonita, qué bonita!

Son las jóvenes quienes terminan con los prejuicios y te confirman hacer lo que te viene en gana

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Agosto 19, 2022

Me rapé porque quise ser solidaria con mi amiga que tiene cáncer y quedar calva, le angustiaba. No quería que su mamá, que vive con ella, la viera así y cuando le dije que hay pelucas, respondió que su mamá no es tonta, se daría cuenta, ya es grande de edad y no quiere que por esa tristeza le pase algo.

No es la primera vez que me rapo; lo hice al inicio de la pandemia porque me cagaba tener el cabello tricolor: castaño en las puntas, rojizo en el medio por el deslavado y canoso en la raíz, mi color natural. No había quién cortara o pintara el cabello.

Más artículos del autor

Había comprado una maquinita para pelar a mi perro porque al inicio de la pandemia nadie sabía si la Covid-19 la transmitían los animales, y yo no quería que al llevar a peluquear a mi perro se contagiara, pero ¡decidí usarla yo!

Yo quería raparme desde hace 30 años; estaba muy chavita cuando vi a Sinead O’Connor cantar su canción emblema ‘Nothing compares to you’ de Prince, interpretada con magia y nostalgia insondable por ella, que rapada ¡era una belleza resplandeciente! Yo quería raparme, pero mi hermanito me dijo que no lo hiciera porque la gente le iba a decir a él que yo tenía cáncer y supe que lo lastimaría, estaba muy chiquito; por eso no me rapé.

Pasaron los años y me rapé hace dos. Me tomé una foto, se la mandé y me dijo: ‘¡Te ves pocamadre!’ Yo feliz pelona, ¡por fin! Fíjate, la gente no cambia: en 1990 si me rapaba dirían que tenía cáncer; en 2020 me rapé y no faltó quién me viera sospechosa y preguntaba si estaba yo ‘malita’, ¡pinchi gente!  Y espérate: amigos hombres que se rapan por gusto ¡nadie les pregunta por qué se raparon o si tienen cáncer! ¡Nadie les dice ‘pobrecitos’ o si están ‘malitos’!

El otro día salí de mi casa e iba a atravesar la calle -pelona ya sabes- y una jovencita que iba en su coche me tocó el claxon y me gritó: ‘¡Qué bonita!, qué bonita!’ Y se tocaba su coco con el dedo índice derecho. Son las jóvenes las que terminan con los prejuicios y te confirman, aunque ya seas adulta, que en la vida tienes que hacer lo que te viene en gana siempre, y que ¡chingue su madre el mundo!”

alefonse@hotmail.com

Vistas: 466
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs