En este mar de incongruencias democráticas que se adueñan de personas, funcionarios, empresarios y otros congéneres, se asumen como paladines de la “libertad, de todo derecho, incluso de la democracia”, y en sí, presumen de ser justos y éticos.
Entonces, ¿qué es la impunidad? Cuando alguien actúa con impunidad, significa que sus acciones no tienen consecuencias. La intimidación, las amenazas, los ataques y asesinatos no son castigados. El ciudadano común se enfrenta contra una cultura de impunidad. ¿Qué entendemos por una “cultura de impunidad”? Una cultura de impunidad existe cuando los que niegan a otros su derecho a la libertad de expresión lo hacen sabiendo que es poco probable que tengan que rendir cuentas por sus acciones. Una cultura de impunidad crea un clima de inseguridad para los que practican su derecho a la libertad de expresión. Esto nos lleva a un mundo donde la gente tiene miedo de hablar. Donde se reprime la crítica. Donde las preguntas difíciles no se hacen. Donde los poderosos no se dejan desafiar. El resultado es un mundo en donde se silencia la libertad de expresión.
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Asimismo, impunidad del vocablo latino impunitas, es un término que refiere a la falta de castigo. Se conoce como castigo, por otra parte, a la pena que se impone a aquel que ha cometido una falta o un delito.
Esto quiere decir que, cuando hay impunidad, la persona que ha incurrido en una falta o un delito no recibe la pena que le corresponde por su accionar. De esta forma no se sanciona ni se enmienda su conducta.
Por ejemplo:
“Luego de que en 2007, que se cumplen 15 años de que Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya fueran detenidos y desaparecidos por efectivos castrenses, policiacos y civiles, el máximo tribunal del país estaría por ordenar una investigación exhaustiva sobre el paradero de los luchadores sociales, que podría implicar al expresidente Felipe Calderón, se exige fin a la impunidad”. “No voy a aceptar que haya impunidad en un caso tan trascendente”, “El asesino goza de impunidad y todavía puede caminar con total libertad”, reclaman familiares.
Puede entenderse la impunidad como la evasión o el escape de la sanción que implica una falta o un delito. Lo habitual es que la impunidad se produzca cuando, por motivos políticos o de otro tipo, una persona que es responsable de haber violado la ley no recibe el castigo correspondiente y, por lo tanto, sus víctimas no reciben ninguna reparación.
México no es el imperio de la impunidad y corrupción como tampoco es exclusivo de esos galardones de violación de derechos humanos, siendo que el país que se jacta de la “Democracia y la Libertad” como lo es Estados Unidos su historial así lo demuestra, con todo que personas y grupos conservadores o de ultraderecha en nuestra historia, han recurrido al extranjero y su gobierno o poder económico, para solicitar que intervengan contra “actos de violación” de gobiernos mexicanos que buscan hacer cumplir la voluntad social contra la impunidad y corrupción, donde la Triada del PRIAND, empresarios ultraderechistas, han ido al departamento de gobierno norteamericano, a la OEA y a la USAID, para acusar al actual Gobierno de la República.
Impunidad y corrupción neoliberal se ajusta en negar a la nación y pueblo a una vida digna y con soberanía, amparándose en la complicidad del poder sexenal desde Miguel de la Madrid a Peña Nieto. En cada periodo de gobierno lograron desbaratar la Constitución para amoldarla a su antojo al hacerla un guiñapo y adaptarla a sus intereses. Complicidad que se protegía con la impunidad, que limitaron derechos laborales, de educación, servicios sociales, de represión, de saqueo nacional y robo a la propiedad de campesinos para beneficiar a una casta oligarca. Sumando el proceso de privatización nacional desde millones de hectáreas de tierras a empresas de energía como Pemex y CFE.
Represión, privación de la libertad, desaparición forzada, violación a la libertad de expresión; empobrecimiento social, marginación, saqueo y un largo historial acompañan esa complicidad sexenal, a quienes el pueblo siempre les reclamó sin resultados ni ser escuchados; al contrario, no existen para la opulencia económica ni para la cleptocracia.
Ese amasiato de la impunidad fue fracturado por ese excluido y marginado pueblo quien decidió un ¡hasta aquí¡ mediante el voto del hartazgo y coraje. Hoy reclaman y acusan que se les persigue con saña, que se les excluye de sus derechos, que se les castiga de pagar impuestos, que se les restringe de ganancias con empresas extranjeras energéticas, y otro largo etcétera. También de que se les pretende extinguir a sus partidos políticos de la Triada PRIAND que los amoldó Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, como cabezas visibles de la oligarquía nefasta.
Si resaltamos a Carlos Salinas con Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, quienes ante la historia documentada en cada uno de sus actividades como gobierno con el panorama de la impunidad y corrupción, el juicio de la historia los acusa totalmente. Carecen de justificación o apego a la ley para evadir cada uno de sus pasos ilegales. Aún así, se creen con el derecho de exigir y reclamar “justicia”.
En la entrevista a la exdirigente del PRI, Dulce María Sauri Riancho, realizada por el periodista Alejandro Páez, en Sinembargo, donde ante preguntas del quehacer político de su partido como del expresidente Peña Nieto (2012-2018), a quien la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Fiscalía General de la República (FGR) han emprendido investigaciones en su contra, la exdirigente del PRI, postuló lo siguiente:
“Yo considero que estas acusaciones contra Peña Nieto por la forma y en el momento en que se presenta, más tienen olor o tufo a la elección del Estado de México que al deseo real de que se haga justicia en el país y por otro lado soy una convencida de que quién sea tiene derecho a la presunción de inocencia”, comentó.
También dijo que el presidente Andrés Manuel López Obrador, al igual que sus antecesores del PRI y del Partido Acción Nacional (PAN), “va que vuela” a replicar el uso de la justicia con fines político y recordó, en ese sentido, el caso del exministro Eduardo Medina Mora —excolaborador de Felipe Calderón y propuesto en ese cargo por Peña Nieto— quien dejó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sin explicar los motivos y en medio de acusaciones por haber recibido millonarios depósitos bancarios.
“¿En qué acabó la acusación contra el ministro Medina Mora que lo llevó a renunciar a su posición de Ministro de la Suprema Corte de Justicia? Díganme si no tengo derecho a decir que la pedagogía de la impunidad es la que domina”, expuso la exdiputada y exsenadora del tricolor.
Por lo consiguiente ¿qué entendemos por pedagogía? La pedagogía se encarga de estudiar la educación. Pero no se centra sólo en la niñez, sino que abarca todas las etapas vitales del ser humano y, a su vez, llega a todos los ámbitos en los que se desarrolla la persona: educativo, familiar, social, cultural, laboral…
A su vez, también acusa que si la fiscalía da seguimiento a Peña “tiene un tufo” a este proceso electoral y señaló, además, que la oposición debe ir en bloque en esta entidad.
El pasado 3 de agosto, la Fiscalía General de la República confirmó que tiene abierta una investigación en contra del expresidente Enrique Peña Nieto por diversos delitos federales, tales como su presunta participación en el caso de las denuncias de sobornos de la transnacional española OHL y enriquecimiento ilícito, por lo que es investigado por presuntos delitos de carácter electoral, de lavado de dinero y de enriquecimiento ilícito.
Semanas antes, la UIF dio a conocer que el exmandatario obtuvo beneficios económicos a través de un esquema en el que recibió —entre agosto de 2019 y octubre de 2021— transferencias internacionales por más de 26 millones de pesos, que fueron transferidos por una familiar consanguínea, de una cuenta en México hacia España, país donde reside.
Con relación a cómo explicar el patrimonio del expresidente Peña Nieto y sobre lo dicho por el Presidente López Obrador de no investigar a sus antecesores, Suari Riancho habló de una “contradicción” porque explicó que el Presidente de México desde el 2019 no investiga, sino la FGR, aunque, dijo, el Ejecutivo tiene a la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda que fue la dependencia que dio a conocer parte de la investigación.
Si la exdirigente del PRI, Dulce María Sauri Riancho, acuña que existe una “pedagogía de la impunidad, ¿qué intentó decir?
La pedagogía puede definirse como una ciencia social enfocada en la investigación y reflexión sobre la educación. Esta ciencia sirve para sistematizar y optimizar los procesos educativos, para lo cual trata de recopilar datos sobre el hecho educativo, clasificarlos, estudiarlos, sistematizarlos y concluir una serie de principios normativos. Es decir, su función es mejorar los procesos educativos, por eso la UNESCO la incluye dentro de los planes de su Objetivo para el Desarrollo Sostenible (ODS) número 4.
Para orientar a la exdirigente del PRI, Dulce María Sauri Riancho, partamos de Paulo Freire, quien desarrolló el planteamiento sobre la tarea social de la pedagogía en cuanto a que el valor de poner en práctica un auténtico trabajo de educación que identifica la alfabetización con un proceso de concientización, capacitando al oprimido tanto para adquirir instrumentos de lectura y escritura como para su liberación, lo convirtió en uno de los primeros brasileños en ser exiliados tras el golpe de Estado cívico militar de 1964.
Freire combina temas cristianos y marxistas en su pedagogía dialéctico-dialógica. Se trata de un pensador de la cultura, un dialéctico. La educación es una práctica antropológica por naturaleza, por lo tanto, ético-política. Por esta razón, puede convertirse en una práctica liberadora. Lo que hay de original en Freire, con respecto al marxismo ortodoxo, es que afirma la subjetividad como condición de la revolución, de la transformación social. De ahí el papel de la educación como concientización.
Freire, hizo hincapié en los principios científicos y filosóficos de su método, proponiendo una educación que «concientice al pueblo brasileño» y supere la comprensión predominantemente mágica por una “visión crítica del saber”. Explicó a los presentes los pasos de su metodología que impulsaba a los que se alfabetizaba a ser “sujetos de su propia historia”.
Por lo consiguiente, Freire hizo hincapié en los principios científicos y filosóficos de su método, proponiendo una educación que «concientice al pueblo brasileño» y supere la comprensión predominantemente mágica por una “visión crítica del saber”. Explicó a los presentes los pasos de su metodología que impulsaba a los que se alfabetizaba a ser “sujetos de su propia historia”.
Fuentes
Portillo, C. (14 de diciembre de 1996). Impunidad: ¿memoria u olvido? Recuperado el 29 de octubre de 2009:
http://www.derechos.org/koaga/xi/2/portillo.html
Moreno Giraldo, J. (26 de abril de 1997). Consecuencias jurídicas y políticas de la impunidad. Recuperado el 29 de octubre de 2009, de desde los márgenes: https://bit.ly/3PlECSE
Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI. México. 2005
Freire. Paulo. La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI, México. 1980
Freire. Paulo. ¿Extensión o comunicación? La concientización en el medio rural. Siglo XXI. México, 1981
Gutiérrez. Francisco. Educación como praxis política. Siglo XXI. México, 1991