Los casos recientes de Debanhi y Luz Raquel han sido algunos que se han escuchado dentro de los medios, que si bien, las versiones oficiales culpabilizan a la víctima, las incoherencias en la resolución de los casos muestran un sistema judicial que no esclarece los delitos con la verdad.
El caso de Luz Raquel, donde a pesar de la denuncia presentada, la petición por protección no fue escuchada, lo cual desembocó en el desenlace que hoy conocemos; donde las supuestas pruebas difundidas en medios buscan direccionar la opinión pública a la aceptación de argumentos que buscan acallar la voz de las mujeres.
Más artículos del autor
El machismo estructural es un problema que sigue presente dentro de la sociedad mexicana, el cual no permite proveer justicia a aquellas mujeres que han sido violentadas por cuestiones de género.
De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, del total de las denuncias sobre delitos cometidos a mujeres en las que se inició una averiguación o se abrió una carpeta de investigación, el 46.5% no ha procedido y un 26.5% se encuentran en trámite.
Aunado a ello, también se relaciona el alto nivel de delitos sobre violencia de género no denunciados, donde en diferentes ámbitos: el 91.3% de las mujeres denunció agresión escolar, el 91.2% violencia laboral y el 90.7% agresiones familiares, de acuerdo con el INEGI.
El alto nivel de impunidad o de ausencia de denuncias en casos relacionados con violencia o desigualdad de género, se debe en muchas ocasiones a la poca disposición de las autoridades para la resolución de los casos y el miedo a la revictimización, tal y cómo ha sucedido en casos recientes.
El problema de la revictimización de parte de las autoridades hacia las mujeres es el resultado de una cultura machista que repite un discurso donde el hombre tiene poder sobre la vida e integridad física y emocional de una mujer, lo cual se ve reflejado en la manera de expresarse, actuar, investigar, dar justicia y legislar de las autoridades.
Para realmente dar solución al problema de violencia y desigualdad de género se requiere de autoridades competentes que erradiquen el discurso machista dentro de su manera de ejercer el poder, con compromiso no sólo por mostrar una imagen de “justicia” sino un verdadero compromiso por esclarecer los casos que afectan los derechos de las mujeres.