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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Día de las Poblaciones Indígenas, ¡nada que celebrar!

Sólo seguir luchando por un país donde se respete el derecho a la diferencia cultural y social

Gerardo Pérez Muñoz

De formación filósofo, fundador del Partido Comunista Mexicano en Huauchinango. Ha trabajado en la Unidad de Culturas Populares Puebla por más de 30 años. Impulsor de la Asociación de Cronistas y Narradores de la Sierra Norte. Director fundador de Colibrí y Alebrije. Co-fundador de la Asamblea Social del Agua.

Martes, Agosto 9, 2022

A la memoria de la compañera, abogada totonaca, fundadora y asesora de la Organización Independiente Totonaca (OIT), Griselda Tirado Evangelio, cobardemente asesinada el 6 de agosto de 2003 en Huehuetla, Puebla.

No podemos hablar de los pueblos originarios, tanto de nuestro país como de nuestro continente, Abya Yala (Tierra Madura, Tierra Viva o Tierra en Florecimiento en lengua Kuna) sin considerar la historia de opresión, exclusión, explotación, expolio y despojo que han padecido desde la conquista española hasta nuestros días. Un primer elemento para entender la conquista del “nuevo continente”, y que prácticamente no se hace referencia a ella, es la Bula Inter Caetera emitida por el papa Alejandro VI en 1493 y sobre todo el Tratado de Tordesillas de junio de 1494, suscrito entre los reyes Francisco e Isabel de España y el rey Juan II de Portugal, mediante el cual se repartieron el llamado Nuevo Mundo, denominado en términos coloniales, América Latina.

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Durante estos más de 500 años, a los pueblos originarios se les ha impuesto un sistemático colonialismo y han sufrido etnocidio, lingüicido, culturicidio, explotación, opresión, despojo de su tierras, territorios, agua y bienes comunes; racismo y la discriminación que han sufrido, sufren y padecen en estos tiempos del capitalismo, sistema salvaje. A lo largo de estos más de 500 años, han padecido un frenético epistemicidio, y despojo y robo de su patrimonio cultural, material e inmaterial, de su saberes, conocimientos y propiedad intelectual. Han sido hasta la fecha, objeto de estudio de antropólogos, sociólogos, historiadores, entre otros “científicos sociales” ya que no se les consideran como sujetos sociales e históricos y sus culturas las han reducido a simples culturas “exóticas” o folklóricas, de exhibición o bien a simples piezas de museos.

Para darnos una idea del etnocidio que se dio en la Colonia, mencionaremos que de acuerdo a la Dra. Gisela von Wobeser, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, menciona que en sólo cien años del inicio de la conquista española en nuestro país, la población nativa se redujo en aproximadamente 90 por ciento, esto es, murieron unos 55,8 millones de personas.

El antropólogo Darcy Ribeiro documentó que entre 1545 y 1625, murieron entre 5 a 7 millones de personas aymaras en las minas del Potosí, Bolivia. Las venas del Abya Yala/América Latina, siguen abiertas y sangrantes.

En 1994 (año del levantamiento del Zapatismo en México), la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 49/214, en la cual se decidió dedicar el 9 de agosto como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. El propósito del día es analizar y reflexionar acerca de las acciones que han dado los Estados nacionales a las problemáticas planteadas por los pueblos originarios. En nuestro de México, son problemáticas que se viene arrastrando desde la Conquista, pasando por la Colonia, la Independencia, la Reforma, la dictadura de Porfirio Díaz, la Revolución Mexicana, la paz de los separos y los sepulcros del régimen priista, el México neoliberal y su política de imposición de los proyectos de muerte, con su cauda de despojo de territorios, su agua, destrucción de sus bosques y bienes comunes con su correlato de devastación ambiental que continúa con el actual gobierno.

Proyectos llamados por la 4T (minería a cielo abierto, gasoductos, agroindustrias, contaminación de ríos y arroyos, destrucción de bosques, el famoso Tren Maya, o el Corredor Transísmico, entre otros proyectos de muerte), violaciones sistemáticas a sus derechos humanos, a su derecho a la autodeterminación; en síntesis, a sus Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), sobre todo, la violación al artículo sexto del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que a la letra dice:

Artículo 6. 1. Al aplicar las disposiciones del presente Convenio, los gobiernos deberán: a) consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente;

No son pocos los representantes populares, funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno y promotores culturales, colectivos y organizaciones sociales buena onda que confunden esta fecha con la de lenguas maternas, y trivializan y frivolizan los objetivos centrales del día.  En el caso de los partidos políticos, sus líderes y dirigentes, medios de comunicación, académicos, científicos e intelectuales ¿?, con sus excepciones, no ven ni escuchan los grandes, graves, e históricos problemas y reivindicaciones de los pueblos indígenas.

No es simple casualidad que en el 2021, 25 personas defensoras del medio ambiente y los territorios fueron asesinadas y que en ese año se contabilizaron 238 agresiones en contra de personas defensoras ambientales, de acuerdo al Informe sobre la situación de personas y comunidades defensoras de los derechos humanos ambientales en México (CEMDA).

Los pueblos originarios o indígenas están presentes en un poco más de 90 países y son una comunidad compuesta por un poco más de 476 millones de personas que representan aproximadamente el 6 por ciento de la población mundial.

Gracias a los pueblos originarios que protegen el 80 por ciento de la biodiversidad y los bosques que aún quedan en el planeta, contamos con cierta reserva. Han sido las y los defensores y guardianas reales de nuestra biodiversidad, como lo ha reconocido la ONU.

En Indoamérica existen más de 800 pueblos indígenas con sus respectivas lenguas, con una población cercana a los 55 millones. De acuerdo a la OIT, casi la mitad de los pueblos indígenas en Indoamérica están en pobreza, por ello y con justa razón, se les han considerado como los “pobres entre los pobres”.

México está entre los siete países más biodiversos del mundo y ocupamos el cuarto lugar en América Latina más biodiverso. También ocupamos el octavo lugar en el mundo con la mayor cantidad de pueblos indígenas y segundo con mayor diversidad sociocultural después de Brasil.  Existen un poco más de 68 pueblos originarios si consideramos los habitantes de otros países de Centroamérica que desde hace tiempo se han asentado en nuestro país, tales como mayas, quiché y kachiquiles, mapuches, pil pil, sumos, ramas, garífunas, etc.

En 2015 en la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), casi 25.7 millones, el 21.5 por ciento de la población mexicana se identificó como indígena. Sigue latente y presente el México Profundo, aunque sea en forma epidérmica.

De la pigmentocracia a la güericracia

El término pigmentocracia fue acuñado a mediados del siglo XX por el investigador chileno Alejandro Lipschutz, y se refiere a "cómo el color de piel tiene un papel muy importante en determinar cómo se daban esas relaciones de poder". Algunos datos:

La probabilidad estimada de alcanzar las posiciones de mayor jerarquía (trabajos de servicios y empleadores) es un 38% menor para hombres hablantes de lenguas indígenas y un 68% menor para mujeres hablantes de lenguas indígenas.
La probabilidad de alcanzar posiciones de menor jerarquía (trabajos manuales de baja calificación) es un 140% mayor para hombres hablantes de lenguas indígenas y 110% menor para mujeres hablantes de lenguas indígenas
(Oxfam, 2019)  

Recientemente el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) dio a conocer las siguientes cifras que constituyen una clara radiografía de lo que pasa en y con los pueblos originarios:

- En México, el 78.7% de la población indígena se encuentra en situación de pobreza. ¿Son pobres porque son indígenas o son indígenas porque son pobres?
- 1 de cada 4 niños indígenas padece desnutrición crónica (ENSANUT, 2018).
- 69.5%, de la población indígena total, equivalente a 8 millones 340 mil, viven en pobreza, tanto moderada como extrema (CONEVAL).

Estas cifras contrastan con las de población no indígena para la cual la pobreza moderada es del 33.7% y la pobreza extrema del 5.3%.

El 43. 2% de la población indígena no completa la primaria y sólo están en la educación superior el 6.2% de población indígena. (Medición Multidimensional de la pobreza (CONEVAL, 2020).

El caso de las mujeres indígenas es más dramático, pues padecen y cargan en sus espaldas una triple discriminación: por ser mujeres, ser indígenas, y además, pobres. Las mujeres indígenas juegan un papel central como guardianas y transmisoras de la lengua y la cultura de sus pueblos.

Otra población que por años también ha sufrido opresión, discriminación, racismo y despojo en nuestro país, es la población afrodescendiente (cerca de dos millones) a la cual tampoco se le veía y oía. Fue hasta el 2019 que se realizó la modificación al artículo segundo constitucional para reconocer sus derechos. Algunos datos:

Las personas negras o mulatas únicamente llegan a la educación superior en 12.4% de los casos, y las indígenas en 8.5%. El grupo con mayores ventajas es el de mestizos y blancos, con 25.5% de personas que logran estudios superiores.

El 21.4% de las personas con tonos oscuros de pieles no logró terminar la escuela primaria, frente al 14.7 % de la población total. Además, solo el 11.7% de las personas con tono de piel oscuro cuenta con educación superior.

Puebla la racista y discriminadora

El estado de Puebla está catalogado como la cuarta entidad con el mayor número de pueblos y personas de origen indígena y tercero con el mayor número de población en pobreza.

El 62.4 % de los 6 millones 625 mil 691 de las y los poblanos (4 millones 136 mil 558 personas se encuentran en pobreza). La pobreza, nos dice el CONEVAL, se incrementó entre el 2018 al 2020 en un 10.12%.

Del total de la población que habla lengua indígena en el estado, el 81.99% se encontraba en situación de pobreza.

En su reciente informe de “Indicadores de la pobreza en las regiones del estado de Puebla”, elaborado por el Consejo Estatal de Población (COESPO) nos menciona que la región más pobre en nuestra entidad se ubica en la Sierra Negra con el 92% de sus habitantes en pobreza y en la cuál el 73.7% de la población es indígena.

La segunda región más pobre está en la Sierra Norte (región cuatro, Huehuetla) con 87.4 de población en pobreza y con una población indígena del 82.9%.

No se conocen políticas públicas, tanto de las instituciones asentadas en Puebla, instituciones estatales y mucho menos municipales, enfocadas a prevenir y revertir esta problemática social, articuladas entre sí y que trasciendan los trienios o sexenios políticos.

Para ir cerrando, mencionaremos lo que arrojó la Encuesta Nacional de Discriminación (ENADIS, 2020), la cual ubicó al estado en el primer lugar a nivel nacional en discriminación y racismo, y ser moreno, pobre e indígena constituyen en automático estar excluido de tener buen salario o trabajo o con muy pocas posibilidades de ascender.

Esta situación se ha dado a ciencia, paciencia y complacencia de la sociedad poblana, en particular y de la sociedad mexicana en general, y la falta de acciones efectivas para revertir y erradicar estas prácticas sociales por parte de las instituciones tanto del ámbito federal, estatal y, sobre todo, municipales

Bien dice la organización Oxfam que “la desigualdad de oportunidades de la sociedad actual, se alimenta de la discriminación y el racismo del pasado” y añadiría, también del clasismo.

Visto lo anterior, podemos afirmar que este 9 de agosto no hay nada que festejar y mucho menos celebrar, pero sí mucho por seguir luchando y resistiendo en aras de un país con justicia social, económica y cultural, en el cual realmente se respete el derecho a la diferencia social y cultural, y el color de piel no sea obstáculo alguno para seguir alimentando la enorme desigualdad y la segregación social y sobre todo seguir alimentando la discriminación.

Es obvio que todas estas injusticias acumuladas a lo largo de los años no se van a revertir en un día ni con la simple buena voluntad política. Se requiere una cirugía mayor a nivel de toda la sociedad y de nuestras instituciones y políticas públicas.

 

¡¡Si con el nombre de indios nos humillaron y explotaron, con el nombre de indios nos liberaremos!!
Organización Independiente Totonaca (Huehuetla, Pue.)

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